El marciano, de Andy Weir


Hace muchos, muchos años, existía un género de la literatura que marcó una momento y a varias generaciones. Tuvo su época de oro y de plata, tuvo sus vaivenes y sus momentos erráticos. Ese género era la Ciencia Ficción.

Hoy día, cuando el mundo literario se mueve por novelas hechas para borregos (métase aquí a Cincuenta sombras de GreyE.L. James) o por mero afán mercantilista (hablamos de Ve y pon un centinela, Harper Lee), ese género de viejas glorias se mueve por la barrera del olvido y la decadencia más absoluta. Es por ello, y no por otra causa, que cuando aparece una novela decente (no grande, ni grandiosa, ni fantástica) algunos fans se vuelven locos y claman por su ascenso a los altares del género. Pues no, oiga. Y una mierda. Esto no es fantástico, no es genial, es basurilla con un poco de brillantina y un fulano de esos de márketing con un poco de vista para los negocios. Porque, seamos serios, El marciano no hay por donde cogerlo.

Uno.- El protagonista, por mucho que el autor intente decirnos lo contrario, no es humano. Porque si lo fuera no se convertiría en el mayor gilipollas de la galaxia conocida y por conocer. Una persona normal estaría desesperada, se plantearía el suicidio como única salida, joder, que lo han dejado tirado en Marte sin esperanza de salvarse. Pues no, este cuenta chistes y los escribe en un diario. No llora, no se desespera, no implora a Dios, no se caga en su puta suerte, no… cuenta chistes.

Dos.- El libro es ameno y ágil… en las últimas cien páginas. El resto son patatas, óxigeno, hidrógeno, meados, lonas, CO2, esclusas, vehículos de supervivencia,… y mucho pegamento superfuerte.

Tres.- Los personajes no es que sean planos, es que no salen de la cota 0. Mira que la cosa daba juego para crear un desarrollo psicológico cojonudo… Pues no,  al autor se le acabó el ingenio con los chistes, la neurona no dio para más. Disculpen las molestias.

Cuatro.- Acabas el libro, expiras el aire de tus pulmones, levantas la mirada al cielo, observas aquel pequeño punto rojo allá en medio de la infinita negrura y piensas: “Pues Robinson Crusoe mola más”. Y es cierto, porque esta novela no deja de ser eso, un Robinson Crusoe en Marte y en el siglo XXI, y de muy ínfima calidad.

Cinco.- Pero lo peor de todo está por venir, la semana que viene se estrena la película. Y la dirige Ridley Scott. ¡Oh, Dios! ¿Por qué nos haces esto?

Están ustedes avisados

PD: Después de varios meses, espero volver a verles por aquí🙂

 

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