Homo homini lupus (reseña de Holocausto en Manhattan)


(En referencia a Holocausto en Manhattan, Bruno Nievas, Ediciones B y B de Books)

Homo homini lupus (Asinaria, Tito Macio Plauto)

Con esta frase podríamos definir perfectamente el mensaje que esconde la nueva novela de Bruno Nievas. Toda ella gira en torno al concepto de que el hombre es el mayor enemigo del propio hombre. La némesis de sí mismo, su mayor antagonista y su principal destructor. Y esa idea, referida en todos los aspectos de la creatividad humana desde los tiempos más remotos, nos golpea desde la página uno en un continuo tableteo que, en no pocas ocasiones, provocan en el lector auténtico pavor, auténtica incredulidad. El problema es que, salvo una parte ínfima de la trama, todo es o ha sido verdad, ha sucedido sin necesidad de la imaginación del autor.

El libro comienza sin miramientos: Afganistán, año 2001. Un grupo de soldados estadounidenses somete a dos mujeres y un adolescente a violaciones y juicio sumarísimo. Y lo que viene a continuación no da descanso. En un cambio constante de temporalidad, seguimos a los protagonistas de nuestra historia entre el Nueva York del año 2010 (aniversario del 11-S) y el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en 1944. En el proceso vamos conociendo la historia de tres amigos: Max y Amy (hermanos) y de Mike (un profesor universitario un tanto peculiar), así como la del adolescente judío Leon Yeser y su carcelero nazi, Sandor Brunner. Y por el camino tendremos constancia de los experimentos de Josef Mengele, veremos la corrupción que impera en una comisaría de Nueva York o nos alarmaremos con algo hasta ahora desconocido, al menos para mí, como son los sonidos binaurales.

Reconozco que hacer una crítica a Bruno me cuesta mucho por el trato que tengo con él a través de Twitter, pero intentaré ser ecuánime en la medida de lo posible porque estoy seguro que él así lo quiere también.

Lo primero: la novela es muy americana, acción constante, cambios rápidos de escena, diálogos amenos y mucha adrenalina. Destacar las descripciones que algunos momentos se hacen de la anatomía humana. Se nota la mano de un médico, aunque no sé si es necesario ser tan inciso en las explicaciones. A mí no me han molestado, para nada, pero puedo entender que a ciertos lectores no les guste. Puntos de vista.

Lo segundo: se nota una evolución jodidamente buena desde lo que fue Realidad aumentada a lo que es Holocausto en Mahattan. Supongo que el tener un editor detrás que revise constantemente el trabajo, que apoye con sabiduría el camino a seguir, y la propia experiencia, por supuesto, que ha adquirido Bruno han conseguido crear una novela realmente inmersiva, de las que no puedes parar de leer un minuto. Y se agradece muchísimo.

Lo tercero: la documentación. A lo ya indicado sobre anatomía y la historia en los campos de concentración nazis, muy bien documentados en el libro, se añaden un montón de pequeños detalles sobre la ciudad de Nueva York, sobre los experimentos de Mengele o sobre esa cosa rara de los sonidos binaurales. He de decir que me ha picado la curiosidad y buscado información sobre los mismos. Bruno advierte, al final del libro, sobre su posible uso perjudicial. Él es médico, así que hacedle caso. Yo he escuchado un par y me quedo con que son ruidos como de estática de radio o TV, con un zumbido de fondo, y que me han resultado molestos de solemnidad. Donde se ponga el rugir del mar…😄

Lo cuarto: los personajes. Y aquí entro en una parte que no me ha terminado de convencer en parte. Hay personajes, que no voy a indicar, que me parecen de un desarrollo exquisito y en los que terminas por entender el por qué de sus acciones, independientemente que las compartas o no. Quedan perfectamente definidos, marcados y muy bien desarrollados, pero en otros me falta información. No es que sean planos, para nada, pero no alcanzan la profundidad de los primeros y eso hace que me falte ese último puntito para llagar al éxtasis total. No te enfades mucho, Bruno😉

Leí el libro (finalizado esta mañana) con muchísimo interés pero con miedo. Quería, deseaba, que fuera bueno, que mejorara a Realidad aumentada, y sólo puedo decir que lo ha conseguido con creces. Una novela policíaca-thriller, con un toque fantasioso  (pero mucho más real de lo que podría parecer) y una subtrama de carácter histórico por la que muchos lo daríamos todo porque no hubiese existido.

Mi valoración: 7/10

PD: La novela contiene guiños a Juan Gómez-Jurado y Manel Loureiro.

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