Esto ya lo he visto… pero me encanta


Star Wars: El despertar de la Fuerza

Año: 2015

Director: J. J. Adams

Género: Ciencia Ficción, Aventuras

Seamos serios. JJ ha cogido la película original (“La guerra de las galaxias” de toda la vida, con un poco de “El imperio contraataca”), le ha arreado un lavado de cara con efectos chachis y nos ha hecho un remake porque él lo vale. Eso sí, lo ha hecho de maravilla, de puta madre, porque no te despegas del asiento en los 135 minutos que dura el film. Un no parar constante de lo que más gusta a todo fanático de la saga

Guiños constantes a la trilogía original, mezclando a los actores originales y los nuevos, como dando paso de la vieja generación a la nueva en un proceso de transición sin sobresaltos. Aprovecha a Han Solo, auténtico protagonista de la saga, para abrir a la puerta a los nuevos personajes que se encargarán de velar por la paz de la galaxia. Y esa versión 2.0 de R2D2: el grandioso BB8.

Los giros en la trama no son tales, esto empieza a parecer Falcon Crest, y creo que es el principal problema que le encuentro. A los fans no creo que les defraude porque la película se mueve a través de una historia sencilla y muy devota del original, pero hubiese estado bien que el argumento fuese un pelín diferente a lo que hizo George Lucas en la primera trilogía. Buscar algo un poco diferente, sin necesidad de esos pandemóniums que nos regaló el de Modesto en los Episodios 1, 2 y 3 y que hicieron que más de uno renegara de su sagrada condición.

Como deje al principio, no es un film original y nos cuenta, en esencia, lo mismo que el Episodio IV: un conflicto inicial que hace que un robot se encuentre, por casualidad, con la protagonista de la peli (Rey). Esta va pasando por una serie de aventuras, acompañada de Han Solo, Chewbacca y el co-protagonista (Finn), hasta que llegan al conflicto real.

Para que podáis entender las similitudes, aquí os pongo las más significativas:

SPOILER:
-Ese robot con mensaje escondido.
-La aparición del tío chungo.
-El encuentro casual con Han Solo y lo que esto conlleva.
-La familia con “oveja negra”.
-El descubrimiento de la Fuerza así, como por casualidad… Y lo que ello supone a posteriori.
-Papá encuentra a su hijo y uno sale malparado.
-La estrella de la muerte versión “primo de zumosol”.
-El Jedi en su lugar de retiro.
-…
Eso sí, la mejor actuación de Luke Skywalker que veréis en vuestra vida XDDD
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Perdida, David Fincher (2014)


En el mundo del cine actual, es difícil encontrar un director en el que un gran porcentaje de sus películas alcancen un nivel tan alto que tengas ganas de ver cada una de las nuevas obras que va creando. David Fincher es uno de ellos, un tipo que es capaz de hacer Seven (1995), El club de la lucha (1999) o House of cards (serie de TV, 2013) te da la esperanza de ver un film suyo y pensar que no te van a tomar el pelo. Bueno, pues con Perdida, a mi entender, la ha cagado, pero bien.

No es que adaptes una obra literaria, con mayor o menor calidad, y que luego la adaptes de forma fiel o decidas hacer giros o cambios radicales (por ejemplo, El resplandor [Stanley Kubrick, 1980]). No, ese no es el problema, el problema es que lo hagas y te quede una película que no sólo no es creíble, si no que en determinados momentos te provoque la risa tonta, o el descojone total. Porque eso es lo que pasa.

Lo primero, yo no sé que le ven a Ben Affleck, pero un tipo que es capaz de poner la misma cara a lo largo de 2 horas largas de película (y en todas las películas que hace, al más puro estilo Keanu Reeves) no puede hacer una película como esta ni aún dirigiéndola el mismísimo John  Ford (John Wayne aparte, claro). Lo de la actriz acompañante mejor lo dejo estar, porque si Ben Affleck me parece malo, la Pike se merece directamente el paredón.

Lo siguiente es que el guión es ridículo, no por la historia en sí (que podría pasar) sino por la cantidad de minutos estúpidos y escenas gilipollas que daría vergüenza al mismísimo Ridley Scott de Prometheus (2012). ¿Nadie es capaz de limpiarle la sangre a la tía loca esa desde que llega a su casa, en coche, hasta que la devuelven de nuevo a su hogar, desde el hospital, y se ducha con ese simple que tiene por marido? ¿En qué puta cabeza cabe algo así? ¿Para qué coño nos enseña como se pega un martillazo en la cara? ¿No era más fácil darse cuatro o cinco golpes por el cuerpo y no esa escena, con patatús incluido, en un cuarto de baño de hotel de mala muerte? Y siendo tan lista y tan guapa, ¿no hay mejor sitio para esconder el dinero que una roñosa riñonera que va enseñando por todos los sitios por los que pasa? ¿Son los yanquis así de gilipollas o es sólo en las películas? Porque lo del multimillonario locamente enamorado ya me parece el sumum. Que el notas será un lumbreras, pero el tajo en el cuello se lo merece por imbécil y papanatas. Lo que viene a continuación ya ni me planteo criticarlo, ¿para qué? ¿Qué sentido tiene alargar el final durante más de una hora si ya sabes de qué va el asunto y, lo que es peor, sabes cómo va a acabar? Porque esa es otra, con cuatro escenas que hubiese eliminado, el colega tenía un final en plan maquiavelo acojonante: un matrimonio que monta un pitote de la hostia para hacerse millonarios a base de vender exclusivas y demás… Pero no, teníamos que pasar por la vecina preñada que va a tu casa, mea y no tira de la cadena. O tú, que le robas el semen al subhumano de tu marido para quedarte preñada y que el tío se quede tan pancho. Así, con dos cojones y sin vaselina.

De verdad, si este es el nuevo cine de intriga/thriller, por mí le pueden dar mucho por el orto a Hollywood.

Ciencia ficción del área soviética


Supongo que la gran mayoría de vosotros conoce a los Asimov, Clarke, Bradbury, LeGuin,… Si sois aficionados a la Ciencia Ficción estoy convencido que los tendréis en mente prácticamente siempre que comentéis con alguien sobre dicha temática. Todos ellos pertenecen a la denominada parte occidental de la CI-FI, pero también existía CI-FI al otro lado de lo que se llamó el telón de acero, el lado este de Europa, principalmente, y que también creó grandes obras de Ciencia ficción y que para el gran público no son tan conocidas, salvo contadas excepciones.

A mi entender, la Ciencia Ficción de la llamada zona de influencia soviética se diferencia de la occidental por tratarse de algo mucho más intimista, con una búsqueda del entendimiento de lo extraño o maravilloso y sin un uso tan amplio de la confrontación.

Las primeras incursiones tras la Revolución soviética las encontramos en Aleksej Tolstoj (Aelita, y La hipérbola del ingeniero Garin) y en Valentin Kataev (Tiempo adelante) o en Mikhail Bulgakov (Los huevos malditos, una especie de Jurasic Park soviético). Son unos primeros inicios que muestran un apego a las ideas de libertad de la propia Revolución. Pero el gran exponente de esta primera época es si duda Alexandr Beliayev, autor de una cuarenta novelas y más de cien relatos, su obra está catalogado como verniano, por la similitud que su obra presenta con la de Jules Verne. La estrella Ketz  y Ariel son, probablemente, sus obras más conocidas.

Eso sí, si buscamos una obra maestra, como tal, en estos albores de la Ciencia Ficción soviética, el principal aspirante a lograrlo probablemente sea: El generador milagroso, de Jurij Dolguzin. En la obra  se trata el tema de la telepatía y de la resurrección de los muertos. El caso es que el autor sólo escribió un relato más de Ciencia Ficción (El secreto de la invisibilidad), una auténtica pena. Aunque yo añadiría esa obra precursora del 1984 de Orwell: Nosotros, de Yevgueni Zamiatin.

Ya más adentrados en el siglo XX es cuando nos encontramos con los grandes autores del género. El paleontólogo Ivan Efremov y su trilogía: Naves de estrellas, La nebulosa de Andrómeda y El corazón de la serpiente. El creador de problemas ajedrecísticos Alexandr Kazancev, cuya obra plantea problemas en su trama tan complejos como los de sus ejercicios sobre el tablero: La isla en llamas o El puente en el ÁrticoSergei Martinov y su trilogía Navegantes de las estrellas. O Grigorij Gurievitch con El hombre cohete.

Pero los más grandes, y probablemente más conocidos en Occidente, son los hermanos Boris y Arkadi Strugatski y el polaco Stanislaw Lem. De los primeros destaca una obra principalmente: Picnic junto al camino (o Picnic extraterrestre). En ella se narra como, tras una visita a nuestro planeta, unos extraterrestres abandonan una serie de objetos en determinadas zonas. Sobre esta obra, Andrei Tarkovski creó una obra maestra que, aunque muy diferente al libro, nos narra las vicisitudes de uno de los guías en estas zonas prohibidas: STALKER (Cталкер, 1979). [Versión original con subtítulos en castellano: http://legalmentegratis.com.ar/la-zona/]

Por otra parte tenemos a Lem, autor prolífico como pocos y cuya obra trata, de una forma general, sobre el contacto entre los humanos y los seres extraterrestres y la cibernética. Sus principales obras son: Ciberiada, Diarios de las estrellas, La fiebre del heno, La investigación, los Relatos del piloto Prix, La voz de su amo y la grandiosa Solaris. De esta última hizo Tarkovski una magnífica versión cinematográfica (Solaris, 1972) que logró el Gran Premio del Jurado de Cannes. [Versión original con subtítulos en castellano: http://legalmentegratis.com.ar/solaris/

La orfandad de Alien – H. R. Giger, descanse en paz


Hace la friolera de 35 años, llegó a las pantallas de todo el mundo la que probablemente sea la mejor película de terror/ciencia ficción de la historia: Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979). Aquel guión original, aquella obra que iba a ser la más grandiosa de todas, necesitaba a un monstruo que estuviese a la altura de los más grandes, y para ello Dan O’Bannon (guionista y alma mater real de aquel proyecto) fue a buscar a H. R. Giger, ilustrador suizo con el que había tenido contacto directo en el fracasado proyecto de Dune de Alejandro Jodorowsky. Las ideas de Giger no fueron sólo para el alienígena si no que alcanzaron todo el entorno que podemos ver en la filmación. Nada sería igual sin su obra. Pero, evidentemente, Giger era mucho más que Alien.

La creación del H. R. Giger es una obra que podríamos describir como una mezcla de erotismo y creación cibernética, mezclando ambos elementos para crear seres oníricos de carácter terrorífico. Su técnica se basó principalmente en el aerógrafo y la escultura metálica, con un alto componente mecánico. Intervino en varias producciones cinematográficas, diseñó portadas discográficas y su obra pictórica se ha visto en exposiciones repartidas por todo el mundo, tanto individuales como colectivas. Su obra individual más conocida sería, con total seguridad, Li II (dedicada a la artista Li Tobler, con la que mantenía una relación en el momento en que ella se suicidó). Por el contrario, su mayor obra queda enmarcada en toda la serie que compone el Necronomicon (dos tomos). La primera edición de este compendio estaba encuadernada en piel negra, constaba de sólo 666 ejemplares  y  contenía  un holograma escondido.

Una de sus principales influencia fue Salvador Dalí, el cual fue el que recomendó al artista a Alejandro Jodorowsky  para la producción de Dune. Proyecto que posteriormente quedó paralizado.

Ver al natural la escultura del Alien resulta realmente estremecedor. Yo tuve la suerte de verla hace unos años (2007) en Valencia, en una pequeña exposición que se hizo de la obra de Giger en la Universidad Politécnica. Desde luego, es algo impresionante. En cuanto tenga un poco de tiempo busco las fotos y las subo.

Hoy nos ha dejado, larga vida al maestro, Dios guarde a Alien.

Aquí tenéis un vídeo de un documental sobre H. R. Giger: Giger revealed (50:27, inglés)

 

Ocho apellidos vascos – Emilio Martínez-Lázaro (2014)


Ayer ví “la película más vista de la historia del cine español”…

Vale, cojonudo, de puta madre, ha superado a Torrente, a Lo imposible, Los otros… OK, eso no significa que deje de ser una mierda pinchada en un palo, así con todas las letras: UNA PUTÍSIMA MIERDA. Ya lo he dicho, y me he quedado a gusto.

Vayamos por partes, me dormí al cabo de una hora. Eso no quiere decir mucho, pero es que me iba aburriendo tanto que al final… ZZZZZZZ. La media hora restante no ayuda tampoco, la verdad. Y eso sin contar esa cosa que suena el final, en los títulos de crédito… Al que lo haya compuesto le habrán pagado y todo. Tela…

Intentemos retomar esto… A ver, el argumento es entre muy visto y muy muy muy visto. Chico encuentra chica, chica se va pa’ su pueblo, chico va detrás de ella, se encuentra con el padre de la chica, todos empiezan a hacer gilipolleces… hasta que la cosa se lía. Novedoso que no veas.

Dos, para hacerlo todo más gracioso, montan un enfrentamiento culturar en plan blanco y negro: andaluces contra vascuences (sí, vascuences, que así lo de los tópicos queda como más IN), graciosetes contra malaleches, pacíficos contra violentos, idiotas contra idiotas profundos… Si habéis visto Bienvenidos al norte (Bienvenue chez les Ch’tisDany Boo, 2008), o su remake italiano, Bienvenidos al sur (Benvenuti al Sud, Luca Miniero, 2010), sabréis de qué hablo. Si la francesa era mala (y la italiana peor), la española ni os cuento. Vamos, que la cosa se queda en un mezcladillo de El padre de la novia (Father of the Bride, Vincente Minelli, 1950) y una de estas últimas.

Eso sí, hay muchos chistes por en medio, de esos de vascos y andaluces que deben tener la gracia en algún sitio, pero yo soy incapaz de encontrarla, también hay muchos tópicos (también de vascos y andaluces), y mucha idiotez repartida por los 95 minutos que dura la película. Algo así como un capítulo de Aida (aquí también sale Carmen Machi) pero con menos, mucha menos, gracia y, por supuesto, sin Paco León.

Los actores: hagamos dos incisos. 1) Karra Elejalde, no entiendo que hace en esta película pero es lo único que merece la pena. 2) Dani Rovira, el chico por lo menos parece ponerle ganas. El resto no merecen ni que salga su nombre en el cartel, principalmente esa chica mona llamada Clara Lago… Pues eso, mona…

Del director sólo diré una cosa: ¿quién filmó Trece rosas (Emilio Martínez-Lázaro, 2007)?

En todo lo demás no pierdo ni un minuto más… Bueno sí, que tendréis Nueve apellidos catalanes en 2016… Tela…

True Detective / El rey de amarillo – Robert W. Chambers


Hace unos días engullí (directamente así) una serie de las que crean escuela: True detective. Teniendo en cuenta que es una producción HBO creo que necesita decirse poco más. Si alguno no la habéis visto aún, entonces ya estáis tardando en conseguirla como sea. Es puro cine policial dentro de esa cosa llamada caja tonta.

La trama gira alrededor de una serie de asesinatos “rituales” en una región pantanosa de Louisiana, EE.UU. La investigación es asignada a dos policías con pocas características en común: uno es el típico policía de pueblo, con pocas luces (aparentemente) y con tendencia a ponerle los cuernos a la mujer de forma constante y autojustificada; el otro es un policía conflictivo, con problemas arrastrados desde la muerte de su pequeña hija, con tendencia a meterse en tareas prácticamente suicidas, con creencias nihilistas y una mente bastante privilegiada… ah, y un cuaderno contable donde hace anotaciones de sus casos. Dos extremos, dos polos opuestos que se atraen a pesar de las diferencias.

Toda la trama se mueve en un período extenso de tiempo, aunque la narración va entremezclando temporalidades: presente y pasado discurren de la mano mostrándonos el proceso de investigación, las conclusiones a las que van llegando y como el caso se mete en sus vidas hasta, poco a poco, hacerles caer a ellos también.

En sí, el argumento no es excesivamente novedoso ya que hablamos de lo que parece ser un asesino en serie y las implicaciones que conlleva a su alrededor, aunque creo que realmente lo que se nos pretende contar es la historia de los dos policías y su redención final. Por hacer un símil, me recuerda mucho al desarrollo personal que podemos ver en Seven (David Fincher, 1995).

De los actores, sólo con ver el primer capítulo la cosa deja a la vista dos cosas destacables: Matthew McConaughey se ha hecho actor, pero actor de los grandes; y la esperanza de que Woody Harrelson no se nos vuelva a perder por el camino. El resto del elenco se encuentra a una gran altura también, pero es que los dos actores principales brillan y ensombrecen todo lo demás.

Las localizaciones y el desarrollo a lo largo de esa América profunda situada en una Louisiana post huracán Rita, con sus miserias, sus actos de fe y sus creencias religiosas, son simplemente conmovedores, te impregnan hasta hacerte sentir nauseas, hasta entender que ese territorio es otro personaje más (si no el principal) de esa gigantesca trama.

Repito, no dejéis de verla. Y, si podéis, no os perdáis su banda sonora. Simplemente magistral, y su tema principal insuperable: Far from any road, de The Handsome Family (versión reducida para la cabecera inicial)

(vídeo oficial post inclusión en la serie)

A lo largo de la serie hay una referencia constante a El rey de amarillo. Esta obra de Robert W. Chambers es uno de esos libros malditos, al estilo Necronomicon de Lovecraft, y que aparece de forma reiterada en muchos de sus relatos. Es un libro maldito, dividido en dos actos, cuya lectura completa  hace que el lector se introduzca en un mundo de locura y horror. Es constante también la referencia a Carcosa, una especie de ciudad primigenia, perdida, abandonada y olvidada, a la que Chambers hace también continuas referencias en sus obras pero que fue una idea original de Ambrose Bierce y su relato Un habitante de Carcosa.

Robert William Chambers (1865-1933) nació en Brooklyn, Nueva York. Asistió al Polytechnic Institute y después de su graduación estudió pintura en la Academia Julien exhibiendo sus obras en el Salón de París de 1896. A su regreso a Nueva York se convirtió —junto con Charles Dana Gibson— en uno de los más conocidos ilustradores de las revistas de la época. Inició su carrera literaria en 1894, con la publicación de In the Quarter, donde utilizó —como en algunos relatos de este volumen— material de su vida de bohemio en París. Sus obras más importantes en el campo de la fantasía son las siguientes: The King in Yellow (1895), The Maker of Moons (1896), The Mystery of Choice (1897), In Search of Unknown (1904) Police!!! (1915) y The Slayer of Souls (1920).
El fulminante éxito de su «Rey de Amarillo» le dio rápida fama y pudo dedicar todo su tiempo a escribir. Al morir había publicado más de setenta libros —la mayoría de ellos olvidados— de todo tipo: fantasía, biografías, temas históricos, deportivos, teatro y poesía.
El rey de amarillo, junto con el Necronomicon, de H. P. Lovecraft, es uno de los recursos literarios más felices de la literatura fantástica. Libro dentro de un libro, entra y sale de la narración provocando un efecto de distanciamiento que potencia su horror. Es notable la influencia que le produjo Ambrose Bierce, especialmente «Un habitante de Carcosa». La suya propia se deja sentir dentro del círculo de autores de «Los Mitos de Cthulhu». Incluimos aquí las cinco historias del «Rey de Amarillo» (los otros relatos del libro homónimo son escenas de la vida parisina, carentes por completo de interés): «El reparador de reputaciones» (un extraño relato de ciencia-ficción escrito en 1895 y ubicado en los años 20; una visión devastadora de un Estados Unidos que no existe), «La máscara», «En la Corte del Dragón», «El signo amarillo» y «La Demoiselle d’Ys». Completan el volumen «El hacedor de lunas», con una oscura proyección de «amenaza oriental», relato que anticipa las historias de aventuras de Sax Rohmer, tan populares en la década del ’20; «Una tarde placentera», un tema inusual en Chambers por su toque naturalista; «El mensajero», ubicado en esa campiña bretona que tan bien conocía y amaba; y «La Llave del Dolor», otra muestra de la influencia de Bierce, con su notable parecido —si bien sentimentalizado— con «El puente sobre el río del Búho».
Toda la obra de Chambers fue escrita para una generación que ya no existe y es probable que dentro de unas décadas sea completamente olvidado. Pero mientras exista un lector de ficción fantástica, el «Rey de Amarillo» vivirá para siempre.

http://www.epublibre.org/libro/detalle/4439

Entrada en La estirpe de Cthulhu: El rey de amarillo

Hoy ha muerto el tío Jess


Sí, ha muerto el bueno de Jesús Franco (el tío Jess para sus fans incondicionales), y junto a él también han fenecido toda una enorme lista de seudónimos bajo los se escondía este infatigable autor de serie B. Desde las meras variaciones de su nombre (Jess Franco, James Franco, Jess Frank,…), hasta rimbombantes nombres anglosajones (Robert Griffin, John O´Hara, Frank Hollman, David Khune,…), pasando por un negrito primo de algún personaje de la caterva de Les Luthiers (Yogurtu Ungue), y sin faltar las glamurosas féminas (Rosa María Almirall, Lulú Laverne,…).

El cine español jamás le tomó en serio, ni a él ni al otro genio de la serie B española (aunque mucho menos prolífico como director): Paul Naschy (Jacinto Molina). Reconocimiento que sí tuvo más allá de nuestras fronteras, como el homenaje que se le tributó en un festival de cine de Nueva Jersey en 1996 y donde recibió un premio de manos del mismísimo Roger Corman (el gran prolífico del otro lado del charco, aunque no tiene nada que hacer con el tío Jess).

Director, actor, montador, guionista, productor, compositor,… Todo lo hacía él, con cuatro pesetas y mucho amor por el cine, porque si no es imposible entender que llegase a estrenar las más de 200 películas que dirigió (con su nombre real o con seudónimo) entre 1957 y 2012, año de estreno de su última producción. Y pudo presumir de trabajar con gente de la talla de Luis García Berlanga, Orson Welles, Christopher Lee o Klaus Kinski. Casi ná.

El cine español ha tenido, y tiene, grandes maestros que han hecho grande nuestro cine: Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, Luis Buñuel, Fernando Fernán Gómez, Víctor Érice, Pedro Almodovar,… Va siendo hora de ir reclamando un sitio para todos esos otros que, sin tener la calidad o las oportunidades de los anteriores, han conseguido que muchos amemos esto del Séptimo Arte. Reivindiquemos a Jess Franco o a Paul Naschy, igual que también deberíamos agradecer a Corin Tellado, Marcial Lafuente Estefanía o José Mallorquí lo que lograron hacer por la literatura de este país.

D. E. P.

Entrevista de 2009, realmente recomendable: http://www.paisajeselectricos.com/2009/04/05/jess-franco/

Django desencadenado (Quentin Tarantino, 2012)


TÍTULO ORIGINAL     Django Unchained
AÑO     2012
DURACIÓN    165 min.
PAÍS    Estados Unidos
DIRECTOR     Quentin Tarantino
GUIÓN     Quentin Tarantino
MÚSICA     Varios
FOTOGRAFÍA     Robert Richardson
REPARTO     Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson, Don Johnson, Walton Goggins, James Remar, Dennis Christopher, Michael Parks, Bruce Dern, Franco Nero, Jonah Hill, Tom Savini, M.C. Gainey, RZA, Todd Allen, James Russo, Tom Wopat, Misty Upham, Gerald McRaney, Cooper Huckabee, Laura Cayouette
PRODUCTORA     Sony Pictures / The Weinstein Company
WEB OFICIAL     http://unchainedmovie.com/
PREMIOS     2012: Oscars: 5 nominaciones, incluyendo mejor película, guión y actor sec. (Waltz)
2012: Globos de Oro: Mejor guión y actor secundario (Waltz). 5 nominaciones
2012: Critics Choice Awards: Mejor guión original. Nominada a mejor película
2012: Premios BAFTA: 5 nominaciones, incluyendo mejor director
2012: National Board of Review (NBR): 10 mejores films y mejor actor sec. (Dicaprio)
2012: Asociación de Críticos de Los Angeles: 2º puesto para mejor actor sec. (Waltz)
2012: American Film Institute: Top 10 – Mejores películas del año
GÉNERO     Western. Acción. Drama | Drama sureño. Esclavitud. Racismo
SINOPSIS     Dos años antes de estallar la Guerra Civil Americana (1861-1865), King Schultz (Christoph Waltz), un cazador de fugitivos alemán que le sigue la pista a unos asesinos, le promete al esclavo negro Django (Jamie Foxx) dejarlo en libertad si le ayuda a atraparlos. Terminado con éxito el trabajo, Django prefiere seguir al lado del alemán y ayudarle a capturar a los delincuentes más buscados del Sur. Se convierte así en un experto cazador de recompensas, pero su único objetivo es rescatar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), a la que perdió por culpa del tráfico de esclavos. La búsqueda llevará a Django y a Schultz hasta Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), el malvado propietario de la plantación “Candyland”.

Si David Lynch es Dios, Quentin Tarantino es el puto amo, el gracioso de la clase, el guapo que se las lleva todas, el masca con todas las de la ley. Sus películas pueden ser mejores o peores, pero nunca, nunca, va a permitir que te levantes de la silla antes de los títulos de créditos finales. Porque él lo vale, porque es el chulo del barrio. ¡Qué coño! Porque sabe perfectamente lo que la gente quiere de él, y lo hace. Y aquí repite.

Alguno se preguntará si Django desencadenado (pronúnciese Yango) es buena. Digamos que sí, pero que tiene problemas, que algunas cosas son geniales tanto cómicas (esa partida de sureños del Ku Klux Klan) como dramáticas (los perros y D’Artagnan), pero que ni de coña del nivel de Kill Bill, Reservoir Dogs o Pulp Fiction. Similar a Malditos bastardos, podría decirse. De hecho, para mí, son muy similares incluso en la historia, aunque Django mucho más roja, de hemoglobina y de ideología. Es una película en la que la diversión está asegurada pero tiene sus defectos, por supuesto.

Hay dos cosas que me han chirriado sobremanera: la primera, Jamie Foxx. No sé si la intención del loco de Tennesse era darle esa caracterización o es que el muchacho no sabe gesticular, pero mantener la misma cara durante una película de casi tres horas es para darle un premio, de verdad, qué cansino. La segunda, la escena del final. ¿Era necesaria esa chorrada al Will Smith style? Tampoco me convence la parte final de la historia, la última media hora la veo forzada, metida con calzador, absolutamente innecesaria. La película podría pasar sin ella perfectamente y no se resentiría para nada. Es más, creo que incluso tendría más fuerza. Pero aquí el que sabe es Quentin no yo. Por otra parte, la historia me recuerda demasiado a la de Malditos bastardos, no me preguntéis por qué pero es lo que me parece.

SPOILER

Respecto a lo que me ha gustado, todo lo demás: absolutamente brutal Cristoph Watlz. Yo no sé este hombre que hacía escondido en Alemania ni cómo nadie le descubrió antes, pero esa característica actuación, entre socarrona, cómica e irónica, es sublime. Sólo le alcanzan dos actores en la película: un Leonardo DiCaprio que cada día es mejor actor y menos el niñato de Titanic (James Cameron, 1997)  (absolutamente magistral su papel de dominador dominado); y qué decir de Samuel L. Jackson, escondido tras la piel de cordero se encuentra el peor de los humanos, el de más baja ralea, el más ruin con sus semejantes, el esclavo esclavizador. Un diez para los tres. Lo mejor sin ninguna duda. La lucha de este trío ante la cámara es de las que crean escuela.

FIN SPOILER

A lo largo de la película son constantes las referencias a viejas películas del oeste (tanto yanquis como spaghettis), desde los títulos de crédito y tema iniciales a la referencia a los mandingos, pasando por El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation, D.W. Griffith, 1915). Es lo que tiene ser un cinéfilo empedernido, que tus películas tienen guiños a todo lo que ya existe. Quentin se permitió el lujo de contar con Franco Nero (el protagonista de la Django original (Sergio Corbucci, 1966)) para explicarnos como se deletrea y se pronuncia el nombre del protagonista.

Hay escenas duras y escenas cómicas. Yo destacaría tres, la primera ya la mencioné antes: la escena en la que Don Johnson dirige una partida de seguidores de Ku Klux Klan con sus capuchas hechas a mano; la segunda es el tour de force entre DiCaprio y Foxx tras la huída de un esclavo llamado D’Artagnan; y la tercera es cuando descubrimos quién está realmente al mando de la plantación. Memorables las tres.

A nivel técnico, buena fotografía, sin estridencias, pero cumple a la perfección. Los efectos especiales, exagerados, como en cualquier film de Tarantino, sobre todo la sangre. La música, en la línea de las creaciones de Quentin, siempre bien elegida y mejor aplicada, aunque me ha resultado extraño escuchar un par de raps enmarcando escenas que hacían referencia, principalmente, a los negros. Por lo demás, buenos temas recuperados, buenos guiños a los spaghetti westerns y alguna sorpresa.

El atlas de las nubes (Tom Tykwer, Hermanos Wachowski, 2012)


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TÍTULO ORIGINAL    Cloud Atlas
AÑO         2012
DURACIÓN     172 min.
PAÍS         Alemania. Estados Unidos. Hong Kong. Singapur.
DIRECTOR     Tom Tykwer, Andy Wachowski, Lana Wachowski
GUIÓN         Andy Wachowski, Lana Wachowski, Tom Tykwer (Basada en la novela de David Mitchell)
MÚSICA         Reinhold Heil, Johnny Klimek, Tom Tykwer
FOTOGRAFÍA     Frank Griebe, John Toll
REPARTO     Tom Hanks, Halle Berry, Jim Broadbent, Hugo Weaving, Jim Sturgess, Doona Bae, Susan Sarandon, Hugh Grant
GÉNERO         Ciencia ficción. Drama.

SINOPSIS     ¿Puede el amor, el poder del bien incluso en la adversidad, perdurar más allá de la vida que conocemos y prolongarse a través de siglos y lugares? Seis vidas se entrecruzan aquí de forma inesperada a fin de dibujar un mundo, profético y extraño a la vez, en el que la historia se puede reescribir. Los seis protagonistas, ajenos a la trascendencia de sus acciones, tienen un papel mucho más relevante en la posteridad de lo que pueden imaginar, en escenarios tan disímiles como un viaje por la Polinesia a bordo de un galeón en el siglo XIX, la California de los años sesenta, o una isla en un futuro postapocalíptico. Todos ellos comparten un destino común, el afán de poder que se sucede una civilización tras otra, y la búsqueda del amor como salvación.

Al contrario que muchos de los que han escrito críticas en internet, yo sí he leído el libro en el que se basa la película (tenéis mi crítica en este mismo blog: aquí). No sólo éso, antes de ver la película,  he estado trabajando en una versión de los subtítulos (de esos que corren por internet) intentando darles un poco más de calidad a su traducción, de forma que fueran más adecuados al castellano de España (los subiré en unos días por si a alguien le interesan).

Lo primero es decir que la película me ha decepcionado, y mucho. La razón principal es que por el camino, en el proceso de guionización, se ha perdido buena parte de la esencia del libro. Aunque existe otra razón, no menos importante, y es que la mezcla de las diferentes historias hace que el espectador se pierda en las distintas temporalizaciones y no consiga empatizar (salvo algún caso concreto) con ninguno de los personajes. Y así es complicado que nadie consiga una plenitud máxima al verla.

Era una historia difícil, muy difícil, de llevar al cine por la complejidad de la trama y por el caos que supone condensar seis historias en tres horas de metraje. Probablemente, si los Wachowski hubiesen querido, esta novela hubiera podido alargarse, perfectamente, hasta alcanzar las nueve horas de película (yo incluso hablaría de doce), de forma que todos los personajes hubiesen quedado perfectamente perfilados, no hubiesen tenido que sacar la tijera de forma desproporcionada respecto al original y hubiesen podido mantener el orden en que las historias están tratadas en el libro, sin montar un batiburrillo que no consigue nada más que perturbar al espectador y hacerle sentirse incómodo.

A nivel técnico, la fotografía es muy buena; los efectos especiales son una gozada; el maquillaje (salvo algún caso que resulta realmente esperpéntico) está bastante logrado y hace que algunos de los actores sean prácticamente irreconocibles, lo que lleva a un auténtico trabajo detectivesco para poder reconocerlos; la música es simplemente abrumadora… Todo ello hubiera dado para una grandísima película, pero acaba siendo simplemente pretenciosa. No puedes intentar crear una película de diez y luego fastidiar lo fundamental: la historia que estás intentando plasmar.

SPOILER:

El mensaje de la película, aún siendo muy New Age, coincide plenamente con el del libro: el pez grande se come al chico pero… siempre podemos intentar cambiar las cosas, por muy pequeños que seamos. Aunque es lo único que se respeta: ninguna de las historias consigue llenar al espectador como lo hacen en la novela, de hecho, el guionista se permite ciertos lujos que a mí, si fuese David Mitchell, me cabrearían mucho. Un ejemplo, la historia de Robert Frobisher es como la noche y el día. Ha perdido todo parecido con la original. Por no hablar del final de la historia de Sonmi: ridículo y manido hasta la extenuación. Han convertido una historia similar a 1984 (George Orwell) en un Starship Troopers (Robert A. Heinlein) de pacotilla. Y aún así es la mejor de todas. La transformación de Adam Ewing, un proceso lento, tranquilo, reflexionado, aquí es un pim-pam-pum y a otra cosa. De la de Luisa Rey ni hablo, es una reducción al absurdo de libro de EGB. Probablemente, si no hubiese leído el libro, la película me hubiese gustado bastante pero, con las expectativas tan altas, el tortazo ha sido de campeonato. Otra cosa que me ha cabreado y mucho… ¡¡Viva la reencarnación, oiga!! Joder, es que el tipo que ha escrito el guión no se ha leído ni el libro, coño. En el libro no hay reencarnaciones, esa idea proviene de una entrevista al autor. La lectura de la obra parece sugerir dicho argumento aunque, poco a poco, cae por su propio peso: resulta imposible teniendo en cuenta los tiempos narrados. Y encima te lo repiten una y otra vez…

FIN SPOILER

Respecto a los actores, muy buenas caracterizaciones en general, pero hay algunas decisiones que me han parecido una mala elección: hacer pasar a orientales por mujeres del medio oeste americano o a occidentales por coreanos, me parece un poco rizar el rizo. En algunos casos hace que los actores tengan aspectos muy extraños: la actriz que hace de Sonmi (Dooma Bae) es la que hace de Tilda, la esposa de Ewing, y las caras orientalizadas de Hugh Grant y Halle Berry te producen la risa tonta. No sé si fue por abaratar costes o qué, pero creo que ahí han metido la gamba a base de bien. Cosas como lo de Hugo Weaving haciendo de la enfermera Nuakes me parecen ridículas, pero bueno…

En mi caso, repito, una decepción provocada por las expectativas que tenía, aún así creo que la película se deja ver bastante bien y entretiene, que al fin y al cabo es lo importante.

PD: Esto es para la distribución: santos cojones los vuestros al estrenar la película en España seis meses después que en los USA. Luego os quejáis.

El ridículo por montera


Ayer era un día importante en la Comunidad Valenciana, el 9 d’octubre, día festivo en el que se celebra el Estatut d’Autonomía. Yo, no lo niego, aunque me siento valenciano (muy por encima de español), no es que me sienta muy atraído por las distintas actividades que se realizan a lo largo de este día. Acaban siempre siendo una muestra de fuerza entre las distintas facciones políticas y, ciertamente, me aburren todos. El caso es que salió un día soleado, así que me disponía a disfrutar de un paseo matutino cuando se me ocurrió mirar en el móvil los foros que sigo. En ese momento un jodido cabrón (gracias Mario Albert0) me puso una nube negra delante de los ojos. La culpa la tiene esta imagen extraída (supuestamente) de los extras del DVD de Prometheus (ya editado en USA y que aquí aún tardará un par de meses):

La conexión

Es un mail de Peter Weyland dirigida al que fuera su mentor. No aparece el nombre del susodicho, pero habla de un hombre que se considera a sí mismo un Dios, en lo alto de una pirámide, en una ciudad de ángeles, habla de replicar y también de ingeniería genética y falsas memorias… Blanco y en botella: Eldon Tyrell, el dueño de Tyrell Corporation y creador de los replicantes.

Todo hace indicar que se está buscando un nexo para unir Blade Runner con Prometheus/Alien. Teniendo en cuenta que Ridley Scott está en preproducción de Blade Runner II, las sospechas pueden estar más que fundadas.  Eso podría dar significado al macarrónico maquillaje de Guy Pearce en Prometheus, ya que cabría la posibilidad de que apareciese en Blade Runner II como discípulo de Tyrell. ¡Dios mío, qué esperpento!

Por favor, que alguien le pegue un tiro a Scott y así deje de sufrir…