Sobre gustos musicales


En muchas ocasiones alguien me pregunta por qué no escucho música normal, a lo que suelo responder con otra pregunta: ¿Qué es música normal?. Todos suelen responderme lo mismo: U2, Madonna, Coldplay,… Normalmente me da la risa y me sale la vena borde y termino contestando que me dan arcadas😀

Realmente escucho música de todo tipo, no tengo fijación por escuchar un estilo musical de forma compulsiva y no me considero  un ultra de ningún grupo o artista. Escucho música clásica, flamenco, me encanta Gardel, adoro a Leonard Cohen, sigo flipando con Bowie, The Clash o los Rolling Stones (nunca fui muy de los Beatles),  a veces oigo música celta, japonesa, me gusta el rock’n’roll, adoro el heavy y hard metal, en ocasiones escucho rap, reagge, últimamente me hice asiduo al gothic, y soy un fanático acérrimo del folk-metal, industrial,… y, cuando me da la vena, me pongo Camilo Sesto. Sólo hay dos tipos de música que no suelo oír nunca: la salsa y el pop pastelero. Podríamos decir que soy ecléctico y me gusta de todo.

Sí es cierto que en los últimos años me he alejado bastante de lo que llamaríamos mainstream y me he ido a grupos y músicas minoritarias que me atraen mucho más, y que han conseguido que no eche de menos a los grandes artistas y sus discos de relleno. Me explico, de algunos artistas tengo todos o casi todos sus lanzamientos, sin embargo sólo suelo oír sus discos viejos. Los nuevos me parecen una tomadura de pelo y una falta de respeto hacia los fans, esos capaces de hacer cola en una tienda para ser los primeros en comprar el nuevo CD (entre los que me incluía). Voy a poner algunos ejemplos, aunque sé que alguno se va a mosquear bastante conmigo😛.

BRUCE SPRINGSTEEN: Tengo casi todos sus discos, incluso alguno comprado en Nueva York en mi viaje de bodas (tuve a mi mujer metida en el Virgin de Times Square una noche hasta las doce porque era la hora en que se ponía a la venta el Devils and Dust). He oído sus discos miles de veces… Pero, tras el We shall overcome, todo lo que ha sacado posteriormente me resultan anodino, sin la fuerza de antaño (salvo una o dos canciones) y muy alejados de la calidad de discos anteriores. Sé que habrá gente que estos discos le gustarán, y sería lo lógico, pero a mí no me dicen absolutamente nada. Y aquí entra el casi que puse al principio de este párrafo: el High Hopes lo ecuché en Spotify (pedazo de invento) antes de comprarlo… Y al final no lo compré, me niego a semejante aberración.

U2: Con el grupo irlandés se da esa paradoja en la que un fan acérrimo se convierte en en su más encorajinado opositor. U2 era una de las bandas punteras del Post-punk de los 70-80. Eran los ídolos de un montón de adolescentes (y no tanto) que hacían de sus canciones auténticas banderas reivindicativas. Eran puro rock. Hasta que sacaron aquella cosa rara llamada Achtung baby, a Bono le dio por ir de diva de no se sabe muy bien qué, a The Edge lo adornaron con armonías de cochecitos de choque, y el mundo se amariconó a su alrededor (que nadie se lo tome como ofensa, es una simple frase hecha). Lo de después fue pura broma pesada. Y así hasta hoy.

JOAQUÍN SABINA: Si hay un artista español al que admiro ese es el poeta de Úbeda. Empecé a oirlo a partir de sus actuaciones en aquel grandioso  programa de Fernando García Tola: Si yo fuera presidente. Yo tendría 13 o 14 años, tenía un gusto musical del que hoy día podría avergonzarme, y sin embargo aquel fulano me enganchó cosa mala. Ya en el instituto, algunos de mis amigos también eran fans de Joaquín y, entre todos, conseguimos hacernos con toda su discografía intercambiando cintas de cassette. Y así hasta hoy. Bueno, hasta hoy no, más bien hasta 19 días y 500 noches. No creo que lo que vino después no es en absoluto malo (el nivel de 19 días es difícil de volver a conseguir), pero  ciertas canciones me parecen insufribles, sobre todo porque a mí de Serrat me gustan cuatro canciones. Y para oír a Serrat, pues oigo a Serrat.

Podría repartir más leña, mucha más, pero tampoco es cuestión de buscarme más enemigos de los estrictamente necesarios. Como dije antes, suelo revisitarlos de vez en cuando, aunque mi iPod últimamente sólo está lleno de música y grupos raros, de esos que no conoce ni dios: Aspencat, Zoo, In Extremo, Lacrimosa, Sopor Aeternus, Doctor Deseo, 9 lágrimas, Handsome Family (los de la cabecera de True Detective), Trastorna2 (con estos tengo una historia curiosa que contar) y un largo listado de grupos que no deben conocer ni en su casa pero que creo que son los que realmente mantienen las raíces de lo que es la música real, y no lo que sale del cubo de prefabricados en que se han convertido las grandes discográficas.

Larga vida al rock’n’roll… y al resto de estilos😉

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