Crux


Crux

Anuncios

Lo que el hielo atrapa, Bruno Nievas


Primera incursión del amigo Bruno Nievas en la novela histórica. En esta ocasión nos narra la expedición organizada por Ernest Shackleton con el fin de atravesar la Antártida, tras dos fracasos anteriores de conquistar el Polo Sur. A los largo del libro veremos las vicisitudes de estos viejos exploradores, con medios impensables hoy en día, por alcanzar nuevos hitos con los que lograr la gloria y el reconocimiento mundial.

Aunque hace años que no leo novela de aventuras (desde los tiempos de juventud que era un apasionado de Jules Verne), debo decir que el libro me lo hizo pasar pipa, me recordó mucho aquellas historias del autor francés y ha conseguido que las desventuras de los protagonistas las sufriera, casi, en carne viva. Ver a la Endurance atrapada en el hielo, sentir el hambre de sus tripulantes, apreciar sus momentos de debilidad… Su lectura ha sido un auténtico disfrute.

Muy buena recreación histórica y geográfica de unos hechos ocurridos al inicio del siglo XX que incluye algún personaje de ficción que, aunque queda bastante bien integrado en la historia, creo que no era del todo necesario por el protagonismo que se le da. Los personajes tienen un buen desarrollo a lo largo de la novela (con continuos saltos temporales) y todo queda perfectamente desarrollado y explicado a lo largo de la historia.

Para mi gusto, una sola pega: el abuso (por decirlo de alguna manera) de los continuos flash-backs me hizo perder el hilo en algún momento de la lectura. Bruno, para describirnos a los personajes, usa los saltos temporales de forma continua por lo que en ocasiones no conseguía tener muy claro a quién nos estaba describiendo o en qué tiempo nos encontrábamos. Creo que un agrupamiento de algunos de estos saltos hubiese conseguido un poco más de continuidad, aunque no considero que desmerezca en nada a la novela.

PD: La novela está disponible en papel y ebook. Respecto a este último, tengo que lanzar una queja a la editorial por la falta de cuidado de la misma en su lanzamiento. El libro (mobi de Amazon) contenía un incontable número de errores: nombres mal escritos, números de página intercalados en el texto, frases faltantes, textos cambiados de sitio… Un total de más de 200 modificaciones que tuve que hacerle al original para conseguir tener el texto limpio y reluciente. No entiendo muy bien la causa, salvo que en las editoriales se esté haciendo un trabajo chapucero de escaneo/maquetado, cuando la propia maqueta original para papel serviría de base para crear el ebook. Les remití un epub con las correcciones pero, a día de hoy, no sé si la versión a la venta fue modificada o no.

PD2: Por Internet hay varias páginas que narran dicha expedición, pero creo que lo más interesante son las fotografías de Frank Hurley: aquí.

Jo vinc d’un silenci


Muchos años, demasiados años, sin señas de identidad, exportando nuestros símbolos para convertirlos en parias de “lo nuestro”, haciendo de nuestra riqueza la mayor de nuestras pobrezas. Miedos, por no llamarlo desprecio, a lo distinto, al que piensa diferente. Demasiados años mirándonos el ombligo sin mirar a los ojos al compañero, al extraño, al “otro”. Demasiado tiempo sin una línea de horizonte que nos marque el camino para ser libres, para vivir.

Jo vinc d’un silenci (1975)
(Raimon)

Jo vinc d’un silenci
antic i molt llarg
de gent que va alçant-se
des del fons dels segles
de gent que anomenen
classes subalternes,
jo vinc d’un silenci
antic i molt llarg.

Jo vinc de les places
i dels carrers plens
de xiquets que juguen
i de vells que esperen,
mentre homes i dones
estan treballant
als petits tallers,
a casa o al camp.

Jo vinc d’un silenci
que no és resignat,
d’on comença l’horta
i acaba el secà,
d’esforç i blasfèmia
perquè tot va mal:
qui perd els orígens
perd identitat.

Jo vinc d’un silenci
antic i molt llarg,
de gent sense místics
ni grans capitans,
que viuen i moren
en l’anonimat,
que en frases solemnes
no han cregut mai.

Jo vinc d’una lluita
que és sorda i constant,
jo vinc d’un silenci
que romprà la gent
que ara vol ser lliure
i estima la vida,
que exigeix les coses
que li han negat.

Jo vinc d’un silenci
antic i molt llarg,
jo vinc d’un silenci
que no és resignat,
jo vinc d’un silenci
que la gent romprà,
jo vinc d’una lluita
que és sorda i constant.

El marciano, de Andy Weir


Hace muchos, muchos años, existía un género de la literatura que marcó una momento y a varias generaciones. Tuvo su época de oro y de plata, tuvo sus vaivenes y sus momentos erráticos. Ese género era la Ciencia Ficción.

Hoy día, cuando el mundo literario se mueve por novelas hechas para borregos (métase aquí a Cincuenta sombras de GreyE.L. James) o por mero afán mercantilista (hablamos de Ve y pon un centinela, Harper Lee), ese género de viejas glorias se mueve por la barrera del olvido y la decadencia más absoluta. Es por ello, y no por otra causa, que cuando aparece una novela decente (no grande, ni grandiosa, ni fantástica) algunos fans se vuelven locos y claman por su ascenso a los altares del género. Pues no, oiga. Y una mierda. Esto no es fantástico, no es genial, es basurilla con un poco de brillantina y un fulano de esos de márketing con un poco de vista para los negocios. Porque, seamos serios, El marciano no hay por donde cogerlo.

Uno.- El protagonista, por mucho que el autor intente decirnos lo contrario, no es humano. Porque si lo fuera no se convertiría en el mayor gilipollas de la galaxia conocida y por conocer. Una persona normal estaría desesperada, se plantearía el suicidio como única salida, joder, que lo han dejado tirado en Marte sin esperanza de salvarse. Pues no, este cuenta chistes y los escribe en un diario. No llora, no se desespera, no implora a Dios, no se caga en su puta suerte, no… cuenta chistes.

Dos.- El libro es ameno y ágil… en las últimas cien páginas. El resto son patatas, óxigeno, hidrógeno, meados, lonas, CO2, esclusas, vehículos de supervivencia,… y mucho pegamento superfuerte.

Tres.- Los personajes no es que sean planos, es que no salen de la cota 0. Mira que la cosa daba juego para crear un desarrollo psicológico cojonudo… Pues no,  al autor se le acabó el ingenio con los chistes, la neurona no dio para más. Disculpen las molestias.

Cuatro.- Acabas el libro, expiras el aire de tus pulmones, levantas la mirada al cielo, observas aquel pequeño punto rojo allá en medio de la infinita negrura y piensas: “Pues Robinson Crusoe mola más”. Y es cierto, porque esta novela no deja de ser eso, un Robinson Crusoe en Marte y en el siglo XXI, y de muy ínfima calidad.

Cinco.- Pero lo peor de todo está por venir, la semana que viene se estrena la película. Y la dirige Ridley Scott. ¡Oh, Dios! ¿Por qué nos haces esto?

Están ustedes avisados

PD: Después de varios meses, espero volver a verles por aquí 🙂