La “puta” generación Kindle


No, no me refiero a la gente incluida bajo esa definición, me refiero a la definición en sí. Parece que todos los lectores electrónicos sean Kindle, al estilo de todas las consolas son Plays, y que todos los autores noveles autoeditados, a los que las editoriales le dieron la espalda como a cualquier mendigo en la puerta del Club Bilderberg, tengan que vender en la tienda del Kindle por narices. Pues no, ni siquiera muchos de esos autores comenzaron vendiendo en Amazon (ni usaron el formato nativo del Kindle) si no que regalaban sus obras por Internet a quien quisiera leerlos, o los vendían en sus propias webs. Hasta que vino un listo (una lista en este caso) y sacó el nombrecito de marras. ¿Tanto costaba llamarlos “La generación autoeditada” o “La generación ebook“? No, tenía que ser “La puta generación Kindle“. ¿Qué pasa que los que tenemos un SONY, un Papyre, un BQ o un Kobo, por poner ejemplos de otros lectores, no existimos?

Otra cosa sería ya entrar en calidades literarias. Es cierto que muchos de ellos cuentan historias con un cierto interés, pero la mayoría pecan de no tener un corrector/editor detrás que elimine todas esas expresiones y clichés que todos solemos repetir invariablemente en nuestros escritos. No es una limitación, por supuesto, pero sí hace que la lectura no sea tan agradable como el lector (y, seguramente, el propio autor) desearía. Eso no quita que los amigos Bruno Nievas o Armando Rodera se hayan ido haciendo un hueco, al igual que Marta Querol (que además es de la terreta), con sus novelas entre los lectores electrónicos. Recomendables todos ellos no sólo por las obras en sí, si no por el esfuerzo y las ganas de ser leídos. Compañeros en Twitter o en el foro Lectoreselectronicos, siempre dispuestos a comentar sus obras o cualquier otro tema que se os ocurra. Repito, tienen sus carencias, pero también es cierto que todo se lo han currado ellos y merecen el mayor de los aplausos. Todos ellos están disponibles en Amazon, por si queréis echarles un vistazo. Sin DRM, creo recordar, por lo que no es difícil convertir a otros formatos.

¿Es todo lo escrito por los autores de esta generación recomendable? No, por supuesto. Llevo bastante tiempo leyendo obras de Amazon (u otras librerías) de carácter autopublicado y, al igual que te encuentras buenas historias y pequeñas joyas (como Los senderos ocultos de los dioses, de Hilario Gómez Saafigueroa; o Las vírgenes necias, de Carlos Segovia), también hay mucha mierda disfrazada de libro. Y en ésto creo que Amazon, y el resto de librerías virtuales, deberían cuidar un poco más el producto que venden antes de que le gente deje de apoyar a estos autores.

PD: Esperamos la nueva, Bruno 😉

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