Django desencadenado (Quentin Tarantino, 2012)


TÍTULO ORIGINAL     Django Unchained
AÑO     2012
DURACIÓN    165 min.
PAÍS    Estados Unidos
DIRECTOR     Quentin Tarantino
GUIÓN     Quentin Tarantino
MÚSICA     Varios
FOTOGRAFÍA     Robert Richardson
REPARTO     Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio, Kerry Washington, Samuel L. Jackson, Don Johnson, Walton Goggins, James Remar, Dennis Christopher, Michael Parks, Bruce Dern, Franco Nero, Jonah Hill, Tom Savini, M.C. Gainey, RZA, Todd Allen, James Russo, Tom Wopat, Misty Upham, Gerald McRaney, Cooper Huckabee, Laura Cayouette
PRODUCTORA     Sony Pictures / The Weinstein Company
WEB OFICIAL     http://unchainedmovie.com/
PREMIOS     2012: Oscars: 5 nominaciones, incluyendo mejor película, guión y actor sec. (Waltz)
2012: Globos de Oro: Mejor guión y actor secundario (Waltz). 5 nominaciones
2012: Critics Choice Awards: Mejor guión original. Nominada a mejor película
2012: Premios BAFTA: 5 nominaciones, incluyendo mejor director
2012: National Board of Review (NBR): 10 mejores films y mejor actor sec. (Dicaprio)
2012: Asociación de Críticos de Los Angeles: 2º puesto para mejor actor sec. (Waltz)
2012: American Film Institute: Top 10 – Mejores películas del año
GÉNERO     Western. Acción. Drama | Drama sureño. Esclavitud. Racismo
SINOPSIS     Dos años antes de estallar la Guerra Civil Americana (1861-1865), King Schultz (Christoph Waltz), un cazador de fugitivos alemán que le sigue la pista a unos asesinos, le promete al esclavo negro Django (Jamie Foxx) dejarlo en libertad si le ayuda a atraparlos. Terminado con éxito el trabajo, Django prefiere seguir al lado del alemán y ayudarle a capturar a los delincuentes más buscados del Sur. Se convierte así en un experto cazador de recompensas, pero su único objetivo es rescatar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), a la que perdió por culpa del tráfico de esclavos. La búsqueda llevará a Django y a Schultz hasta Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), el malvado propietario de la plantación “Candyland”.

Si David Lynch es Dios, Quentin Tarantino es el puto amo, el gracioso de la clase, el guapo que se las lleva todas, el masca con todas las de la ley. Sus películas pueden ser mejores o peores, pero nunca, nunca, va a permitir que te levantes de la silla antes de los títulos de créditos finales. Porque él lo vale, porque es el chulo del barrio. ¡Qué coño! Porque sabe perfectamente lo que la gente quiere de él, y lo hace. Y aquí repite.

Alguno se preguntará si Django desencadenado (pronúnciese Yango) es buena. Digamos que sí, pero que tiene problemas, que algunas cosas son geniales tanto cómicas (esa partida de sureños del Ku Klux Klan) como dramáticas (los perros y D’Artagnan), pero que ni de coña del nivel de Kill Bill, Reservoir Dogs o Pulp Fiction. Similar a Malditos bastardos, podría decirse. De hecho, para mí, son muy similares incluso en la historia, aunque Django mucho más roja, de hemoglobina y de ideología. Es una película en la que la diversión está asegurada pero tiene sus defectos, por supuesto.

Hay dos cosas que me han chirriado sobremanera: la primera, Jamie Foxx. No sé si la intención del loco de Tennesse era darle esa caracterización o es que el muchacho no sabe gesticular, pero mantener la misma cara durante una película de casi tres horas es para darle un premio, de verdad, qué cansino. La segunda, la escena del final. ¿Era necesaria esa chorrada al Will Smith style? Tampoco me convence la parte final de la historia, la última media hora la veo forzada, metida con calzador, absolutamente innecesaria. La película podría pasar sin ella perfectamente y no se resentiría para nada. Es más, creo que incluso tendría más fuerza. Pero aquí el que sabe es Quentin no yo. Por otra parte, la historia me recuerda demasiado a la de Malditos bastardos, no me preguntéis por qué pero es lo que me parece.

SPOILER

Respecto a lo que me ha gustado, todo lo demás: absolutamente brutal Cristoph Watlz. Yo no sé este hombre que hacía escondido en Alemania ni cómo nadie le descubrió antes, pero esa característica actuación, entre socarrona, cómica e irónica, es sublime. Sólo le alcanzan dos actores en la película: un Leonardo DiCaprio que cada día es mejor actor y menos el niñato de Titanic (James Cameron, 1997)  (absolutamente magistral su papel de dominador dominado); y qué decir de Samuel L. Jackson, escondido tras la piel de cordero se encuentra el peor de los humanos, el de más baja ralea, el más ruin con sus semejantes, el esclavo esclavizador. Un diez para los tres. Lo mejor sin ninguna duda. La lucha de este trío ante la cámara es de las que crean escuela.

FIN SPOILER

A lo largo de la película son constantes las referencias a viejas películas del oeste (tanto yanquis como spaghettis), desde los títulos de crédito y tema iniciales a la referencia a los mandingos, pasando por El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation, D.W. Griffith, 1915). Es lo que tiene ser un cinéfilo empedernido, que tus películas tienen guiños a todo lo que ya existe. Quentin se permitió el lujo de contar con Franco Nero (el protagonista de la Django original (Sergio Corbucci, 1966)) para explicarnos como se deletrea y se pronuncia el nombre del protagonista.

Hay escenas duras y escenas cómicas. Yo destacaría tres, la primera ya la mencioné antes: la escena en la que Don Johnson dirige una partida de seguidores de Ku Klux Klan con sus capuchas hechas a mano; la segunda es el tour de force entre DiCaprio y Foxx tras la huída de un esclavo llamado D’Artagnan; y la tercera es cuando descubrimos quién está realmente al mando de la plantación. Memorables las tres.

A nivel técnico, buena fotografía, sin estridencias, pero cumple a la perfección. Los efectos especiales, exagerados, como en cualquier film de Tarantino, sobre todo la sangre. La música, en la línea de las creaciones de Quentin, siempre bien elegida y mejor aplicada, aunque me ha resultado extraño escuchar un par de raps enmarcando escenas que hacían referencia, principalmente, a los negros. Por lo demás, buenos temas recuperados, buenos guiños a los spaghetti westerns y alguna sorpresa.

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Carretera perdida


CartelDirector: David Lynch

Título en VO: Lost Highway

Intérpretes: Bill Pullman, Patricia Arquette, Robert Blake, Giovanni Ribisi, Balthazar Getty, Richard Pryor, Robert Loggia

País: USA, Francia

Año: 1997

Duración: 135 min.

Clasificación: Mayores 18 años

Género: Thriller

Guión: David Lynch, Barry Gifford

Música: Angelo Badalamenti

Antes que nada, debemos reconocer una cosa: David Lynch es odiado o amado. No hay medias tintas. Sus películas abruman al espectador de tal forma que sólo cabe esa dicotomía: o es un maestro o un tío con ínfulas y ganas de joder al espectador. Entiendo que pueda haber gente que catalogue sus película de paparruchadas, no las entienden y, por tanto, consideran a los que creen hacerlo de snobs, gafapastas y tal. A mi las idioteces de Torrente (Santiago Segura) me parecen un insulto a la inteligencia y ya sabemos la recaudación que tienen.

Corre el año 1997, tras el tremendo fiasco que Twin Peaks: fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk with Me, 1992) supone para buena parte de sus seguidores, David Lynch presenta su nuevo proyecto cinematográfico: Carretera perdida (Lost highway). La película, esperada durante cinco largos años, creó la expectativa por saber si el genio de Missoula volvería por sus fueros o acabaría, lastimosamente, hundido el mayor de los olvidos. Por suerte para el mundo del celuloide Lynch sobrevivió… y de qué manera.

David Lynch ha reconocido varias veces que sus películas surgen a partir de una o varias ideas que luego él plasma sobre el papel hasta construir el guión. En el caso de este film, las ideas (según se teoriza) le llegan de un libro y una llamada equivocada. El libro pertenece al coguionista de la película Barry Gifford, su título Gente nocturna (Night People), y en él aparece la frase “Lost highway” en boca de uno de los personajes. Respecto a la llamada, el autor asegura que sonó el teléfono en su casa y, al contestar, alguien le espetó “Dave, Dick Laurant está muerto”. Según parece la llamada iría dirigida a un vecino llamado David Landers.

La película comienza con un músico de jazz, Fred Madison (Bill Pullman), que recibe una serie de misteriosas cintas de video en las cuales se ven filmaciones del exterior e interior de su casa, incluidas algunas en las que aparece su esposa Renée (Patricia Arquette), antigua actriz porno con la que se siente incapacitado a tener relaciones sexuales. La pareja contacta a la policía, que les hace algunas recomendaciones. Un día Fred observa a solas una de las cintas que llegan a su domicilio en la que ve que su esposa es brutalmente asesinada y él se encuentra junto a ella. Efectivamente la mujer es asesinada y Fred es culpado por el crimen y encarcelado.

Renée y Fred

En la cárcel mientras se espera la ejecución de Fred, un vigilante descubre que en la celda de seguridad del condenado aparece un sujeto diferente a él: se trata de Pete Dayton (Balthazar Getty), quién había desaparecido tiempo atrás. Los guardias de seguridad, conmocionados por el hecho y sin poder entender cómo Fred ha podido escapar de la celda de seguridad y a su vez cómo Pete ha podido entrar en ella, se ven en la obligación de liberar a este último, ya que no ha cometido ningún crimen. Pete regresa a su trabajo en un taller mecánico, donde conoce a una explosiva rubia, Alice Wakefield (Patricia Arquette), novia de un gangster, con la que mantiene una tórrida relación.

El universo cinematográfico de Lynch, salvo esa cosa rara llamada Dune (Dune, 1984, basada en la obra homónima de Frank Herbert), se mueve bajo tres elementos básicos: la mente humana, las relaciones interpersonales y los efectos de las segundas sobre la primera. Esto hace que en sus películas se mezclen de forma compleja los elementos reales con los irreales, bien sean oníricos o complejos desvaríos. Carretera perdida no se sale de este camino, el cambio radical en la historia nos introduce en un entorno de múltiples niveles superpuestos en los que no logramos discernir qué es real, qué irreal o si, por el contrario, nada es real o imaginario. Las interpretaciones e intentos de buscar la lógica van poco a poco cayendo como naipes sin lograr encajar, perfectamente, todas las piezas del puzzle. Siempre nos queda alguna sin hueco en el que fijarla.

Aunque lo realmente bueno de cualquier película de Lynch (al menos a mí así me parece) es que tampoco necesitas entenderlo todo para disfrutar de sus imágenes, de su música y de su técnica. Es como flotar en un líquido dejándote llevar sin importar el cuándo o el dónde, simple magia.

Sobre la interpretación de la película tengo mi propia teoría, no es ni mejor ni peor que la de cualquier otro, y seguramente alguien podrá encontrarle fallos, pero creo que permite entender el argumento de una forma más o menos coherente. Lo expondré al final para que nadie se lleve ninguna sorpresa. Eso sí, para poder lograrlo, me di una sesión continua de la película durante un fin de semana: tres visualizaciones completas de las que disfruté como un enano.

En referencia a los actores, absolutamente brillantes todos, pero en esta película yo me decanto por dos: Robert Blake (conocido en los años 70 por ser el protagonista de la serie Baretta) y Patricia Arquette. Blake, en el papel de hombre misterioso, consigue que sientas auténtico pánico sólo con su cara pintada de blanco y su media sonrisa. Acabas realmente asustado cuando el objetivo de la cámara se llena por completo conforme se va acercando hacia su cara. Respecto a Arquette, en la vida volverá a hacer un papel como éste, en la vida estará tan sensual, provocadora y deseada como en esta película, en la vida sentirás pasión por un personaje del celuloide como con Alice.

Alice y Pete

La música, simplemente brutal, desde las composiciones de Angelo Badalamenti hasta las canciones elegidas para el film. Una de las cosas grandes de Lynch (como sucede con Quentin Tarantino) es que tiene un jodido gusto para la música absolutamente fabuloso. Es complicado destacar (en una banda sonora en la que hay gente como David Bowie, Marilyn Manson, Rammstein o Nine Inch Nails)  una sola canción, pero ocurre que existe una canción que el director incluyó en el film y que me vuelve loco desde los tiempos de Héroes del silencio. Cualquiera que haya ido a un concierto de la banda de Enrique Bunbury sabrá que, al iniciar el concierto, siempre sonaba una misma canción: Song to the siren (Tim Buckley), en la versión de ese extraño grupo llamado This mortal coil. Y la canción sonando mientras los protagonistas se aman en la arena de la playa bajo la luz de los faros de un coche y, de fondo, el fuego arrasanado una pequeña casa de madera. Simplemente sublime. Song to the siren aparece una segunda vez en la película, un abrazo entre Fred y su esposa Reneé.

Fuego

Mi recomendación es que la veáis sin haceros una idea preconcebida, que os dejéis fluir por la imagen y luego intentéis entenderla con un segundo, o tercer visionado si es necesario. Si anteriormente las películas de Lynch os han resultado insufribles, mejor ni lo intentéis.

(Esta es mi explicación. Contiene spoilers)

Hace un tiempo ya ví esta película tres veces seguidas en menos de dos días. La primera vez me quedé alucinado. No había entendido un pijo y sin embargo estaba extasiado: por la película y por Patricia Arquette (hay que ver como se ha desmejorado esta muchacha :P). En la segunda visualización, el punto de vista varió, la cosa empezaba a tener sentido y, aún con muchos puntos sin resolver, conseguía entrever cual era la historia. En el tercer visionado intenté fijarme en determinadas cosas y creo que la trama se resolvió claramente ante mis ojos. Evidentemente es “mi solución”, con sus cabos sueltos, pero es la única que tengo… y para que fuera la verdadera mi cabeza debería ser la de David Lynch, y no es el caso.

A partir de aquí mi interpretación:

  • Sólo hay un grupo de escenas reales (que el protagonista viva en el presente), las que se sitúan entre el interrogatorio de los policías en la cárcel y la escena en la celda justo antes de que aparezca Pete sustituyendo a Fred.
  • Todo lo anterior son los recuerdos de Fred “a su manera” de los momentos previos a los asesinatos de Andy, Dick y Renee.
  • La narración de Pete puede venir de dos causas: las drogas que le suministra el médico de la cárcel o un primer intento de ejecutarlo con la silla eléctrica y que lo deja trastornado, tergiversando sus recuerdos y mezclando realidad con fantasía. Al final se produce una segunda ejecución y su fallecimiento.

La historia yo la entendería más o menos así:

  1. Fred conoce a Reneé, actriz porno y bajo la tutela de Andy y Dick. Fred cree que su mujer ha dejado el porno, pero sus vidas se convierten en pura rutina. Una rutina en la cual nuestro protagonista no puede mantener relaciones sexuales con su mujer y se centra principalmente en su música. La mujer, en cambio vuelve a sus películas bajo la mano de Dick y Andy, con los que probablemente mantenga relaciones. Una de las noches Fred se da cuenta de todo y decide matarlos a los tres. Por la razón que sea su mente se nubla y sus recuerdos desaparecen.
  2. Una vez en la cárcel, Fred empieza a recordar, empiezan sus remordimientos y es cuando su mente empieza a desvanecerse, no duerme y eso le lleva al médico de la cárcel que le receta alguna droga para dormir. Bien por la droga o bien por una primera descarga eléctrica, su cerebro hace plof y comienza a tener recuerdos tergiversados bajo otra personalidad: Pete.
  3. Pete es un veinteañero que ha sufrido una especie de accidente (aunque nunca sabremos exactamente qué le sucede), trabaja en un taller y tiene una novia. Pero su vida cambia cuando conoce a Alice, una actriz porno y querida del Sr. Eddie. En realidad Alice es Renee y el Sr. Eddie es Dick.
  4. La ficción va mezclandose poco a poco con la realidad y nos encontramos con un fondo en el que todo se compra y todo se vende, todo es una especie de submundo corrupto en el que todo vale. Hasta que Alice le dice a Pete que nunca será suya y éste vuelve a ser Fred. Un Fred que descubre a Renee con Dick… y se desencadena todo.
  5. El Sr. Misterioso parece ser un simple paso hacia la locura, el odio, el asesinato,… cualquier interpretación sería válida
  6. La escena final es simplemente la representación de la ejecución de Fred en la silla eléctrica.
  7. La frase de “Dick Lauent está muerto” parece un nexo para unir los dos extremos de un círculo.
  8. Hay una imagen que me deja un pelín desconcertado, y conociendo a Lynch debe tener su explicación: la mano de Renee con el anillo. No se si quiere significar que Renee no era realmente la esposa de Fred o un simple intento del protagonista de asegurar que era suya, que él es quien la posee.

Señor Misterio