Lo que el hielo atrapa, Bruno Nievas


Primera incursión del amigo Bruno Nievas en la novela histórica. En esta ocasión nos narra la expedición organizada por Ernest Shackleton con el fin de atravesar la Antártida, tras dos fracasos anteriores de conquistar el Polo Sur. A los largo del libro veremos las vicisitudes de estos viejos exploradores, con medios impensables hoy en día, por alcanzar nuevos hitos con los que lograr la gloria y el reconocimiento mundial.

Aunque hace años que no leo novela de aventuras (desde los tiempos de juventud que era un apasionado de Jules Verne), debo decir que el libro me lo hizo pasar pipa, me recordó mucho aquellas historias del autor francés y ha conseguido que las desventuras de los protagonistas las sufriera, casi, en carne viva. Ver a la Endurance atrapada en el hielo, sentir el hambre de sus tripulantes, apreciar sus momentos de debilidad… Su lectura ha sido un auténtico disfrute.

Muy buena recreación histórica y geográfica de unos hechos ocurridos al inicio del siglo XX que incluye algún personaje de ficción que, aunque queda bastante bien integrado en la historia, creo que no era del todo necesario por el protagonismo que se le da. Los personajes tienen un buen desarrollo a lo largo de la novela (con continuos saltos temporales) y todo queda perfectamente desarrollado y explicado a lo largo de la historia.

Para mi gusto, una sola pega: el abuso (por decirlo de alguna manera) de los continuos flash-backs me hizo perder el hilo en algún momento de la lectura. Bruno, para describirnos a los personajes, usa los saltos temporales de forma continua por lo que en ocasiones no conseguía tener muy claro a quién nos estaba describiendo o en qué tiempo nos encontrábamos. Creo que un agrupamiento de algunos de estos saltos hubiese conseguido un poco más de continuidad, aunque no considero que desmerezca en nada a la novela.

PD: La novela está disponible en papel y ebook. Respecto a este último, tengo que lanzar una queja a la editorial por la falta de cuidado de la misma en su lanzamiento. El libro (mobi de Amazon) contenía un incontable número de errores: nombres mal escritos, números de página intercalados en el texto, frases faltantes, textos cambiados de sitio… Un total de más de 200 modificaciones que tuve que hacerle al original para conseguir tener el texto limpio y reluciente. No entiendo muy bien la causa, salvo que en las editoriales se esté haciendo un trabajo chapucero de escaneo/maquetado, cuando la propia maqueta original para papel serviría de base para crear el ebook. Les remití un epub con las correcciones pero, a día de hoy, no sé si la versión a la venta fue modificada o no.

PD2: Por Internet hay varias páginas que narran dicha expedición, pero creo que lo más interesante son las fotografías de Frank Hurley: aquí.

El marciano, de Andy Weir


Hace muchos, muchos años, existía un género de la literatura que marcó una momento y a varias generaciones. Tuvo su época de oro y de plata, tuvo sus vaivenes y sus momentos erráticos. Ese género era la Ciencia Ficción.

Hoy día, cuando el mundo literario se mueve por novelas hechas para borregos (métase aquí a Cincuenta sombras de GreyE.L. James) o por mero afán mercantilista (hablamos de Ve y pon un centinela, Harper Lee), ese género de viejas glorias se mueve por la barrera del olvido y la decadencia más absoluta. Es por ello, y no por otra causa, que cuando aparece una novela decente (no grande, ni grandiosa, ni fantástica) algunos fans se vuelven locos y claman por su ascenso a los altares del género. Pues no, oiga. Y una mierda. Esto no es fantástico, no es genial, es basurilla con un poco de brillantina y un fulano de esos de márketing con un poco de vista para los negocios. Porque, seamos serios, El marciano no hay por donde cogerlo.

Uno.- El protagonista, por mucho que el autor intente decirnos lo contrario, no es humano. Porque si lo fuera no se convertiría en el mayor gilipollas de la galaxia conocida y por conocer. Una persona normal estaría desesperada, se plantearía el suicidio como única salida, joder, que lo han dejado tirado en Marte sin esperanza de salvarse. Pues no, este cuenta chistes y los escribe en un diario. No llora, no se desespera, no implora a Dios, no se caga en su puta suerte, no… cuenta chistes.

Dos.- El libro es ameno y ágil… en las últimas cien páginas. El resto son patatas, óxigeno, hidrógeno, meados, lonas, CO2, esclusas, vehículos de supervivencia,… y mucho pegamento superfuerte.

Tres.- Los personajes no es que sean planos, es que no salen de la cota 0. Mira que la cosa daba juego para crear un desarrollo psicológico cojonudo… Pues no,  al autor se le acabó el ingenio con los chistes, la neurona no dio para más. Disculpen las molestias.

Cuatro.- Acabas el libro, expiras el aire de tus pulmones, levantas la mirada al cielo, observas aquel pequeño punto rojo allá en medio de la infinita negrura y piensas: “Pues Robinson Crusoe mola más”. Y es cierto, porque esta novela no deja de ser eso, un Robinson Crusoe en Marte y en el siglo XXI, y de muy ínfima calidad.

Cinco.- Pero lo peor de todo está por venir, la semana que viene se estrena la película. Y la dirige Ridley Scott. ¡Oh, Dios! ¿Por qué nos haces esto?

Están ustedes avisados

PD: Después de varios meses, espero volver a verles por aquí 🙂

 

El cuaderno rojo, de Paul Auster


La primera novela de Paul Auster fue inspirada por un número equivocado. Un hombre llamó una noche, preguntando por la agencia de detectives Pinkerton. Auster le explicó que se había equivocado. A la noche siguiente, la llamada y la respuesta del novelista se repitieron, pero este, intrigado, comenzó a preguntarse que habría sucedido si hubiera fingido que aquel número correspondía a la agencia de detectives, y el era uno de ellos. Y asi comenzóCiudad de cristal, donde un hombre llamado Quinn recibe la llamada de alguien que quiere hablar con el detective privado Paul Auster. Pero no hace mucho tiempo otro hombre llamó al actual número de teléfono del escritor y preguntó si podía hablar con el señor Quinn. Y no era una broma de un amigo o de un lector. Era una llamada absolutamente en serio, y esta es una historia verdadera, como todo lo que se cuenta en este libro: lo irreal horadando lo real, el novelista ejerciendo de cazador de coincidencias, de traductor de las siempre oscuras revelaciones del azar. Porque Paul Auster, antes de ser escritor, fue traductor, alguien que escribe en una lengua con las palabras de otro. Y Justo Navarro, el traductor de este libro, y autor del prólogo que, a manera de hilo en el laberinto, recorre y muestra la manerade la literatura de Auster, es también un novelista, alguien quetraduce a la lengua de sus fabulas la lengua misteriosa y dolorosa del mundo, alguien que inventa una nueva lengua que suplante la lengua misteriosa y dolorosa del mundo . El cuaderno rojo es, pues, también, la coincidencia de dos escritores que escriben en el idioma del azar, el idioma de la casualidad y las coincidencias, el idioma de los encuentros fortuitos que se convierten en destino.

Reconozco que he leído este libro porque era cortito y me servía para cubrir el hueco antes de  comenzar la nueva novela de Bruno Nievas. Un libro de apenas 50 páginas y del que no termino de entender la razón de su existencia, salvo el dar consistencia a algo que cualquier lector de Auster ya conoce: su obra es un canto al azar.  Una continua sucesión de acontecimientos desencadenados por un hecho azaroso, algo que se explica también en el prólogo de Justo Navarro
Por lo demás, poco más hay que decir. Auster nos cuenta una serie de acontecimientos (reales o no, ¿quién sabe?) que marcan su camino hacia la escritura en base al llamado “efecto mariposa”, el modo en que cualquier hecho aleatorio, trascendente o no, transforma, en mayor o menor medida, todo aquello que le rodea, creando una cadena de sucesos, en este caso, significativos para el autor.

Kryptos, de Blas Ruiz Grau


KRYPTOS

Vayamos con la primera reseña del año, aunque realmente es de un libro que no existe… de momento. Es el proyecto de un escritor que, casualidades de la vida, conocí un día en una página de piratear libros y al que intenté ayudar con la maquetación de uno de sus libros en formato epub. A partir de ahí, nos seguimos mutuamente en Twitter, donde puedes comentar con él sobre cualquier tema divino y humano (@BlasRGEscritor). Es un tío majo (a pesar de tener obsesión con tener un Mac y empeñarse en desayunar en el McDonald’s), con ganas de salir adelante como escritor y bastante concienciado con la crisis que padecemos.

Un día se le ocurrió la idea de escribir un relato (que pasó a ser novela corta) a partir de las ideas que le diesen sus seguidores por Twitter. Escogió tres, pero como no le parecía honrado sacar pasta de unas ideas que no eran suyas (por raro que parezca en este nuestro país), decidió ponerlo a la venta de forma solidaria apoyando a una ONG, Educo, que trata de servir becas comedor a niños que no tienen ni para una comida decente al día. Un asunto que a mí me pone de los nervios y que a nuestros políticos parece que se la suda bastante. El caso es que fue buscando apoyos y buscó la ayuda, para algunos capítulos, de una serie de escritores de los llamados Generación Kindle: Bruno Nievas (@BrunoNievas), Roberto López-Herrero (@ElExpecial), Gabri Ródenas (@Gabrirodenas) y el autor de la trilogía Versos, Canciones y Trocitos de carne, César Pérez Gellida (@cpgellida). A ellos se ha unido el director de cine Luis Endera (@Luis_Endera) para crear una especie de mini documental sobre el proyecto.

Sé que el libro no es una moñada de esas para actos solidarios sino más bien todo lo contrario, es un thriller de acción, con tiros, sistemas de encriptación,… Pero es lo de menos, lo importante es la razón de ser del proyecto, su intención única: ayudar a que los niños de este país que lo necesiten puedan tener una comida en condiciones al día. Sólo por ello creo que merece la pena darle publicidad al asunto y que la pequeña bola de nieva se convierta en un alud en mayúsculas. Eso es lo importante.

El día 13 de febrero sale a la venta en papel y formato electrónico. No faltéis a la cita 😉

Podéis encontrar más información en el blog de Blas: http://blasruizgrauescritor.blogspot.com.es/2015/01/explicacion-definitiva-sobre-kryptos.html?m=1

PD: Blas, te odiaré toda mi vida por no escoger mi inicio de capítulo XDDD

La verdad sobre el caso Harry Quebert – Joël Dicker


La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker, es una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policiaca de la narrativa extranjera, cuya experiencia de lectura escapa a cualquier intento de descripción. El mayor fenómeno editorial de los últimos años: un joven suizo de 27 años con un thriller monumental, literariamente adictivo. La novela ha ganado el Premio Goncourt des Lycéens, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa. Joël Dicker nació en Suiza en 1985. Su primera novela, Los últimos días de nuestros padres, resultó ganadora en 2010 del Premio de los Escritores Ginebrinos. La verdad sobre el caso Harry Quebert, descrita como un cruce de Larsson, Nabokov y Philip Roth, ha recibido el favor del público y de la crítica más exigente. Su traducción a treinta y tres idiomas la confirma como el próximo fenómeno literario global. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.

Existe un refrán en español que dice “Más vale caer en gracia que ser gracioso”, algo que es aplicable y que podemos ver en muchos aspectos de la vida y que, por supuesto, también sucede en el mundo de la literatura. No sé muy bien por qué, pero hay libros que sin ser nada del otro mundo acaban convirtiéndose en el éxito editorial del mes, del año o de la década. El caso que nos ocupa es uno de ellos. Además el autor puede presumir de haberse llevado innumerables premios y ha sido traducido a innumerables idiomas. OK, hasta aquí no tengo nada que argumentar, el fenómeno Cincuentas sombras de Grey ha pasado por un proceso similar y no deja de parecerme una mierda pinchada en un palo. Para gustos colores.

Debo de decir que el libro se lee bien, es de lectura ágil, los continuos acontecimientos te hacen querer leer más y más y, además, el autor consigue hacer interactuar a tantos personajes que la obra se lee en un plis plas. Ante esto, poco que oponer. Pero claro te pones a intentar analizar el argumento y la cosa se te escapa entre las manos de forma irremediable sin entender muy bien qué cojones está pasando. Y eso es algo que viene dado por culpa del propio autor.

Cualquier lector de novela policíaca sabe que en este tipo de obras hay giros argumentales que hacen recaer las sospechas del lector en diferentes personajes a lo largo del texto, es algo inherente al género. La clave está en que el autor debe hacerlo de forma sutil, coherente y sin convertir su novela en un caos. Y eso es lo que no consigue Dicker, da tantos giros, tantos cambios bruscos a los acontecimientos narrados, que el lector acaba por aburrirse y desear que se acabe el libro de una puta vez, completamente agotado. Es imposible llevar un conteo exhaustivo de todos los cambios argumentales, giros, esquinazos y trampas que hace el autor de La verdad sobre el caso Harry Quebert. Es como una montaña rusa de dimensiones gigantescas. Y este es uno de los argumentos para pensar que la novela es una enorme sátira. Una sátira que intenta burlarse del mundo editorial, que intenta reclamar la independencia del escritor sobre todo lo que rodea a la literatura actual y que nos muestra una realidad llena de farsas y espejismos a todos los niveles: jurídicos, periodísticos, personales,…

Si tuviese que resumir el libro lo haría diciendo que es una conjunción de ideas sacadas de la Lolita de Nabokov , el Twin Peaks de David Lynch, la Psicosis de Bloch (o de Hitchcock, lo dejo al gusto de cada cual) y el Asesinato en el Orient Express de la señora Christie. Lo aderezamos todo con un cierto toque esperpéntico y tenemos el libro de marras. Y así, con esta mezcolanza de ideas, junto a una serie de consejos sobre como escribir libros, vamos avanzando en una historia de amor entre un adulto y una adolescente que nunca llegamos a saber si se consuma (hablamos de sexo) y en la que nada es lo que parece ser. Pero si tengo que destacar un aspecto negativo de la historia es que existen ciertos pasajes que no sé qué cojones pintan en el libro. No entiendo qué necesidad hay de meter al psiquiatra por en medio, igual que no entiendo cual es la necesidad de los diálogos estúpidos entre el protagonista y su madre, ni las constantes reiteraciones en algunos pasajes, salvo que, como dije antes, todo sea una sátira de dimensiones descomunales. Es cierto, que el libro entretiene, pero se hace incomprensible que se le intente dar una calidad que, para mí, no tiene ni de lejos. Porque como libro serio resulta un sinsentido absoluto: los personajes son irritantes (lo de Nola lo dejé por imposible a mitad de libro), por no decir que algunos parecen recién salidos del Cottolengo, los textos de la teórica gran novela “Los orígenes del mal” parecen sacados de la saga Crepúsculo, muchas de las situaciones parecen excesivamente forzadas y otras son, simplemente, absurdas. Y eso sin contar los continuos flashbacks que el autor va introduciendo en la narración para situarnos en cuatro o cinco temporalidades diferentes (aunque la sinopsis diga que son tres, no es cierto), y que no hacen más que ir mareando al ya de por sí descolocado lector.

Reincidiendo en lo de antes, si nos tomamos el libro como algo humorístico, probablemente tenga su gracia. Si nos lo tomamos como una novela policíaca, más de uno se va a sentir muy defraudado.

Ciencia ficción del área soviética


Supongo que la gran mayoría de vosotros conoce a los Asimov, Clarke, Bradbury, LeGuin,… Si sois aficionados a la Ciencia Ficción estoy convencido que los tendréis en mente prácticamente siempre que comentéis con alguien sobre dicha temática. Todos ellos pertenecen a la denominada parte occidental de la CI-FI, pero también existía CI-FI al otro lado de lo que se llamó el telón de acero, el lado este de Europa, principalmente, y que también creó grandes obras de Ciencia ficción y que para el gran público no son tan conocidas, salvo contadas excepciones.

A mi entender, la Ciencia Ficción de la llamada zona de influencia soviética se diferencia de la occidental por tratarse de algo mucho más intimista, con una búsqueda del entendimiento de lo extraño o maravilloso y sin un uso tan amplio de la confrontación.

Las primeras incursiones tras la Revolución soviética las encontramos en Aleksej Tolstoj (Aelita, y La hipérbola del ingeniero Garin) y en Valentin Kataev (Tiempo adelante) o en Mikhail Bulgakov (Los huevos malditos, una especie de Jurasic Park soviético). Son unos primeros inicios que muestran un apego a las ideas de libertad de la propia Revolución. Pero el gran exponente de esta primera época es si duda Alexandr Beliayev, autor de una cuarenta novelas y más de cien relatos, su obra está catalogado como verniano, por la similitud que su obra presenta con la de Jules Verne. La estrella Ketz  y Ariel son, probablemente, sus obras más conocidas.

Eso sí, si buscamos una obra maestra, como tal, en estos albores de la Ciencia Ficción soviética, el principal aspirante a lograrlo probablemente sea: El generador milagroso, de Jurij Dolguzin. En la obra  se trata el tema de la telepatía y de la resurrección de los muertos. El caso es que el autor sólo escribió un relato más de Ciencia Ficción (El secreto de la invisibilidad), una auténtica pena. Aunque yo añadiría esa obra precursora del 1984 de Orwell: Nosotros, de Yevgueni Zamiatin.

Ya más adentrados en el siglo XX es cuando nos encontramos con los grandes autores del género. El paleontólogo Ivan Efremov y su trilogía: Naves de estrellas, La nebulosa de Andrómeda y El corazón de la serpiente. El creador de problemas ajedrecísticos Alexandr Kazancev, cuya obra plantea problemas en su trama tan complejos como los de sus ejercicios sobre el tablero: La isla en llamas o El puente en el ÁrticoSergei Martinov y su trilogía Navegantes de las estrellas. O Grigorij Gurievitch con El hombre cohete.

Pero los más grandes, y probablemente más conocidos en Occidente, son los hermanos Boris y Arkadi Strugatski y el polaco Stanislaw Lem. De los primeros destaca una obra principalmente: Picnic junto al camino (o Picnic extraterrestre). En ella se narra como, tras una visita a nuestro planeta, unos extraterrestres abandonan una serie de objetos en determinadas zonas. Sobre esta obra, Andrei Tarkovski creó una obra maestra que, aunque muy diferente al libro, nos narra las vicisitudes de uno de los guías en estas zonas prohibidas: STALKER (Cталкер, 1979). [Versión original con subtítulos en castellano: http://legalmentegratis.com.ar/la-zona/]

Por otra parte tenemos a Lem, autor prolífico como pocos y cuya obra trata, de una forma general, sobre el contacto entre los humanos y los seres extraterrestres y la cibernética. Sus principales obras son: Ciberiada, Diarios de las estrellas, La fiebre del heno, La investigación, los Relatos del piloto Prix, La voz de su amo y la grandiosa Solaris. De esta última hizo Tarkovski una magnífica versión cinematográfica (Solaris, 1972) que logró el Gran Premio del Jurado de Cannes. [Versión original con subtítulos en castellano: http://legalmentegratis.com.ar/solaris/

Lecturas de verano


Bueno, tras las merecidas vacaciones, espero poder ir animando el blog de nuevo. Lo primero, desearos a todos un buen regreso del veranito y que hayáis disfrutado del cine y de la literatura. Por mi parte he visto más series que películas, pero algo ha caído que ya comentaré. Respecto a la literatura, creo que he leído demasiada morralla XDDD. Pero aquí tenéis lo que he devorado en este mes:

Esperaba mucho del último libro de Manel, tras haberlo pasado genial con la trilogía Z creí que la cosa prometería mucho entretenimiento. Comencé a leer la novela y el primer capítulo me pareció realmente atractivo pero me temo que es lo único interesante que contienen sus páginas. Me pareció un libro absurdo en el que se ha pretendido mucho y se ha acabado perdiendo la perspectiva de la trama. Me costó horrores terminarlo y terminé pasando las páginas con lectura diagonal a toda mecha.

Narra la aparición de un barco fantasma, dentro de un misterioso banco de niebla, en el que solamente se encuentra un pasajero: un bebé. Años más tarde, un judío obsesionado con el barco intenta recrear ese último viaje del crucero con la ayuda de una periodista y una serie de científicos a bordo. Pero todo comienza a ir mal desde el primer momento.

La trama mezcla nazis, viajes en el tiempo, fantasmas buenos y fuerzas ocultas malévolas. Casi “na”, que diría aquel. Para mi gusto, absolutamente prescindible y que no merece la pena perder el tiempo con él. Por sobrarme, me sobran hasta las escenas de sexo, algo inimaginable. Y el final me parece la mayor aberración que he leído en muchos años.

De este libro tenía buenísimas referencias y lo cierto es que las cumple sobradamente. Es una de esas joyas que aparecen de vez en cuando, envueltas en con un papel precioso, y que al contemplarlas acaban llenándote de gozo. Un libro de pocas páginas, que se lee en una tarde, pero que consigue llenar cada uno de los minutos que invertimos en él.

La historia nos cuenta las visitas que un monstruo milenario a un joven adolescente durante una serie de noches en las que le narrará 3 historias a cambio de una cuarta y de la verdad que esconde en su corazón…

Para no caer en el spoiler, lo dejaré ahí, aunque estoy obviando la parte fundamental del relato y su verdadera esencia, la que conseguirá que se os encoja el corazón cuando alcancéis la última página.

Esta es una novela sin pretensiones. De hecho sus pretensiones son tan bajas que no se ha editado ni en papel, sólo en ebook. Pero aún así debo decir que me he reído muchísimo con las situaciones tan disparatadas (pero completamente plausibles, que es lo que realmente asusta) con las que nos encontramos en el libro. Situaciones chocantes que hacen que las comisuras de los labios tiendan a ascender paulatinamente hasta dibujar una sonrisa en tu boca,

La historia comienza con unaS desapariciones en un pequeño pueblo costero para pasar, posteriormente, a un surrealista viaje en tren hasta Madrid en el que desaparece la mujer del protagonista, el cual es incapaz de encontrarla en ninguno de los diferentes escondrijos posibles que hay en el tren. Para más inri, nadie parece haberla visto a bordo del convoy: ¿existe realmente o se encuentra solamente en la mente de nuestro jubilado personaje?

Repito, es una novela sin pretensiones, más allá de la de divertir, y lo cierto es que hacerlo lo hace.

Respecto a la resolución, no es excesivamente compleja, aunque seguro que más de uno se va a sorprender.

Y el último, es un libro que me ha dejado frío. La idea en origen me parece buena pero me da la sensación de que le falta algo, una chispa que te haga quedar con una buena sensación en la boca. No es que me parezca mala en sí pero me queda el regusto de que podía haber sido algo mejor y que le han faltado un par de minutos en el horno.

Nuestro protagonista es un músico sin inspiración que espera reencontrarse con ella en una perdida playa de Irlanda. Allí se introduce en la vida de un pequeño pueblo hasta que un rayo le alcanza en una noche de tormenta y empieza a tener sueños excesivamente vívidos. Tras una serie de visitas a médicos especialistas, todo hace indicar que está viendo el futuro. Un futuro en el que sus vecinos aparecen siendo atacados por unos asaltantes.

La historia creo que más o menos podéis adivinarla, no es excesivamente difícil. Una lectura de esas que no calarán en nuestros recuerdos pero que tampoco supondrá un trauma excesivo para nadie.

Invierno humano, de Kiko Labiano


Estamos ante una novela autopublicada. Como he dicho alguna vez, esto no es malo de por sí, de hecho, en el caso que nos ocupa, el dato es completamente irrelevante porque la novela está muy bien escrita, con una redacción más que correcta y con una historia bien narrada. Por otra parte, el precio que tiene es irrisorio si lo comparamos con otras obras que dan grima hasta sólo tocar el papel en que están escritas (en este caso no hay papel, es todo digital 😉 ).

La historia que nos narra en una distopía, un aparente mundo futuro, frío, completamente nevado, en el que la civilización parece haber degenerado hasta una humanidad que ha regresado a su estado tribal: pequeños grupos nómadas que luchan entre sí por la supervivencia. Aunque la historia tiene una pequeña trampa (algo que no voy a desvelar sin avisar de los SPOILERS).

La historia se centra en algunos de estos pequeños grupos y se nos va narrando desde distintos puntos de vista, en un formato similar a Juego de tronos, pero sin ser tan en primera persona. Vamos conociendo a diferentes personajes que, aún pareciendo historias no relacionadas, acaban encontrándose y teniendo sus puntos comunes. Como dije antes, la historia está muy bien narrada, mantiene de forma admirable el hilo argumental y consigue mantenernos en vilo a lo largo de buena parte de la historia.

SPOILERS

El giro argumental que nos encontramos al final lo hemos visto ya en alguna ocasión: hay unos vigilantes que intentan mantener controlados a los habitantes de la reserva. Algo así como El show de Truman (Peter Weir, 1998), o un libro que ya comenté en el blog: Los hijos de las sombras, de Iban Munárriz. Una historia que ya hemos visto con anterioridad pero que, aún  así, creo que deja un buen sabor de boca en general.

Evidentemente tiene sus peros. El primero de ellos es su final, simplemente, de acuerdo a lo que se nos cuenta, no lo entiendo. Si la explicación que se nos ofrece es una especie de solución por ejecución, el final no resulta congruente, a la vez que queda completamente abierto a una segunda parte ¿quizás?. Otra cosa que tampoco termino de comprender son los seres de tres metros que aparecen hacia el final del libro. Sé cual es su cometido, pero no entiendo el porqué de la exageración de su corpulencia. Así como tampoco comprendo el proceso mental del personaje de Jess.

En esencia son tres pequeñas pegas que creo que no desmerecen para nada esta obra de Ciencia Ficción, y que os recomiendo sin ningún tipo de duda.

¿Cuánto vale la vida humana? ¿Matarías por un trozo de carne? ¿Y por salvar a tus seres más queridos?
En un mundo devastado por el hambre, solo, y rodeado de un bosque milenario, el joven Myka tratará de sobrevivir mientras piensa en cómo recuperar a su familia cautiva.
Un torrente de sucesos le llevará a descubrir que en la vida ya no hay sitio para la bondad y que los límites de lo humano desaparecen cuando la propia supervivencia está en juego.

Amazon.es

Autor: Kiko Labiano

Els amants – Vicent Andrés i Estellés (Llibre de meravelles)


“NO hi havia a València dos amants com nosaltres.
Feroçment ens amàvem del matí a la nit.
Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.
Han passat anys, molts anys; han passat moltes coses.
De sobte encara em pren aquell vent o l’amor
i rodolem per terra entre abraços i besos.
No comprenem l’amor com un costum amable
com un costum pacífic de compliment i teles
(i que ens perdone el cast senyor López-Picó).
Es desperta, de sobte, com un vell huracà,
i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny.
Jo desitjava, a voltes, un amor educat
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peçó d’una orella.
El nostre amor és un amor brusc i salvatge,
i tenim l’enyorança amarga de la terra,
d’anar a rebolcons entre besos i arraps.
Que voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé.
Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses.
Les Estances de Riba i les Rimas de Bécquer.
Després, tombats en terra de qualsevol manera,
comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser,
que no estem en l’edat, i tot això i allò.

No hi havia a València dos amants com nosaltres,
car d’amants com nosaltres en són parits ben pocs.”

True Detective / El rey de amarillo – Robert W. Chambers


Hace unos días engullí (directamente así) una serie de las que crean escuela: True detective. Teniendo en cuenta que es una producción HBO creo que necesita decirse poco más. Si alguno no la habéis visto aún, entonces ya estáis tardando en conseguirla como sea. Es puro cine policial dentro de esa cosa llamada caja tonta.

La trama gira alrededor de una serie de asesinatos “rituales” en una región pantanosa de Louisiana, EE.UU. La investigación es asignada a dos policías con pocas características en común: uno es el típico policía de pueblo, con pocas luces (aparentemente) y con tendencia a ponerle los cuernos a la mujer de forma constante y autojustificada; el otro es un policía conflictivo, con problemas arrastrados desde la muerte de su pequeña hija, con tendencia a meterse en tareas prácticamente suicidas, con creencias nihilistas y una mente bastante privilegiada… ah, y un cuaderno contable donde hace anotaciones de sus casos. Dos extremos, dos polos opuestos que se atraen a pesar de las diferencias.

Toda la trama se mueve en un período extenso de tiempo, aunque la narración va entremezclando temporalidades: presente y pasado discurren de la mano mostrándonos el proceso de investigación, las conclusiones a las que van llegando y como el caso se mete en sus vidas hasta, poco a poco, hacerles caer a ellos también.

En sí, el argumento no es excesivamente novedoso ya que hablamos de lo que parece ser un asesino en serie y las implicaciones que conlleva a su alrededor, aunque creo que realmente lo que se nos pretende contar es la historia de los dos policías y su redención final. Por hacer un símil, me recuerda mucho al desarrollo personal que podemos ver en Seven (David Fincher, 1995).

De los actores, sólo con ver el primer capítulo la cosa deja a la vista dos cosas destacables: Matthew McConaughey se ha hecho actor, pero actor de los grandes; y la esperanza de que Woody Harrelson no se nos vuelva a perder por el camino. El resto del elenco se encuentra a una gran altura también, pero es que los dos actores principales brillan y ensombrecen todo lo demás.

Las localizaciones y el desarrollo a lo largo de esa América profunda situada en una Louisiana post huracán Rita, con sus miserias, sus actos de fe y sus creencias religiosas, son simplemente conmovedores, te impregnan hasta hacerte sentir nauseas, hasta entender que ese territorio es otro personaje más (si no el principal) de esa gigantesca trama.

Repito, no dejéis de verla. Y, si podéis, no os perdáis su banda sonora. Simplemente magistral, y su tema principal insuperable: Far from any road, de The Handsome Family (versión reducida para la cabecera inicial)

(vídeo oficial post inclusión en la serie)

A lo largo de la serie hay una referencia constante a El rey de amarillo. Esta obra de Robert W. Chambers es uno de esos libros malditos, al estilo Necronomicon de Lovecraft, y que aparece de forma reiterada en muchos de sus relatos. Es un libro maldito, dividido en dos actos, cuya lectura completa  hace que el lector se introduzca en un mundo de locura y horror. Es constante también la referencia a Carcosa, una especie de ciudad primigenia, perdida, abandonada y olvidada, a la que Chambers hace también continuas referencias en sus obras pero que fue una idea original de Ambrose Bierce y su relato Un habitante de Carcosa.

Robert William Chambers (1865-1933) nació en Brooklyn, Nueva York. Asistió al Polytechnic Institute y después de su graduación estudió pintura en la Academia Julien exhibiendo sus obras en el Salón de París de 1896. A su regreso a Nueva York se convirtió —junto con Charles Dana Gibson— en uno de los más conocidos ilustradores de las revistas de la época. Inició su carrera literaria en 1894, con la publicación de In the Quarter, donde utilizó —como en algunos relatos de este volumen— material de su vida de bohemio en París. Sus obras más importantes en el campo de la fantasía son las siguientes: The King in Yellow (1895), The Maker of Moons (1896), The Mystery of Choice (1897), In Search of Unknown (1904) Police!!! (1915) y The Slayer of Souls (1920).
El fulminante éxito de su «Rey de Amarillo» le dio rápida fama y pudo dedicar todo su tiempo a escribir. Al morir había publicado más de setenta libros —la mayoría de ellos olvidados— de todo tipo: fantasía, biografías, temas históricos, deportivos, teatro y poesía.
El rey de amarillo, junto con el Necronomicon, de H. P. Lovecraft, es uno de los recursos literarios más felices de la literatura fantástica. Libro dentro de un libro, entra y sale de la narración provocando un efecto de distanciamiento que potencia su horror. Es notable la influencia que le produjo Ambrose Bierce, especialmente «Un habitante de Carcosa». La suya propia se deja sentir dentro del círculo de autores de «Los Mitos de Cthulhu». Incluimos aquí las cinco historias del «Rey de Amarillo» (los otros relatos del libro homónimo son escenas de la vida parisina, carentes por completo de interés): «El reparador de reputaciones» (un extraño relato de ciencia-ficción escrito en 1895 y ubicado en los años 20; una visión devastadora de un Estados Unidos que no existe), «La máscara», «En la Corte del Dragón», «El signo amarillo» y «La Demoiselle d’Ys». Completan el volumen «El hacedor de lunas», con una oscura proyección de «amenaza oriental», relato que anticipa las historias de aventuras de Sax Rohmer, tan populares en la década del ’20; «Una tarde placentera», un tema inusual en Chambers por su toque naturalista; «El mensajero», ubicado en esa campiña bretona que tan bien conocía y amaba; y «La Llave del Dolor», otra muestra de la influencia de Bierce, con su notable parecido —si bien sentimentalizado— con «El puente sobre el río del Búho».
Toda la obra de Chambers fue escrita para una generación que ya no existe y es probable que dentro de unas décadas sea completamente olvidado. Pero mientras exista un lector de ficción fantástica, el «Rey de Amarillo» vivirá para siempre.

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