El cuento de la criada, Margaret Atwood


Tras la lectura del libro, me resulta harto complicado dar una opinión concreta sobre el mismo. Aun siendo una buena historia, su parsimonia, su repetición constante de situaciones (rutinarias) ha provocado que me cueste bastante concluirlo. Ritmo muy lento, con pocas acciones que contar (como muy monótono todo, muy al estilo de lo que hizo posteriormente Cormac MCarthy en La carretera) pero que a su vez nos pone en situación de lo que está aconteciendo (y ha acontecido) en tiempos inmediatamente anteriores a lo narrado en el libro, por medio de pequeños flashbacks que nos muestan la vida anterior de la protagonista y de las personas que la rodeaban: su marido, su hija, su madre, su mejor amiga…

Los EE. UU. de América han sufrido una especie de golpe de estado, el presidente ha sido asesinado y el porder asumido por un grupo de personas con altos cargos religiosos. Desde ese momento, la vida de las personas debe ir adaptándose a nuevas leyes y normas que van degenerando hasta la situación en que comienza la novela: las mujeres están absolutamente sometidas a un estado patriarcal en el que su papel queda delimitado por la clase a la que hayan sido asiganadas (esposas, econoesposas, Marthas, criadas, Tías,…) o directamente calificadas como no válidas y enviadas a las Colonias.

La protagonista, como nos indica el propio título de la novela, es una criada (considero que, por las obligaciones a las que está sometida, sería más correcto traducirlo sierva) a cargo de un Comandante y su esposa. Su vida se reduce a hacer las compras diarias, alimentarse, descansar y a ser la protagonista, por decirlo de alguna forma, de “la ceremonia”. La consecuencia de esa ceremonia es su única posibilidad de tener una vida digna o ser absolutamente repudiada.

La idea, en general, recuerda mucho a otras distopías anteriores (1984, Un mundo feliz,…) pero diferenciando que aquí llegamos al estado dictatorial a través de la religión, que es la base para todas las normas que rigen la nueva política. No es nuevo lo que nos narra la autora, pero sí desde una perpectiva un tanto peculiar: ese regreso al más féreo patriarcado en el que, cómo no, van apareciendo los viejos vicios de siempre contrapuestos a la moralidad reinante.

En general, buena lectura que probablemente gustará a los amantes de 1984.

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