Sobre gustos musicales


En muchas ocasiones alguien me pregunta por qué no escucho música normal, a lo que suelo responder con otra pregunta: ¿Qué es música normal?. Todos suelen responderme lo mismo: U2, Madonna, Coldplay,… Normalmente me da la risa y me sale la vena borde y termino contestando que me dan arcadas 😀

Realmente escucho música de todo tipo, no tengo fijación por escuchar un estilo musical de forma compulsiva y no me considero  un ultra de ningún grupo o artista. Escucho música clásica, flamenco, me encanta Gardel, adoro a Leonard Cohen, sigo flipando con Bowie, The Clash o los Rolling Stones (nunca fui muy de los Beatles),  a veces oigo música celta, japonesa, me gusta el rock’n’roll, adoro el heavy y hard metal, en ocasiones escucho rap, reagge, últimamente me hice asiduo al gothic, y soy un fanático acérrimo del folk-metal, industrial,… y, cuando me da la vena, me pongo Camilo Sesto. Sólo hay dos tipos de música que no suelo oír nunca: la salsa y el pop pastelero. Podríamos decir que soy ecléctico y me gusta de todo.

Sí es cierto que en los últimos años me he alejado bastante de lo que llamaríamos mainstream y me he ido a grupos y músicas minoritarias que me atraen mucho más, y que han conseguido que no eche de menos a los grandes artistas y sus discos de relleno. Me explico, de algunos artistas tengo todos o casi todos sus lanzamientos, sin embargo sólo suelo oír sus discos viejos. Los nuevos me parecen una tomadura de pelo y una falta de respeto hacia los fans, esos capaces de hacer cola en una tienda para ser los primeros en comprar el nuevo CD (entre los que me incluía). Voy a poner algunos ejemplos, aunque sé que alguno se va a mosquear bastante conmigo :P.

BRUCE SPRINGSTEEN: Tengo casi todos sus discos, incluso alguno comprado en Nueva York en mi viaje de bodas (tuve a mi mujer metida en el Virgin de Times Square una noche hasta las doce porque era la hora en que se ponía a la venta el Devils and Dust). He oído sus discos miles de veces… Pero, tras el We shall overcome, todo lo que ha sacado posteriormente me resultan anodino, sin la fuerza de antaño (salvo una o dos canciones) y muy alejados de la calidad de discos anteriores. Sé que habrá gente que estos discos le gustarán, y sería lo lógico, pero a mí no me dicen absolutamente nada. Y aquí entra el casi que puse al principio de este párrafo: el High Hopes lo ecuché en Spotify (pedazo de invento) antes de comprarlo… Y al final no lo compré, me niego a semejante aberración.

U2: Con el grupo irlandés se da esa paradoja en la que un fan acérrimo se convierte en en su más encorajinado opositor. U2 era una de las bandas punteras del Post-punk de los 70-80. Eran los ídolos de un montón de adolescentes (y no tanto) que hacían de sus canciones auténticas banderas reivindicativas. Eran puro rock. Hasta que sacaron aquella cosa rara llamada Achtung baby, a Bono le dio por ir de diva de no se sabe muy bien qué, a The Edge lo adornaron con armonías de cochecitos de choque, y el mundo se amariconó a su alrededor (que nadie se lo tome como ofensa, es una simple frase hecha). Lo de después fue pura broma pesada. Y así hasta hoy.

JOAQUÍN SABINA: Si hay un artista español al que admiro ese es el poeta de Úbeda. Empecé a oirlo a partir de sus actuaciones en aquel grandioso  programa de Fernando García Tola: Si yo fuera presidente. Yo tendría 13 o 14 años, tenía un gusto musical del que hoy día podría avergonzarme, y sin embargo aquel fulano me enganchó cosa mala. Ya en el instituto, algunos de mis amigos también eran fans de Joaquín y, entre todos, conseguimos hacernos con toda su discografía intercambiando cintas de cassette. Y así hasta hoy. Bueno, hasta hoy no, más bien hasta 19 días y 500 noches. No creo que lo que vino después no es en absoluto malo (el nivel de 19 días es difícil de volver a conseguir), pero  ciertas canciones me parecen insufribles, sobre todo porque a mí de Serrat me gustan cuatro canciones. Y para oír a Serrat, pues oigo a Serrat.

Podría repartir más leña, mucha más, pero tampoco es cuestión de buscarme más enemigos de los estrictamente necesarios. Como dije antes, suelo revisitarlos de vez en cuando, aunque mi iPod últimamente sólo está lleno de música y grupos raros, de esos que no conoce ni dios: Aspencat, Zoo, In Extremo, Lacrimosa, Sopor Aeternus, Doctor Deseo, 9 lágrimas, Handsome Family (los de la cabecera de True Detective), Trastorna2 (con estos tengo una historia curiosa que contar) y un largo listado de grupos que no deben conocer ni en su casa pero que creo que son los que realmente mantienen las raíces de lo que es la música real, y no lo que sale del cubo de prefabricados en que se han convertido las grandes discográficas.

Larga vida al rock’n’roll… y al resto de estilos 😉

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La verdad sobre el caso Harry Quebert – Joël Dicker


La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker, es una novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policiaca de la narrativa extranjera, cuya experiencia de lectura escapa a cualquier intento de descripción. El mayor fenómeno editorial de los últimos años: un joven suizo de 27 años con un thriller monumental, literariamente adictivo. La novela ha ganado el Premio Goncourt des Lycéens, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y Premio Lire a la mejor novela en lengua francesa. Joël Dicker nació en Suiza en 1985. Su primera novela, Los últimos días de nuestros padres, resultó ganadora en 2010 del Premio de los Escritores Ginebrinos. La verdad sobre el caso Harry Quebert, descrita como un cruce de Larsson, Nabokov y Philip Roth, ha recibido el favor del público y de la crítica más exigente. Su traducción a treinta y tres idiomas la confirma como el próximo fenómeno literario global. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.

Existe un refrán en español que dice “Más vale caer en gracia que ser gracioso”, algo que es aplicable y que podemos ver en muchos aspectos de la vida y que, por supuesto, también sucede en el mundo de la literatura. No sé muy bien por qué, pero hay libros que sin ser nada del otro mundo acaban convirtiéndose en el éxito editorial del mes, del año o de la década. El caso que nos ocupa es uno de ellos. Además el autor puede presumir de haberse llevado innumerables premios y ha sido traducido a innumerables idiomas. OK, hasta aquí no tengo nada que argumentar, el fenómeno Cincuentas sombras de Grey ha pasado por un proceso similar y no deja de parecerme una mierda pinchada en un palo. Para gustos colores.

Debo de decir que el libro se lee bien, es de lectura ágil, los continuos acontecimientos te hacen querer leer más y más y, además, el autor consigue hacer interactuar a tantos personajes que la obra se lee en un plis plas. Ante esto, poco que oponer. Pero claro te pones a intentar analizar el argumento y la cosa se te escapa entre las manos de forma irremediable sin entender muy bien qué cojones está pasando. Y eso es algo que viene dado por culpa del propio autor.

Cualquier lector de novela policíaca sabe que en este tipo de obras hay giros argumentales que hacen recaer las sospechas del lector en diferentes personajes a lo largo del texto, es algo inherente al género. La clave está en que el autor debe hacerlo de forma sutil, coherente y sin convertir su novela en un caos. Y eso es lo que no consigue Dicker, da tantos giros, tantos cambios bruscos a los acontecimientos narrados, que el lector acaba por aburrirse y desear que se acabe el libro de una puta vez, completamente agotado. Es imposible llevar un conteo exhaustivo de todos los cambios argumentales, giros, esquinazos y trampas que hace el autor de La verdad sobre el caso Harry Quebert. Es como una montaña rusa de dimensiones gigantescas. Y este es uno de los argumentos para pensar que la novela es una enorme sátira. Una sátira que intenta burlarse del mundo editorial, que intenta reclamar la independencia del escritor sobre todo lo que rodea a la literatura actual y que nos muestra una realidad llena de farsas y espejismos a todos los niveles: jurídicos, periodísticos, personales,…

Si tuviese que resumir el libro lo haría diciendo que es una conjunción de ideas sacadas de la Lolita de Nabokov , el Twin Peaks de David Lynch, la Psicosis de Bloch (o de Hitchcock, lo dejo al gusto de cada cual) y el Asesinato en el Orient Express de la señora Christie. Lo aderezamos todo con un cierto toque esperpéntico y tenemos el libro de marras. Y así, con esta mezcolanza de ideas, junto a una serie de consejos sobre como escribir libros, vamos avanzando en una historia de amor entre un adulto y una adolescente que nunca llegamos a saber si se consuma (hablamos de sexo) y en la que nada es lo que parece ser. Pero si tengo que destacar un aspecto negativo de la historia es que existen ciertos pasajes que no sé qué cojones pintan en el libro. No entiendo qué necesidad hay de meter al psiquiatra por en medio, igual que no entiendo cual es la necesidad de los diálogos estúpidos entre el protagonista y su madre, ni las constantes reiteraciones en algunos pasajes, salvo que, como dije antes, todo sea una sátira de dimensiones descomunales. Es cierto, que el libro entretiene, pero se hace incomprensible que se le intente dar una calidad que, para mí, no tiene ni de lejos. Porque como libro serio resulta un sinsentido absoluto: los personajes son irritantes (lo de Nola lo dejé por imposible a mitad de libro), por no decir que algunos parecen recién salidos del Cottolengo, los textos de la teórica gran novela “Los orígenes del mal” parecen sacados de la saga Crepúsculo, muchas de las situaciones parecen excesivamente forzadas y otras son, simplemente, absurdas. Y eso sin contar los continuos flashbacks que el autor va introduciendo en la narración para situarnos en cuatro o cinco temporalidades diferentes (aunque la sinopsis diga que son tres, no es cierto), y que no hacen más que ir mareando al ya de por sí descolocado lector.

Reincidiendo en lo de antes, si nos tomamos el libro como algo humorístico, probablemente tenga su gracia. Si nos lo tomamos como una novela policíaca, más de uno se va a sentir muy defraudado.

Ciencia ficción del área soviética


Supongo que la gran mayoría de vosotros conoce a los Asimov, Clarke, Bradbury, LeGuin,… Si sois aficionados a la Ciencia Ficción estoy convencido que los tendréis en mente prácticamente siempre que comentéis con alguien sobre dicha temática. Todos ellos pertenecen a la denominada parte occidental de la CI-FI, pero también existía CI-FI al otro lado de lo que se llamó el telón de acero, el lado este de Europa, principalmente, y que también creó grandes obras de Ciencia ficción y que para el gran público no son tan conocidas, salvo contadas excepciones.

A mi entender, la Ciencia Ficción de la llamada zona de influencia soviética se diferencia de la occidental por tratarse de algo mucho más intimista, con una búsqueda del entendimiento de lo extraño o maravilloso y sin un uso tan amplio de la confrontación.

Las primeras incursiones tras la Revolución soviética las encontramos en Aleksej Tolstoj (Aelita, y La hipérbola del ingeniero Garin) y en Valentin Kataev (Tiempo adelante) o en Mikhail Bulgakov (Los huevos malditos, una especie de Jurasic Park soviético). Son unos primeros inicios que muestran un apego a las ideas de libertad de la propia Revolución. Pero el gran exponente de esta primera época es si duda Alexandr Beliayev, autor de una cuarenta novelas y más de cien relatos, su obra está catalogado como verniano, por la similitud que su obra presenta con la de Jules Verne. La estrella Ketz  y Ariel son, probablemente, sus obras más conocidas.

Eso sí, si buscamos una obra maestra, como tal, en estos albores de la Ciencia Ficción soviética, el principal aspirante a lograrlo probablemente sea: El generador milagroso, de Jurij Dolguzin. En la obra  se trata el tema de la telepatía y de la resurrección de los muertos. El caso es que el autor sólo escribió un relato más de Ciencia Ficción (El secreto de la invisibilidad), una auténtica pena. Aunque yo añadiría esa obra precursora del 1984 de Orwell: Nosotros, de Yevgueni Zamiatin.

Ya más adentrados en el siglo XX es cuando nos encontramos con los grandes autores del género. El paleontólogo Ivan Efremov y su trilogía: Naves de estrellas, La nebulosa de Andrómeda y El corazón de la serpiente. El creador de problemas ajedrecísticos Alexandr Kazancev, cuya obra plantea problemas en su trama tan complejos como los de sus ejercicios sobre el tablero: La isla en llamas o El puente en el ÁrticoSergei Martinov y su trilogía Navegantes de las estrellas. O Grigorij Gurievitch con El hombre cohete.

Pero los más grandes, y probablemente más conocidos en Occidente, son los hermanos Boris y Arkadi Strugatski y el polaco Stanislaw Lem. De los primeros destaca una obra principalmente: Picnic junto al camino (o Picnic extraterrestre). En ella se narra como, tras una visita a nuestro planeta, unos extraterrestres abandonan una serie de objetos en determinadas zonas. Sobre esta obra, Andrei Tarkovski creó una obra maestra que, aunque muy diferente al libro, nos narra las vicisitudes de uno de los guías en estas zonas prohibidas: STALKER (Cталкер, 1979). [Versión original con subtítulos en castellano: http://legalmentegratis.com.ar/la-zona/]

Por otra parte tenemos a Lem, autor prolífico como pocos y cuya obra trata, de una forma general, sobre el contacto entre los humanos y los seres extraterrestres y la cibernética. Sus principales obras son: Ciberiada, Diarios de las estrellas, La fiebre del heno, La investigación, los Relatos del piloto Prix, La voz de su amo y la grandiosa Solaris. De esta última hizo Tarkovski una magnífica versión cinematográfica (Solaris, 1972) que logró el Gran Premio del Jurado de Cannes. [Versión original con subtítulos en castellano: http://legalmentegratis.com.ar/solaris/

Lecturas de verano


Bueno, tras las merecidas vacaciones, espero poder ir animando el blog de nuevo. Lo primero, desearos a todos un buen regreso del veranito y que hayáis disfrutado del cine y de la literatura. Por mi parte he visto más series que películas, pero algo ha caído que ya comentaré. Respecto a la literatura, creo que he leído demasiada morralla XDDD. Pero aquí tenéis lo que he devorado en este mes:

Esperaba mucho del último libro de Manel, tras haberlo pasado genial con la trilogía Z creí que la cosa prometería mucho entretenimiento. Comencé a leer la novela y el primer capítulo me pareció realmente atractivo pero me temo que es lo único interesante que contienen sus páginas. Me pareció un libro absurdo en el que se ha pretendido mucho y se ha acabado perdiendo la perspectiva de la trama. Me costó horrores terminarlo y terminé pasando las páginas con lectura diagonal a toda mecha.

Narra la aparición de un barco fantasma, dentro de un misterioso banco de niebla, en el que solamente se encuentra un pasajero: un bebé. Años más tarde, un judío obsesionado con el barco intenta recrear ese último viaje del crucero con la ayuda de una periodista y una serie de científicos a bordo. Pero todo comienza a ir mal desde el primer momento.

La trama mezcla nazis, viajes en el tiempo, fantasmas buenos y fuerzas ocultas malévolas. Casi “na”, que diría aquel. Para mi gusto, absolutamente prescindible y que no merece la pena perder el tiempo con él. Por sobrarme, me sobran hasta las escenas de sexo, algo inimaginable. Y el final me parece la mayor aberración que he leído en muchos años.

De este libro tenía buenísimas referencias y lo cierto es que las cumple sobradamente. Es una de esas joyas que aparecen de vez en cuando, envueltas en con un papel precioso, y que al contemplarlas acaban llenándote de gozo. Un libro de pocas páginas, que se lee en una tarde, pero que consigue llenar cada uno de los minutos que invertimos en él.

La historia nos cuenta las visitas que un monstruo milenario a un joven adolescente durante una serie de noches en las que le narrará 3 historias a cambio de una cuarta y de la verdad que esconde en su corazón…

Para no caer en el spoiler, lo dejaré ahí, aunque estoy obviando la parte fundamental del relato y su verdadera esencia, la que conseguirá que se os encoja el corazón cuando alcancéis la última página.

Esta es una novela sin pretensiones. De hecho sus pretensiones son tan bajas que no se ha editado ni en papel, sólo en ebook. Pero aún así debo decir que me he reído muchísimo con las situaciones tan disparatadas (pero completamente plausibles, que es lo que realmente asusta) con las que nos encontramos en el libro. Situaciones chocantes que hacen que las comisuras de los labios tiendan a ascender paulatinamente hasta dibujar una sonrisa en tu boca,

La historia comienza con unaS desapariciones en un pequeño pueblo costero para pasar, posteriormente, a un surrealista viaje en tren hasta Madrid en el que desaparece la mujer del protagonista, el cual es incapaz de encontrarla en ninguno de los diferentes escondrijos posibles que hay en el tren. Para más inri, nadie parece haberla visto a bordo del convoy: ¿existe realmente o se encuentra solamente en la mente de nuestro jubilado personaje?

Repito, es una novela sin pretensiones, más allá de la de divertir, y lo cierto es que hacerlo lo hace.

Respecto a la resolución, no es excesivamente compleja, aunque seguro que más de uno se va a sorprender.

Y el último, es un libro que me ha dejado frío. La idea en origen me parece buena pero me da la sensación de que le falta algo, una chispa que te haga quedar con una buena sensación en la boca. No es que me parezca mala en sí pero me queda el regusto de que podía haber sido algo mejor y que le han faltado un par de minutos en el horno.

Nuestro protagonista es un músico sin inspiración que espera reencontrarse con ella en una perdida playa de Irlanda. Allí se introduce en la vida de un pequeño pueblo hasta que un rayo le alcanza en una noche de tormenta y empieza a tener sueños excesivamente vívidos. Tras una serie de visitas a médicos especialistas, todo hace indicar que está viendo el futuro. Un futuro en el que sus vecinos aparecen siendo atacados por unos asaltantes.

La historia creo que más o menos podéis adivinarla, no es excesivamente difícil. Una lectura de esas que no calarán en nuestros recuerdos pero que tampoco supondrá un trauma excesivo para nadie.

Doble ración de música: Aspencat y 9 lágrimas


Bueno, hoy hablemos de dos grupos de música bastante desconocidos dentro del ambito nacional. Además son grupos con estilos musicales muy diferentes y a los que sigo desde hace poco tiempo.

ASPENCAT

Essència

Son un grupo de la zona norte de la provincia de Alicante (La Marina Alta). Llevan unos diez año en activo cantando en valenciano principalmente, aunque sus letras llegan a incluir también otros idiomas como el castellano o el francés. Es un grupo numeroso (creo que son diez componentes en total) y han conseguido abrirse un hueco dentro de la música que suena tanto en la Comunitat Valenciana como en Catalunya, donde han logrado numerosos premios y nominaciones.

Su estilo se mueve entre el ska, reagge y la música electrónica, con algo de rap y utilizando instrumentos, en ocasiones, muy alejados de estos ritmos como son trompetas o acordeones. Sus letras tienen un alto poder reivindicativo, político y social, donde llegan a realizar, incluso, ataques personales a distintos personajes de la vida pública.

Han grabado cuatro discos de estudio, siendo, a mi parecer, el último de ellos (Essència) una obra que les hace ascender muchos peldaños entre los grupos emergentes actuales. Todos sus discos son descargables de su página web de forma gratuita: http://aspencat.org/

https://www.youtube.com/watch?v=QHxXRRaN2dc

9 lágrimas

9 lágrimas

Estos 5 músicos forman una banda de rock alternativo, con una gran querencia al hard rock pero de una forma que integra buenas melodía. Cuenta con una voz y unas guitarras que suenan realmente potentes. Son zaragozanos, con lo que las comparaciones supongo que estarán a la orden del día, y han ganado el concurso Pop y Rock 2011, siendo finalistas al año siguiente.

Su música me recuerda a bastante  a la de Nickelback o Sober. A los primeros en algunas de sus guitarras y a los segundos en sus melodías y voz. No es que sean como ellos, para nada, son simples referencias que se me ocurren al oírlos, y hay que tener en cuenta que llevo muy poquito oyéndolos como para tener un concepto mucho mayor. Incluso podría añadir que tienen cierto parecido también con aquella vieja joya que eran El fantástico hombre bala de mediados de los 90 (el regreso no me ha convencido, de momento). Si podéis imaginar una mezcla de los tres creo que podríais haceros una buena idea de cómo suenan 9 lágrimas.

Podéis descargar sus discos en su página web: http://9lagrimas.com (maqueta inicial, primer disco “Eterna” y una maqueta en acústico), excepto su segundo disco “Tempus fugit“, que sí que podéis oír por Spotify.

https://www.youtube.com/watch?v=0jnY2-q2wL4

Revolcándonos en la mierda


Nunca quise escribir esto porque es algo en lo que no creí nunca. Nunca he creído en salvadores, héroes, ni filántropos amantes del fútbol, del baloncesto, o de cualquier otro deporte. Y no creo en ellos porque las hostias de los últimos 22 años, desde que el Valencia C.F.  se convirtió en una S.A.D., han sido continuadas y de fuerza creciente. Todo aquel que ha pasado por la junta directiva (o cargos satélites) sólo ha buscado una cosa: el beneficio propio. Salvadores hemos tenido muchos, que hayan puesto la pasta en el VCF: ninguno. Todos los que han llegado como adalides de la salvación (o la democratización, elijan ustedes) sólo han querido una cosa: exprimir al máximo la naranja y explotar las posibilidades de negocio propio que les ofrecía el puesto. Ni uno solo se ha interesado por conseguir que el club fuese una maquinaria mínimamente perfecta.

Tal vez, lo más parecido a esa figura salvadora haya sido Amadeo Salvo, pero aún así creo que ni por asomo es El caballero blanco que a muchos les gustaría que fuera. Y no, no me gusta Peter Lim (y mucho menos el de Águilas, pero esa es otra historia) aunque sepa que probablemente sea la única opción real y seria de todo este proceso. Pero no es que no me guste él por ninguna razón en especial, es que no me gusta el mero hecho de este proceso de venta  en sí. No me gustan los acaparadores, como no me gustó desde el principio esa trampa de la ampliación de capital/Fundación que se sacaron de la manga Los Grandes Gestores para conseguir que les impusieran a ellos en el cargo. Y probablemente no me haya gustado todo esto desde el momento en que se creó la SAD hace 22 años y que ya nació podrida desde sus raíces. 22 años de chanchullos, de favoritismos, de mentiras y de continuas luchas de poder sin mayor fin que el beneficio propio a costa de la ilusión de los valencianistas. Esos mismos valencianistas a los que nos han tomado el pelo de forma constante y que de una vez por todas deberíamos gritar: ¡BASTA YA!

Desde el minuto 1 dije, en algunas redes sociales,  que esto no podía acabar bien. Y estoy convencido de que no va a hacerlo. Hay demasiado hijo de puta mamando de una teta casi seca y no quieren soltarla ni aunque la maten a cuchilladas. Demasiado cabrón más interesado en que no sea otro el que saque las vergüenzas de 22 años de expolio que en haber intentado que la gallina diese huevos, aunque no fuesen de oro. Demasiado malnacido al que sus miserias sólo le permiten seguir revolcándose en su mierda.

No sé cómo acabará esto pero, igual, lo que más nos interesa es consumar el acto que nos lleve a borrar 22 años de robos, extorsiones y estafas. No es comida de gusto pero, probablemente, sea la mejor solución

Invierno humano, de Kiko Labiano


Estamos ante una novela autopublicada. Como he dicho alguna vez, esto no es malo de por sí, de hecho, en el caso que nos ocupa, el dato es completamente irrelevante porque la novela está muy bien escrita, con una redacción más que correcta y con una historia bien narrada. Por otra parte, el precio que tiene es irrisorio si lo comparamos con otras obras que dan grima hasta sólo tocar el papel en que están escritas (en este caso no hay papel, es todo digital 😉 ).

La historia que nos narra en una distopía, un aparente mundo futuro, frío, completamente nevado, en el que la civilización parece haber degenerado hasta una humanidad que ha regresado a su estado tribal: pequeños grupos nómadas que luchan entre sí por la supervivencia. Aunque la historia tiene una pequeña trampa (algo que no voy a desvelar sin avisar de los SPOILERS).

La historia se centra en algunos de estos pequeños grupos y se nos va narrando desde distintos puntos de vista, en un formato similar a Juego de tronos, pero sin ser tan en primera persona. Vamos conociendo a diferentes personajes que, aún pareciendo historias no relacionadas, acaban encontrándose y teniendo sus puntos comunes. Como dije antes, la historia está muy bien narrada, mantiene de forma admirable el hilo argumental y consigue mantenernos en vilo a lo largo de buena parte de la historia.

SPOILERS

El giro argumental que nos encontramos al final lo hemos visto ya en alguna ocasión: hay unos vigilantes que intentan mantener controlados a los habitantes de la reserva. Algo así como El show de Truman (Peter Weir, 1998), o un libro que ya comenté en el blog: Los hijos de las sombras, de Iban Munárriz. Una historia que ya hemos visto con anterioridad pero que, aún  así, creo que deja un buen sabor de boca en general.

Evidentemente tiene sus peros. El primero de ellos es su final, simplemente, de acuerdo a lo que se nos cuenta, no lo entiendo. Si la explicación que se nos ofrece es una especie de solución por ejecución, el final no resulta congruente, a la vez que queda completamente abierto a una segunda parte ¿quizás?. Otra cosa que tampoco termino de comprender son los seres de tres metros que aparecen hacia el final del libro. Sé cual es su cometido, pero no entiendo el porqué de la exageración de su corpulencia. Así como tampoco comprendo el proceso mental del personaje de Jess.

En esencia son tres pequeñas pegas que creo que no desmerecen para nada esta obra de Ciencia Ficción, y que os recomiendo sin ningún tipo de duda.

¿Cuánto vale la vida humana? ¿Matarías por un trozo de carne? ¿Y por salvar a tus seres más queridos?
En un mundo devastado por el hambre, solo, y rodeado de un bosque milenario, el joven Myka tratará de sobrevivir mientras piensa en cómo recuperar a su familia cautiva.
Un torrente de sucesos le llevará a descubrir que en la vida ya no hay sitio para la bondad y que los límites de lo humano desaparecen cuando la propia supervivencia está en juego.

Amazon.es

Autor: Kiko Labiano

La polla de Camboya


Antes de empezar con esta entrada, me gustaría que oyeseis el siguiente audio. Es bastante repetitivo, por lo que si sólo queréis oír unos 30 segundos sabed que el resto es igual.

El de la cara de atontao de la imagen fija es Pedro Morata Calvo,  Jefe de Deportes de la Cadena SER en Valencia (al menos hasta el momento de escribir esta entrada). La polla de Camboya, realmente, es un pollo (con bastante pasta y de nombre Peter Lim) y no es de Camboya, es de Singapur, que no anda lejos de Camboya pero que es otra cosa. Tampoco le pidáis demasiado a Perico, el pobre no entiende mucho de nada, así que lo normal es que de geografía tampoco sepa mucho. El caso es que este hombre de Águilas (provincia de Murcia), obseso de la Mirinda, con un padre que tiene un bar, dueño de una discoteca a la que tuvo que cambiar el nombre por amenazas yihadistas (tal cual) y ex socio de un gimnasio del que hacía publicidad gratuita en los reportajes de Cuatro y que tuvo que cerrar por la crisis, o porque se pensaba que en Valencia todos los agilipollaos iban a ir a su gimnasio pagando la pasta que a él le saliera de la polla (la suya, no la de Camboya), se tomó al señor Lim a cachondeo y comenzó a soltar, cada dos por tres, la tontería del título.

Morata lleva ya bastantes años en Valencia y siempre  ha tenido la suerte de que todos los anteriores presidentes del Valencia C.F. eran bastante más tontos que él (que ya es decir). Si a esto juntamos que pertenece a uno de los medios de comunicación más fuertes de este país, pues la cosa la ha tenido a huevo. El único que le encaró y le dijo cuatro cosas fue Paco Roig, pero al Tronaor Mestalla lo largó con cajas destempladas tras un desastroso partido contra el Salamanca, y los subsiguientes mandatarios no supieron seguir su estela. Eso sí, Mestalla tiene al murciano bastante atravesado. De hecho, es el único periodista que ha conseguido que buena parte del estadio repitiera al unísono la cantinela: “Morata, eres un hijo de p…” a ritmo de chotis.

Pero llegó Amadeo Salvo, puesto a dedo (como prácticamente los anteriores presidentes) por la Generalitat Valenciana, y con la idea de refinanciar la deuda que el Valencia C.F. tiene con Bankia. El caso es que Salvo no le ha dado a Morata absolutamente nada, más bien al contrario. Y el murciano, pensando que con el dueño de Power Electronics iba a poder hacer lo mismo que había hecho con los demás, comenzó a soltar puyas una detrás de otra contra el nuevo mandatario valencianista. Pero la cosa le ha salido rana. Tan rana que todas las cosas que ha intentado torpedear estos seis meses que llevamos de proceso de venta le han acabado explotando en la cara: ha mentido e intentado menospreciar una cuantas veces a Lim, ha apoyado constantemente al banco (del que recibe subvenciones para su Anuario del Deporte Valenciano) y se ha posicionado por la oferta de Cerberus (uno de los principales acreedores del Grupo PRISA). Y su credibilidad cae cada día más. Su propio eslogan, “Sin ataduras“, ha acabado convirtiéndose en un chiste de las Redes Sociales de los aficionados valencianistas.

Nadie sabe como acabará el experimento Lim en Valencia, aunque tenemos la esperanza de que sea algo bueno que nos permita salir de la cuasi quiebra en la que nos encontramos. De lo que sí estoy bastante convencido es que Morata no se va a recuperar de ésta.

Y de regalo la rueda de prensa de Salvo para explicar el punto de vista del Valencia  C.F. en la venta… Si os queréis evitar el rollo, dadle directamente al minuto 15:30, y sobre todo no os perdáis el último minuto XD

A place with no name – Vinila von Bismark


Si hay una artista que cualquier gilipollez que haga me vuelve loco esa es Vinila von Bismark. Una artista que le pega a todos los palos: es DJ, artista de variedades y burlesque, pin-up, cantante,… y cuarenta mil cosas más… Y encima está buena, pa’ qué lo vamos a negar. Malagueña de nombre sencillo (Irene López Mañas) y con nombre de guerra que inevitablemente  recuerda a la bisnieta del canciller alemán.

Tras sus pasos por Krakovia (Road Movie, 2008) y The Lucky Dados (The secret carnival, 2010), ha sacado a la venta su primer disco en solitario: A place with no name. Si con Krakovia nos movíamos por los límites del  pscicobilly y con The Lucky dados por el rockabilly/ska, en este nuevo disco la verdad es que el sonido es algo mucho más íntimo, como un susurro al oído, muy muy erótico… Me recuerda mucho a ciertas escenas y canciones de las películas de David Lynch o del cine de los 50/60. Y no, no comparo, es un simple intento de asociarlo a algo conocido. No sé si me explico, pero lo cierto es que el disco me tiene bastante atrapado estos días… 🙂

La portada no me gusta demasiado, pero aquí está, junto con los dos primeros vídeos que han salido:

 

 

Els amants – Vicent Andrés i Estellés (Llibre de meravelles)


“NO hi havia a València dos amants com nosaltres.
Feroçment ens amàvem del matí a la nit.
Tot ho recorde mentre vas estenent la roba.
Han passat anys, molts anys; han passat moltes coses.
De sobte encara em pren aquell vent o l’amor
i rodolem per terra entre abraços i besos.
No comprenem l’amor com un costum amable
com un costum pacífic de compliment i teles
(i que ens perdone el cast senyor López-Picó).
Es desperta, de sobte, com un vell huracà,
i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny.
Jo desitjava, a voltes, un amor educat
i en marxa el tocadiscos, negligentment besant-te,
ara un muscle i després el peçó d’una orella.
El nostre amor és un amor brusc i salvatge,
i tenim l’enyorança amarga de la terra,
d’anar a rebolcons entre besos i arraps.
Que voleu que hi faça! Elemental, ja ho sé.
Ignorem el Petrarca i ignorem moltes coses.
Les Estances de Riba i les Rimas de Bécquer.
Després, tombats en terra de qualsevol manera,
comprenem que som bàrbars, i que això no deu ser,
que no estem en l’edat, i tot això i allò.

No hi havia a València dos amants com nosaltres,
car d’amants com nosaltres en són parits ben pocs.”