Invierno humano, de Kiko Labiano


Estamos ante una novela autopublicada. Como he dicho alguna vez, esto no es malo de por sí, de hecho, en el caso que nos ocupa, el dato es completamente irrelevante porque la novela está muy bien escrita, con una redacción más que correcta y con una historia bien narrada. Por otra parte, el precio que tiene es irrisorio si lo comparamos con otras obras que dan grima hasta sólo tocar el papel en que están escritas (en este caso no hay papel, es todo digital 😉 ).

La historia que nos narra en una distopía, un aparente mundo futuro, frío, completamente nevado, en el que la civilización parece haber degenerado hasta una humanidad que ha regresado a su estado tribal: pequeños grupos nómadas que luchan entre sí por la supervivencia. Aunque la historia tiene una pequeña trampa (algo que no voy a desvelar sin avisar de los SPOILERS).

La historia se centra en algunos de estos pequeños grupos y se nos va narrando desde distintos puntos de vista, en un formato similar a Juego de tronos, pero sin ser tan en primera persona. Vamos conociendo a diferentes personajes que, aún pareciendo historias no relacionadas, acaban encontrándose y teniendo sus puntos comunes. Como dije antes, la historia está muy bien narrada, mantiene de forma admirable el hilo argumental y consigue mantenernos en vilo a lo largo de buena parte de la historia.

SPOILERS

El giro argumental que nos encontramos al final lo hemos visto ya en alguna ocasión: hay unos vigilantes que intentan mantener controlados a los habitantes de la reserva. Algo así como El show de Truman (Peter Weir, 1998), o un libro que ya comenté en el blog: Los hijos de las sombras, de Iban Munárriz. Una historia que ya hemos visto con anterioridad pero que, aún  así, creo que deja un buen sabor de boca en general.

Evidentemente tiene sus peros. El primero de ellos es su final, simplemente, de acuerdo a lo que se nos cuenta, no lo entiendo. Si la explicación que se nos ofrece es una especie de solución por ejecución, el final no resulta congruente, a la vez que queda completamente abierto a una segunda parte ¿quizás?. Otra cosa que tampoco termino de comprender son los seres de tres metros que aparecen hacia el final del libro. Sé cual es su cometido, pero no entiendo el porqué de la exageración de su corpulencia. Así como tampoco comprendo el proceso mental del personaje de Jess.

En esencia son tres pequeñas pegas que creo que no desmerecen para nada esta obra de Ciencia Ficción, y que os recomiendo sin ningún tipo de duda.

¿Cuánto vale la vida humana? ¿Matarías por un trozo de carne? ¿Y por salvar a tus seres más queridos?
En un mundo devastado por el hambre, solo, y rodeado de un bosque milenario, el joven Myka tratará de sobrevivir mientras piensa en cómo recuperar a su familia cautiva.
Un torrente de sucesos le llevará a descubrir que en la vida ya no hay sitio para la bondad y que los límites de lo humano desaparecen cuando la propia supervivencia está en juego.

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Autor: Kiko Labiano

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Los hijos de las sombras, de Iban Munárriz


Aunque no lo veas, ni lo oigas, ni lo sientas, alguien (o algo) podría estar observándote en este momento, y tal vez nunca te des cuenta. Los personajes de la novela no lo saben; el lector tampoco, pero las páginas del libro le ofrecerán claridad a través de un mundo imaginario lleno de matices de realidad.

Los hijos de las sombras, publicada por primera vez en la Colección Hécula en 2012 tras ganar el XVIII premio José Luis Castillo-Puche, llega ahora a todos los lectores en esta edición actualizada, disponible en papel y en formato electrónico. La novela, de múltiples interpretaciones, es una metáfora de hombres y dioses que fue descrita por el jurado como “una fábula de alejamiento y olvido donde hay lugar para la esperanza, la comprensión y la superación de todos los muros”.

La suerte (o la desgracia) de leer todo lo que cae en tus manos es que, entre tanta morralla alfanumérica, a veces surge una luz, una pequeña obra que te llena los sentidos, que te hace volver a creer en la palabra y su intención de comunicar intensamente lo que nuestro interlocutor pretende. Y esta novela corta lo logra con creces. Es algo cuyo valor que supera ampliamente su precio. Si tenéis un euro, sólo uno, para gastar en un libro, gastadlo en éste, no os vais a arrepentir.

El argumento nos sumerge en una especie de modernización de la parábola de la cueva de Platón. En Gea viven nuestros personajes, anclados en un mundo rural que semeja la Grecia clásica, sin mayor interés que el día a día de su existencia. Pero alguien tiene el conocimiento de los antiguos, alguien es capaz de leer las piedras de la biblioteca: el archivero quiere encontrar todo lo que hay más allá de su reducido mundo. Aunque para ello tenga que renunciar a su amada.

El libro nos muestra una historia ya leída y vista en un gran número de libros y películas: la pequeña reserva aislada del mundo exterior que es controlada y vigilada por la sociedad superior. No es algo nuevo, aunque sí tiene aspectos diferentes que la hacen atractiva en cuanto al desarrollo.

Los personajes, en parte, me resultan con altibajos. Algunos parecen estar perfectamente definidos y cincelados, otros no consigo verlos nítidos, pero tampoco es algo que le haga perder un ápice al conjunto general del texto.

Pero lo brillante del libro, lo que lo hace inmenso, es su palabra, su sentimiento, el terciopelo que que roza tus ojos y que te hace estremecer por completo, es pura poesía en prosa. De esas obras que lees y sus palabras te acarician hasta envolverte sin dar un respiro. Nos hace sentir tan plenos que nos olvidamos de la historia, de los personajes, del  escenario y leemos por el mero deleite que nos suponen sus palabras, las expresiones, las descripciones. Este libro es puro verso, da igual que la historia la conozcamos de antemano o que descubramos su argumento en la última página, todo él es PALABRA.