True Detective / El rey de amarillo – Robert W. Chambers


Hace unos días engullí (directamente así) una serie de las que crean escuela: True detective. Teniendo en cuenta que es una producción HBO creo que necesita decirse poco más. Si alguno no la habéis visto aún, entonces ya estáis tardando en conseguirla como sea. Es puro cine policial dentro de esa cosa llamada caja tonta.

La trama gira alrededor de una serie de asesinatos “rituales” en una región pantanosa de Louisiana, EE.UU. La investigación es asignada a dos policías con pocas características en común: uno es el típico policía de pueblo, con pocas luces (aparentemente) y con tendencia a ponerle los cuernos a la mujer de forma constante y autojustificada; el otro es un policía conflictivo, con problemas arrastrados desde la muerte de su pequeña hija, con tendencia a meterse en tareas prácticamente suicidas, con creencias nihilistas y una mente bastante privilegiada… ah, y un cuaderno contable donde hace anotaciones de sus casos. Dos extremos, dos polos opuestos que se atraen a pesar de las diferencias.

Toda la trama se mueve en un período extenso de tiempo, aunque la narración va entremezclando temporalidades: presente y pasado discurren de la mano mostrándonos el proceso de investigación, las conclusiones a las que van llegando y como el caso se mete en sus vidas hasta, poco a poco, hacerles caer a ellos también.

En sí, el argumento no es excesivamente novedoso ya que hablamos de lo que parece ser un asesino en serie y las implicaciones que conlleva a su alrededor, aunque creo que realmente lo que se nos pretende contar es la historia de los dos policías y su redención final. Por hacer un símil, me recuerda mucho al desarrollo personal que podemos ver en Seven (David Fincher, 1995).

De los actores, sólo con ver el primer capítulo la cosa deja a la vista dos cosas destacables: Matthew McConaughey se ha hecho actor, pero actor de los grandes; y la esperanza de que Woody Harrelson no se nos vuelva a perder por el camino. El resto del elenco se encuentra a una gran altura también, pero es que los dos actores principales brillan y ensombrecen todo lo demás.

Las localizaciones y el desarrollo a lo largo de esa América profunda situada en una Louisiana post huracán Rita, con sus miserias, sus actos de fe y sus creencias religiosas, son simplemente conmovedores, te impregnan hasta hacerte sentir nauseas, hasta entender que ese territorio es otro personaje más (si no el principal) de esa gigantesca trama.

Repito, no dejéis de verla. Y, si podéis, no os perdáis su banda sonora. Simplemente magistral, y su tema principal insuperable: Far from any road, de The Handsome Family (versión reducida para la cabecera inicial)

(vídeo oficial post inclusión en la serie)

A lo largo de la serie hay una referencia constante a El rey de amarillo. Esta obra de Robert W. Chambers es uno de esos libros malditos, al estilo Necronomicon de Lovecraft, y que aparece de forma reiterada en muchos de sus relatos. Es un libro maldito, dividido en dos actos, cuya lectura completa  hace que el lector se introduzca en un mundo de locura y horror. Es constante también la referencia a Carcosa, una especie de ciudad primigenia, perdida, abandonada y olvidada, a la que Chambers hace también continuas referencias en sus obras pero que fue una idea original de Ambrose Bierce y su relato Un habitante de Carcosa.

Robert William Chambers (1865-1933) nació en Brooklyn, Nueva York. Asistió al Polytechnic Institute y después de su graduación estudió pintura en la Academia Julien exhibiendo sus obras en el Salón de París de 1896. A su regreso a Nueva York se convirtió —junto con Charles Dana Gibson— en uno de los más conocidos ilustradores de las revistas de la época. Inició su carrera literaria en 1894, con la publicación de In the Quarter, donde utilizó —como en algunos relatos de este volumen— material de su vida de bohemio en París. Sus obras más importantes en el campo de la fantasía son las siguientes: The King in Yellow (1895), The Maker of Moons (1896), The Mystery of Choice (1897), In Search of Unknown (1904) Police!!! (1915) y The Slayer of Souls (1920).
El fulminante éxito de su «Rey de Amarillo» le dio rápida fama y pudo dedicar todo su tiempo a escribir. Al morir había publicado más de setenta libros —la mayoría de ellos olvidados— de todo tipo: fantasía, biografías, temas históricos, deportivos, teatro y poesía.
El rey de amarillo, junto con el Necronomicon, de H. P. Lovecraft, es uno de los recursos literarios más felices de la literatura fantástica. Libro dentro de un libro, entra y sale de la narración provocando un efecto de distanciamiento que potencia su horror. Es notable la influencia que le produjo Ambrose Bierce, especialmente «Un habitante de Carcosa». La suya propia se deja sentir dentro del círculo de autores de «Los Mitos de Cthulhu». Incluimos aquí las cinco historias del «Rey de Amarillo» (los otros relatos del libro homónimo son escenas de la vida parisina, carentes por completo de interés): «El reparador de reputaciones» (un extraño relato de ciencia-ficción escrito en 1895 y ubicado en los años 20; una visión devastadora de un Estados Unidos que no existe), «La máscara», «En la Corte del Dragón», «El signo amarillo» y «La Demoiselle d’Ys». Completan el volumen «El hacedor de lunas», con una oscura proyección de «amenaza oriental», relato que anticipa las historias de aventuras de Sax Rohmer, tan populares en la década del ’20; «Una tarde placentera», un tema inusual en Chambers por su toque naturalista; «El mensajero», ubicado en esa campiña bretona que tan bien conocía y amaba; y «La Llave del Dolor», otra muestra de la influencia de Bierce, con su notable parecido —si bien sentimentalizado— con «El puente sobre el río del Búho».
Toda la obra de Chambers fue escrita para una generación que ya no existe y es probable que dentro de unas décadas sea completamente olvidado. Pero mientras exista un lector de ficción fantástica, el «Rey de Amarillo» vivirá para siempre.

http://www.epublibre.org/libro/detalle/4439

Entrada en La estirpe de Cthulhu: El rey de amarillo

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Rebelión en la granja, de George Orwell


Hace muchos años, más o menos como 24, andaba yo por las aulas de un instituto ya cerrado de Valencia. Era noviembre, concretamente el día 10, y nos encontrábamos comentando los sucesos del día anterior en Berlín: la apertura de fronteras entre las RDA y la RFA (los dos estados en los que estuvo Alemania dividida tras la II Guerra Mundial). La inocencia de los 18 años con que contábamos entonces nos hacía ver aquello con un punto de alegría y amargura simultánea. Se abría un nuevo mundo ante nuestros ojos pero, a su vez, lo que habíamos conocido hasta ese momento ya no volvería a ser igual.

Debo reconocer que, en aquella época, mi idea del comunismo estaba un tanto alejada de lo que hoy día puedo pensar: la idea de la igualdad, de la no-propiedad privada, el símbolo del Che o el bloque de los EE.UU. sobre Cuba… Idealismos de un adolescente (al menos me queda la excusa de que no era el único) que posteriormente fui transformando en realidades más atroces.

El caso es que aquel día, durante el almuerzo, mantuvimos una charla al respecto con nuestro profesor de Filosofía. Era un tipo curioso, no tendría más allá de 30 años, le gustaba almorzar con nosotros más que con el resto del claustro, tocaba temas que nunca se nos hubiese ocurrido hablar con un adulto… Como profesor era un desastre, pero siempre nos recomendaba libros. Tenía la puñetera cualidad de tener siempre un libro para recomendar que tratase sobre todo aquello que estuviésemos hablando. Aquel día nos habló de varios libros (algunos los comentaré no dentro de mucho), pero nos citó uno con una frase que recuerdo como si la estuviese escuchando ahora: “si queréis entender qué sucedió con el comunismo en el mundo tenéis que leer un libro de animales: Rebelión en la granja“.

La verdad es que en aquel momento nos descojonamos todos. ¿Qué coño tenían que ver una cosa con otra? A lo que nos respondió que en esencia nada, pero que este libro era una fábula, una sátira, con la que Orwell hacía una crítica brutal hacia lo que se había convertido el ideario comunista en el Este de Europa… Y lo leímos, vaya que si lo leímos. Y desde entonces es uno de mis libros de referencia obligatoria.

Una condena de la sociedad totalitaria, brillantemente plasmada en una ingeniosa fábula de carácter alegórico. Los animales de la granja de los Jones se sublevan contra sus dueños humanos y les vencen. Pero la rebelión fracasará al surgir entre ellos rivalidades y envidias, y al aliarse algunos con los amos que derrocaron, traicionando su propia identidad y los intereses de su clase. Aunque Rebelión en la granja fue concebida como una despiadada sátira del estalinismo, el carácter universal de su mensaje hace de este libro un extraordinario análisis de la corrupción que engendra el poder, una furibunda diatriba contra el totalitarismo de cualquier especie y un lúcido examen de las manipulaciones que sufre la verdad histórica en los momentos de transformación política.

http://www.epublibre.org/libro/detalle/1678

 

 

 

Y la versión original en inglés:

George Orwell’s classic satire of the Russian Revolution is an intimate part of our contemporary culture. It is the account of the bold struggle, initiated by the animals, that transforms Mr. Jones’s Manor Farm into Animal Farm-a wholly democratic society built on the credo that All Animals Are Created Equal. Out of their cleverness, the pigs Napoleon, Squealer, and Snowball emerge as leaders of the new community in a subtle evolution that proves disastrous. The climax is the brutal betrayal of the faithful horse Boxer, when totalitarian rule is reestablished with the bloodstained postscript to the founding slogan: But some Animals Are More Equal Than Others…

http://www.epublibre.org/libro/detalle/8872