La idiotez de no querer tener mitos


25 de abril de 1993

Estadio de Mestalla

Valencia C. F. – PSV Eindhoven

A un lado del rectángulo de juego el mito que se despedía, Mario Alberto Kempes, en el otro extremo el anhelado, el que no vendría ni regalado, el que al final vino pero no pudo estar: Romario de Souza Faria. Ése fue el último partido de homenaje, que yo recuerde, que se ha disputado en Mestalla.

Desde 1993 hasta la actualidad, el Valencia C. F. ha ganado la Copa del Rey del 99, la Supercopa de España del 99, la Liga del 2002, la del 2004, la UEFA del 2004, la Supercopa de Europa en 2004 y la Copa del Rey del 2008. Se han jugado dos finales de Champions League (2000 y 2001). Todos esos títulos y finales son los que tiene en su palmarés Miguel Ángel Angulo, más una Copa de Europa de selecciones sub-21. No ha recibido su partido de homenaje.

Durante esos años (y con los mismos títulos a nivel de club que Angulo), un portero, Santiago Cañizares, ha obtenido tres veces el premio Zamora al portero menos goleado de la Liga española. No ha recibido partido de homenaje alguno.

Amedeo Carboni cuenta con seis de esos títulos (salvo la Copa del 2008), además de ostentar el récord de edad en el club, al retirarse con 41 años y un mes. No ha tenido aún su partido de homenaje.

Fernando Gómez Colomer es el jugador del Valencia C. F. con mayor número de partidos y minutos disputados con la camiseta blanca. Tampoco tuvo su partido de homenaje.

La lista podría ser enorme. Con los mismos títulos a nivel de club tenemos varios jugadores de los de la época de la doble Liga: Rubén Baraja, David Albelda o Carlos Marchena, por ejemplo, aunque este último cuenta en su haber con 3 títulos de selección (Eurocopa sub-20, Eurocopa y Mundial absolutos), más una medalla de plata olímpica.

La pregunta es: ¿qué ha hecho David Albelda, que no hayan hecho los demás jugadores nombrados, para que se intente desde los medios de comunicación que tenga un partido de homenaje? ¿Qué méritos, que no tengan los demás, tiene para tamaña distinción pisoteando el recuerdo de los otros exjugadores? Probablemente no tenga nada que le haga destacar por encima de los demás que parecen tener vetado el reconocimiento.

Por ello, por los méritos de todos, no queremos un partido de homenaje al que fuera capitán del Valencia C. F. Lo que queremos, lo que exigimos, es un partido homenaje a todos los jugadores que, en mayor o menor medida, participaron en esa década gloriosa de nuestro equipo. Porque todos ellos merecen ser mitos de nuestro Valencia.

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Cansado de tanto gurú hertziano


Los habitantes de esta ciudad de provincias, allá en el punto más extremo del Levante español, debemos, ser, cuanto menos, un poco retrasados y oligofrénicos, de tal modo que los hiperdesarrollados juntaletras del resto de la península deben darnos cuentas de lo equivocados que estamos por hacer tal o cual cosa. Todo ello teniendo en cuenta que se ubican a X cientos de km de distancia y todo lo que conocen es de oídas.  Viene esto a cuenta de la continua categorización del aficionado valencianista de inconformista, exigente, iluso y demás lindezas que nos sueltan desde más allá de Almansa. Ya sea el marqués de Brunete o el ujier de Sevilla. Y yo flipo.

Veamos a ver, si yo, que vivo en Valencia, viese por televisión cualquier reportaje que se emita referido al fútbol y llegase a conclusiones del tipo: ¿qué coño quieren en Granada si son un equipo con todas las papeletas para bajar? ¿por qué coño le pitan a Mourinho si les ha dado una Liga? ¿como están tan locos los del Espanyol de tirar a Pochettino con la plantilla que tienen?, cualquier aficionado de esos equipos, con toda la razón del mundo, se sentiría ofendido por el mero hecho de que yo, pobre valencianí sin oficio ni beneficio, no tengo ni puta idea de lo que estoy hablando. No digo nada si lo que veo es a medio Vicente Calderón tirando huevos al cesped con el partido a medias…

Pues bien, ahora lo digo yo, ¿de qué cojones habláis? La afición del Valencia, mejor que ese par de payasos de los deportes de Cuatro, sabe perfectamente cual es la situación económica y deportiva de su club. Estamos ahogados, con un pie en la desaparición, con unos directivos (actuales y pasados) que son una panda de inútiles que nos han llevado a la situación actual y cuyo máximo interés es lucir en la tarjeta de visita: Consejero del Valencia C. F., S. A. D., con un equipo de fútbol descompensado y creado a partir del desconocimiento y el amiguismo. Y ésto lo sabemos nosotros mejor que ningún periodista de Madrid, Barcelona o Sevilla. El problema es que ellos, sin tener ni zorra, encima van dando lecciones. Pa flipar.

El actual Valencia C. F. es un despropósito a todos los niveles: directivo, económico y deportivo.

A nivel directivo tenemos un presidente al que no le gusta el fútbol, que no tiene ni la más remota idea de qué es un balón (tácticas y demás ni hablamos), que se rodea de directivos cuya única finalidad es dar cabotàs y viajar por esos campos de dios, con un director de marketing que debe saber del tema tanto como yo de biología extraterrestre, con una Fundación (máximo accionista y máximo auditor, en teoría) presidida por un consejero del Valencia puesto a dedo por el Presidente (lo de pensar que va a votar de acuerdo a su criterio, y no al de otro, es impensable) y un director de la escuela cuyo máximo mérito deportivo es ser amigo personal de Llorente. Así funciona el Valencia Club de Fútbol.

A nivel deportivo, el máximo responsable, su Director Deportivo, tiene la principal cualidad de ser un trepa que deja en la estacada a la persona que lo trajo al club (Fernando Gómez Colomer) para alcanzar así el puesto y, de este modo, convertirse en el consentidor todas las barrabasadas que al presidente se le ocurran. Hay que tener en cuenta que si no claudica lo largan. Profesionalidad a tope. Este servilismo conduce a situaciones kafkianas como el sucedido con la contratación del Flaco, o la planificación desastrosa de la plantilla. Por ejemplo, la posición de mediocentro defensivo. La temporada pasada el equipo contaba con tres jugadores en este puesto: 2 que acababan contrato y uno con 2 temporadas más. De los tres sólo queda uno. Planteemos ahora el siguiente problema. Si tú, lector, fueses el DD y te encontrases con lo siguiente, ¿qué harías?

-Uno de los jugadores tiene 26 años y dos años más de contrato. Es turco.

-Otro tiene 36 y acaba contrato. Es valenciano.

-El tercero cuenta con 27 años y también acaba contrato. Es holandés.

Cualquier Director Deportivo normal, con dos dedos de frente, y teniendo en cuenta las condiciones económicas que rigen el club actualmente, podría pensar: tengo a uno con contrato, necesito a otro para poder competir en tres competiciones de forma correcta. Así que o renuevo a uno de los dos que acaban o tengo que fichar a algún otro de garantías, con el gasto que eso supondría. De los dos que acaban contrato, a uno podría sacarle rendimiento económico, pero al otro es imposible…

Pues no, estimado lector, aquí el lumbreras se cargó al que tenía contrato, y renovó al que sólo tiene 36 tacos. Si eso lo hace el DD del Madrid, lo están corriendo a gorrazos por la Castellana hasta que se pierda más allá de la M-40. Aquí le reímos la puta gracieta. ¿Y ésto por qué? Pues básicamente por dos razones: la primera, el de los 36 años es de la terreta, amigo del presidente y chivato oficial del vestuario. La segunda, porque en esta tierra hay mucho xenófobo con derecho a opinar. Y no, no estoy exagerando, sólo hay que oír algunas tertulias de la radio autonómica y sonrojarse ante ciertos comentarios, en forma de chascarrillos, que se hacen de forma constante. Lo peor es que a esos personajes se les paga con dinero público, lo que debería acarrear que rodasen cabezas. Pero en esta tierra somos así. Y como algunos tienen mucho miedo a que les pongan a caer de un burro en determinados medios de comunicación, pues hay que reirles la gracia y hacerles caso.

Del resto de posiciones sólo hay que ver el listado de componentes de la plantilla y escuchar las declaraciones antes de empezar la temporada y las realizadas hace unos días, poco antes de despedir a Mauricio Pelegrino. Son de un surrealismo voraz.

Después de soportar las situaciones vividas por este club desde hace más de 20 años (que no varían mucho de la actual, en mayor o menor medida) yo, y seguro que muchos más, estoy cansado. Después de más de 20 años de aguantar a embaucadores, estafadores, inútiles, trepas, jetas y demás chusma que forma la burguesía valencianista, estar escuchando constantemente que esta afición ni sabe lo que tiene ni lo que quiere, que es exigente, que estamos locos,… a uno se le hinchan las pelotas, con perdón, de aguantar semejantes estupideces.

El aficionado del Valencia C. F. sabe perfectamente lo que quiere:

1.- Que se sea coherente dentro de este club, a todos los niveles.

2.- Que se libere al club de esa atmósfera de amiguismo y servilismo que le rodea.

3.- Que haya un proyecto deportivo serio, buscando lo mejor para el equipo, dentro siempre de las expectativas económicas.

4.- Que los criterios deportivos de contratación sean lo más afinados posibles.

5.- Que se elimine la sensación de conformismo. No queremos ganar títulos, lo que queremos es ver entrega durante los 90 minutos de cada partido.

6.- Elegir un técnico, un entrenador, cuya experiencia sea la suficiente para saber manejar un barco sin necesidad de hacerse amigo de los jugadores y que, principalmente, tenga la posibilidad de tomar decisiones por motu propio sin verse coartado por estamentos superiores. Encuentros como el de Málaga o contra la Real Sociedad son los que enervan a esta afición, no el ganar o perder.

Si alguien, después de ésto, sigue pensando que somos exigentes y tal, sólo le pido un último esfuerzo: que compruebe la asistencia a Mestalla a partir del segundo año de Unai Emery como entrenador de nuestro equipo.

Un saludo.

PD: La pañolada del sábado no va dirigida al entrenador, en ningún caso. Por si a alguien no le quedaba claro aún.

PD2: Las estupideces de los miembros de la Curva Nord son eso, estupideces.