El marciano, de Andy Weir


Hace muchos, muchos años, existía un género de la literatura que marcó una momento y a varias generaciones. Tuvo su época de oro y de plata, tuvo sus vaivenes y sus momentos erráticos. Ese género era la Ciencia Ficción.

Hoy día, cuando el mundo literario se mueve por novelas hechas para borregos (métase aquí a Cincuenta sombras de GreyE.L. James) o por mero afán mercantilista (hablamos de Ve y pon un centinela, Harper Lee), ese género de viejas glorias se mueve por la barrera del olvido y la decadencia más absoluta. Es por ello, y no por otra causa, que cuando aparece una novela decente (no grande, ni grandiosa, ni fantástica) algunos fans se vuelven locos y claman por su ascenso a los altares del género. Pues no, oiga. Y una mierda. Esto no es fantástico, no es genial, es basurilla con un poco de brillantina y un fulano de esos de márketing con un poco de vista para los negocios. Porque, seamos serios, El marciano no hay por donde cogerlo.

Uno.- El protagonista, por mucho que el autor intente decirnos lo contrario, no es humano. Porque si lo fuera no se convertiría en el mayor gilipollas de la galaxia conocida y por conocer. Una persona normal estaría desesperada, se plantearía el suicidio como única salida, joder, que lo han dejado tirado en Marte sin esperanza de salvarse. Pues no, este cuenta chistes y los escribe en un diario. No llora, no se desespera, no implora a Dios, no se caga en su puta suerte, no… cuenta chistes.

Dos.- El libro es ameno y ágil… en las últimas cien páginas. El resto son patatas, óxigeno, hidrógeno, meados, lonas, CO2, esclusas, vehículos de supervivencia,… y mucho pegamento superfuerte.

Tres.- Los personajes no es que sean planos, es que no salen de la cota 0. Mira que la cosa daba juego para crear un desarrollo psicológico cojonudo… Pues no,  al autor se le acabó el ingenio con los chistes, la neurona no dio para más. Disculpen las molestias.

Cuatro.- Acabas el libro, expiras el aire de tus pulmones, levantas la mirada al cielo, observas aquel pequeño punto rojo allá en medio de la infinita negrura y piensas: “Pues Robinson Crusoe mola más”. Y es cierto, porque esta novela no deja de ser eso, un Robinson Crusoe en Marte y en el siglo XXI, y de muy ínfima calidad.

Cinco.- Pero lo peor de todo está por venir, la semana que viene se estrena la película. Y la dirige Ridley Scott. ¡Oh, Dios! ¿Por qué nos haces esto?

Están ustedes avisados

PD: Después de varios meses, espero volver a verles por aquí 🙂

 

Perdida, David Fincher (2014)


En el mundo del cine actual, es difícil encontrar un director en el que un gran porcentaje de sus películas alcancen un nivel tan alto que tengas ganas de ver cada una de las nuevas obras que va creando. David Fincher es uno de ellos, un tipo que es capaz de hacer Seven (1995), El club de la lucha (1999) o House of cards (serie de TV, 2013) te da la esperanza de ver un film suyo y pensar que no te van a tomar el pelo. Bueno, pues con Perdida, a mi entender, la ha cagado, pero bien.

No es que adaptes una obra literaria, con mayor o menor calidad, y que luego la adaptes de forma fiel o decidas hacer giros o cambios radicales (por ejemplo, El resplandor [Stanley Kubrick, 1980]). No, ese no es el problema, el problema es que lo hagas y te quede una película que no sólo no es creíble, si no que en determinados momentos te provoque la risa tonta, o el descojone total. Porque eso es lo que pasa.

Lo primero, yo no sé que le ven a Ben Affleck, pero un tipo que es capaz de poner la misma cara a lo largo de 2 horas largas de película (y en todas las películas que hace, al más puro estilo Keanu Reeves) no puede hacer una película como esta ni aún dirigiéndola el mismísimo John  Ford (John Wayne aparte, claro). Lo de la actriz acompañante mejor lo dejo estar, porque si Ben Affleck me parece malo, la Pike se merece directamente el paredón.

Lo siguiente es que el guión es ridículo, no por la historia en sí (que podría pasar) sino por la cantidad de minutos estúpidos y escenas gilipollas que daría vergüenza al mismísimo Ridley Scott de Prometheus (2012). ¿Nadie es capaz de limpiarle la sangre a la tía loca esa desde que llega a su casa, en coche, hasta que la devuelven de nuevo a su hogar, desde el hospital, y se ducha con ese simple que tiene por marido? ¿En qué puta cabeza cabe algo así? ¿Para qué coño nos enseña como se pega un martillazo en la cara? ¿No era más fácil darse cuatro o cinco golpes por el cuerpo y no esa escena, con patatús incluido, en un cuarto de baño de hotel de mala muerte? Y siendo tan lista y tan guapa, ¿no hay mejor sitio para esconder el dinero que una roñosa riñonera que va enseñando por todos los sitios por los que pasa? ¿Son los yanquis así de gilipollas o es sólo en las películas? Porque lo del multimillonario locamente enamorado ya me parece el sumum. Que el notas será un lumbreras, pero el tajo en el cuello se lo merece por imbécil y papanatas. Lo que viene a continuación ya ni me planteo criticarlo, ¿para qué? ¿Qué sentido tiene alargar el final durante más de una hora si ya sabes de qué va el asunto y, lo que es peor, sabes cómo va a acabar? Porque esa es otra, con cuatro escenas que hubiese eliminado, el colega tenía un final en plan maquiavelo acojonante: un matrimonio que monta un pitote de la hostia para hacerse millonarios a base de vender exclusivas y demás… Pero no, teníamos que pasar por la vecina preñada que va a tu casa, mea y no tira de la cadena. O tú, que le robas el semen al subhumano de tu marido para quedarte preñada y que el tío se quede tan pancho. Así, con dos cojones y sin vaselina.

De verdad, si este es el nuevo cine de intriga/thriller, por mí le pueden dar mucho por el orto a Hollywood.

La orfandad de Alien – H. R. Giger, descanse en paz


Hace la friolera de 35 años, llegó a las pantallas de todo el mundo la que probablemente sea la mejor película de terror/ciencia ficción de la historia: Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979). Aquel guión original, aquella obra que iba a ser la más grandiosa de todas, necesitaba a un monstruo que estuviese a la altura de los más grandes, y para ello Dan O’Bannon (guionista y alma mater real de aquel proyecto) fue a buscar a H. R. Giger, ilustrador suizo con el que había tenido contacto directo en el fracasado proyecto de Dune de Alejandro Jodorowsky. Las ideas de Giger no fueron sólo para el alienígena si no que alcanzaron todo el entorno que podemos ver en la filmación. Nada sería igual sin su obra. Pero, evidentemente, Giger era mucho más que Alien.

La creación del H. R. Giger es una obra que podríamos describir como una mezcla de erotismo y creación cibernética, mezclando ambos elementos para crear seres oníricos de carácter terrorífico. Su técnica se basó principalmente en el aerógrafo y la escultura metálica, con un alto componente mecánico. Intervino en varias producciones cinematográficas, diseñó portadas discográficas y su obra pictórica se ha visto en exposiciones repartidas por todo el mundo, tanto individuales como colectivas. Su obra individual más conocida sería, con total seguridad, Li II (dedicada a la artista Li Tobler, con la que mantenía una relación en el momento en que ella se suicidó). Por el contrario, su mayor obra queda enmarcada en toda la serie que compone el Necronomicon (dos tomos). La primera edición de este compendio estaba encuadernada en piel negra, constaba de sólo 666 ejemplares  y  contenía  un holograma escondido.

Una de sus principales influencia fue Salvador Dalí, el cual fue el que recomendó al artista a Alejandro Jodorowsky  para la producción de Dune. Proyecto que posteriormente quedó paralizado.

Ver al natural la escultura del Alien resulta realmente estremecedor. Yo tuve la suerte de verla hace unos años (2007) en Valencia, en una pequeña exposición que se hizo de la obra de Giger en la Universidad Politécnica. Desde luego, es algo impresionante. En cuanto tenga un poco de tiempo busco las fotos y las subo.

Hoy nos ha dejado, larga vida al maestro, Dios guarde a Alien.

Aquí tenéis un vídeo de un documental sobre H. R. Giger: Giger revealed (50:27, inglés)

 

El ridículo por montera


Ayer era un día importante en la Comunidad Valenciana, el 9 d’octubre, día festivo en el que se celebra el Estatut d’Autonomía. Yo, no lo niego, aunque me siento valenciano (muy por encima de español), no es que me sienta muy atraído por las distintas actividades que se realizan a lo largo de este día. Acaban siempre siendo una muestra de fuerza entre las distintas facciones políticas y, ciertamente, me aburren todos. El caso es que salió un día soleado, así que me disponía a disfrutar de un paseo matutino cuando se me ocurrió mirar en el móvil los foros que sigo. En ese momento un jodido cabrón (gracias Mario Albert0) me puso una nube negra delante de los ojos. La culpa la tiene esta imagen extraída (supuestamente) de los extras del DVD de Prometheus (ya editado en USA y que aquí aún tardará un par de meses):

La conexión

Es un mail de Peter Weyland dirigida al que fuera su mentor. No aparece el nombre del susodicho, pero habla de un hombre que se considera a sí mismo un Dios, en lo alto de una pirámide, en una ciudad de ángeles, habla de replicar y también de ingeniería genética y falsas memorias… Blanco y en botella: Eldon Tyrell, el dueño de Tyrell Corporation y creador de los replicantes.

Todo hace indicar que se está buscando un nexo para unir Blade Runner con Prometheus/Alien. Teniendo en cuenta que Ridley Scott está en preproducción de Blade Runner II, las sospechas pueden estar más que fundadas.  Eso podría dar significado al macarrónico maquillaje de Guy Pearce en Prometheus, ya que cabría la posibilidad de que apareciese en Blade Runner II como discípulo de Tyrell. ¡Dios mío, qué esperpento!

Por favor, que alguien le pegue un tiro a Scott y así deje de sufrir…

Las jodidas listas (Ciencia Ficción)


Hay una cosa que a la gente en Internet le encanta: las jodidas listas, y además si son numeradas mejor. No entro a valorar su validez, ni siquiera la buena fe en su realización, simplemente es que yo soy incapaz de hacerlas. No porque no tenga suficientes elementos de valoración, es simplemente que me resulta difícil anteponer unas películas sobre otras. Sí puedo hacer una lista con cosas que encontrase imprescindibles en un momento dado, pero hemos de tener en cuenta que ese listado nunca debe ser fijo, siempre cabe la posibilidad de variarlo, de encontrar nuevas joyas que vengan a sustituir a lo anterior.

Dicho esto, voy a hacer una serie de listas de cine/literatura con recomendaciones. Cada listado constará de 15 elementos (a lo mejor incluyo alguno más en alguna)  que considere imprescindibles para cualquier aficionado al género en cuestión, ya sea literatura o cine. Y no están ordenadas por ningún tipo de criterio, salvo el cronológico o el alfabético.

Hoy he decidido empezar por la CI-FI. ¿Por qué? Coño, pues porque probablemente sea de lo que me más he visto y leído en mi vida, junto al Terror. Del resto también he visto o leído bastante, pero no es cuestión de poner partidos de fútbol, ¿no? XD

Pues a la faena, empecemos por el cine:

  • Viaje a la Luna (Le Voyage dans la Lune, 1902): Esta película hay que verla porque es la primera, el paciente cero del cine de Ciencia Ficción, y porque es un rato divertido ver como hacían efectos especiales los abuelos de Carlo Rambaldi, Stan Winston o Ray Harryhausen. Basada en dos novela de Jules Verne (De la Tierra a la Luna) y H. G. Wells (Los primeros hombres en la Luna), su duración es de 15 minutos escasos, así que no tenéis excusa. Es una de las pocas películas incluidas por la UNESCO en su Programa de Memoria del Mundo.

  • Metropolis (Fritz Lang, 1926):  Uno de los máximos exponentes de ese subgénero que fue el expresionismo alemán. Uno de los grandes clásicos del cine de todos los tiempos. Si no la has visto, ya estás tardando. Es una de las pocas películas incluidas por la UNESCO en su Programa de Memoria del Mundo. Está basada en la novela homónima de Thea von Harbou, por aquel entonces esposa de Lang.

  • Ultimátum a la Tierra (The day the Earth stood still,Robert Wise, 1951): Por mucho remake y mucha pollada, por mucho Keanu Reeves y mucho CGI, la original sigue siendo una joya de principio a fin. Nada tan entrañable como ese platillo volante aterrizando en Washington D. C., el robot Gort y el marciano Klatuu.

  • La guerra de los mundos (The war of the worlds, Byron Haskin, 1953): Basada en la novela homónima de H. G. Wells, narra el inicio de la invasión de la Tierra por parte de naves extraterrestres y su posterior derrota por la afección de bacterias terrestres sobre estos seres (a ver si aprende el inútil del guionista de Prometheus, que no es tan difícil, joder). Bebe, en parte, de la inspiración del guión radiofónico que creó y emitió Orson Welles en 1938, para la CBS, desde el Teatro Mercurio. En 1979 se reestrenó, incluyendo la música que creó Jeff Wayne inspirándose en la novela.  Y no, el remake de Tom Cruise y Steven Spielberg no me sirve de sustituto.

  • 2001, una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968). Imposible enteder el mundo del cine sin ver esta maravilla. Una gozada en todos los aspectos, a pesar del ego de su director. ¿Alguien aún no conoce a HAL o al monolito? No hay nada que se le parezca, aunque ella sí se parece, en aspectos técnicos y estéticos, a Doroga k zvezdam (Pavel Klushantsev, 1958), un falso documental de la antigua U.R.S.S. Está basada en el relato El centinela de Arthur C. Clarke y no en la novela (mismo título que el film y mismo autor), que fue escrita al mismo tiempo que el guión.

  • El planeta de los simios (Planet of the apes, Franklin J. Schaffner, 1968). ¿No me digais que ese final, ese último giro de tuerca, no es absolutamente genial? De los que uno recuerda siempre aunque no tenga ni puta idea de qué iba la película. Tim Burton, aún respetando mucho más la idea original de la obra de Pierre Boulle, no logra empatizar con el público como lo hace la película del 68.

  • La naranja mecánica (A Clockwork Orange, Stanley Kubrick, 1971). Basada en el la novela homónima de Anthony Burgess (de la que difiere en el final), nos muestra el uso de la violencia por sí misma, sin excusas. Es una de las obras distópicas por excelencia. Inolvidable Malcom McDowell, uno de esos actores que, habiendo realizado algunos papeles maravillosos, acaban siendo olvidados por todos.

  • Solaris (Andrei Tarkovski, 1972). Adaptación de la novela de Stanislaw Lem. Obra maestra sin ninguna duda. Una de esas películas que todo fan de la Ciencia Ficción debería tener enmarcada en la mejor pared de su casa y verla, al menos, una vez al año. Eso si, si no eres una jodido friki ni se te ocurra verla, mejor ponte a ver la de George Clooney, que está hecha para nenazas. 😛

  • Stalker (Andrei Tarkovski, 1979). La otra obra maestra de la CI-FI soviética. Basada (muy por encima) en la novela Picnic junto al camino, de los hermanos Arkadi y Boris Strugatski (que también firman el guión), la película nos cuenta las vicisitudes de los stalker, guías que acompañan a gente a través de un terreno llamado La Zona, lugar en el que parece ser que ha caído un meteorito o ha habitado una especie de civilización extraterrestre. Es una película demasiado compleja (en cuanto a comprensión) y demasiado onírica, por lo que es posible que a más de uno no sólo no le guste si no que le parezca un puto coñazo. Es normal. Esta película se ama o se odia, no hay término medio. Mi consejo es que la veáis después de tragaros mucha Ciencia Ficción de la de verdad, de la dura, y si os ha gustado Solaris. Si no es así, dejadlo estar.

  • Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1978). Poco que decir y mucho que disfrutar de esta película que combina, perfectamente, CI-FI y Terror. Cojan palomitas al entrar.

  • La cosa (The thing, John Carpenter, 1982). Basada en el relato de John W. Campbell Jr., Who goes there?, nos habla de una investigación en la Antártida a partir del descubrimiento del cuerpo de un alienígena congelado. Los investigadores van cayendo como como moscas, hasta que a Kurt Russell se le hinchan las pelotas. Muy en la línea de Alien: Ciencia Ficción y Terror del bueno.

  • Blade Runner (Ridley Scott, 1982). La otra gran obra de Scott, se basa en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick). Podéis leer mi crítica aquí.

  • Terminator (The terminator, James Cameron, 1984). Película de palomitas a tutiplén, con un Arnold Schwarzenegger desatado (antes de que le dieran papeles con diálogo XD ) y una palabra cargada de intenciones “¡Volveré!” (“I’ll be back!” si te mola más en inglés). Uno de esos films que ves en el cine y no olvidas en la vida.

  • Brazil (Terry Gilliam, 1985). Película que vi por primera vez hace unos 25 años y que no sabría definir, se mueve entre la comedia, la comedia negra, la Ciencia Ficción, la fantasía, recargada, barroca, kitsch en ciertos momentos, onírica, pesadillesca,.. Pero de la que estoy seguro que disfrutaréis como enanos. Obra de culto del ex-Monty Python, y que cuenta con actores de la talla de Robert de Niro y Bob Hoskins en pequeños papeles.

  • Gattaca (Andrew Niccol, 1997). Si alguna vez imaginaste un futuro no muy lejano, probablemente, no se parecería a éste. Porque, seguramente, soñaste con un mundo feliz, pero lo más fácil es que el futuro cercano se parezca a lo que Gattaca nos muestra. Y no, no es feliz. Cada vez que la veo se me ponen los pelos de punta del mal rollo que me entra.

  • Matrix (The Matrix, Andy y Larry Wachowski, 1999). De esas películas en las que, al cabo de media hora, te estás preguntando qué cojones es ésto y que al final te dejan con los ojos como platos. Y me quedo con ésta, ni la segunda, ni la tercera partes me gustan. Matrix es ésto y nada más: “¿La pastilla roja o la pastilla azul?

  • Donnie Darko (Richard Kelly, 2001). Extraña película de viajes en el tiempo y agujeros de gusano, aunque de esto sólo te enteras cuando comentas la película con algún gafapasta, que la ha visto como 36 veces, y que te cuenta una teoría de la que tú no has olido ni papa en toda la proyección. De las que necesitan ser vistas dos o tres veces para ir entendiendo el por qué de las cosas. Si aún así no te has enterado de nada, vuelve a verla otra vez 😉

  • Primer (Shane Carruth, 2004). Igual que la anterior, pero sin agujeros de gusano, y en menos duración de película.  ¿Mola, eh?

  • Hijos de los hombres (Children of men, Alfonso Cuarón, 2006). Cogéis la situación mundial actual un poquito más acentuada, le añadís aún más superpoblación, elimináis la fertilidad humana y le quitáis la poca esperanza que nos queda y tenéis el argumento de esta película. Jodídamente buena y jodídamente cercana. Basada en una novela de P. D. James del mismo nombre y que aún no he leído.

  • Wall·e (Andrew Stanton, 2008). Sin lugar a dudas la mejor película de Pixar con diferencia. Cualquier amante de la Ciencia Ficción (y del cine) debería verla porque tiene guiños a la historia del cine de principio a fin. Imposible no querer a ese pequeño robot enamorado. Considero que es más una película más para adultos que para niños, aunque estos disfruten de ella de igual forma.

  • Origen (Inception, Christopher Nolan, 2010). Carlos Boyero la describió como “Una de las películas más estúpidas que he visto en mucho tiempo”, el pobre hombre hace mucho que dejo de ser crítico de cine para convertirse en un ególatra sin complejos y sin mesura. Esta película tiene desafíos a la física, estruendosa acción, sobrecogedora emoción y una interpretación más que decente de Leonardo Di Caprio. Para mi gusto sobran tiros, pero no por eso deja de ser una buena película.

Sé que alguno se va a sorprender de no ver ciertas películas o sagas aquí, y lo entiendo, pero es que a mí que haya tíos apretando gargantas con la mente o que puedas respirar el aire de cualquier planeta, pues como que no me cuelan en la categoría de CI-FI. Otros lo aceptan y lo veo normal. No es mi caso. De todas formas, la lista creo que tiene un buen número de películas de alta calidad, así que disfruten y relájense en un ambiente libre de pánico.

Blade Runner (parte 1)


CartelTÍTULO ORIGINAL: Blade Runner
AÑO: 1982
DURACIÓN: 112 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Ridley Scott
GUIÓN: David Webb Peoples y Hampton Fancher (Novela: Philip K. Dick)
MÚSICA: Vangelis
REPARTO: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Daryl Hannah, Edward James Olmos, Joanna Cassidy, Brion James, Joe Turkel
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures
PREMIOS: 1982: 2 nominaciones al Oscar: Mejor dirección artística, efectos visuales; 1982: Nominada al Globo de Oro: Mejor banda sonora original; 1983: 3 BAFTA: Fotografía, vestuario, direcc. artística. 8 nominaciones; 1982: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor fotografía
GÉNERO: Ciencia ficción, Acción, Thriller futurista

SINOPSIS: A principios del siglo XXI, la poderosa Tyrell Corporation creó, gracias a los avances de la ingeniería genética, un robot llamado Nexus 6, un ser virtualmente idéntico al hombre pero superior a él en fuerza y agilidad, al que se dio el nombre de Replicante. Estos robots trabajaban como esclavos en las colonias exteriores de la Tierra. Después de la sangrienta rebelión de un equipo de Nexus-6, los Replicantes fueron desterrados de la Tierra. Brigadas especiales de policía, los Blade Runners, tenían órdenes de matar a todos los que no hubieran acatado la condena. Pero a esto no se le llamaba ejecución, se le llamaba “retiro”.

Una de las cosas que menos me gusta de la industria cinematográfica es el continuo interés por los remakes o por ese sacacuartos llamado “nueva versión“, al que suelen adjudicarle nombres rimbombantes como Director´s cut, Final cut o Ultimate cut. Luego los fans correrán, poseídos por el amor al culto, a por sus nuevos 20″ de carácter exclusivo o a disfrutar con el lifting de Jabba el Hutt. Lo de los remakes puedo llegar a entenderlo. Si la nueva revisión aporta un rejuvenicimineto del clásico o, quizás, nuevos puntos de vistas que le permiten superar al original, uno consigue disfrutar con el nuevo film tanto como con el primero. Por ejemplo, La mosca (The fly, Kurt Neumann, 1958; David Cronenberg, 1996; basadas en el relato homónimo de George Langelaan). Ambas películas son jodidamente buenas, tanto que yo no sabría con cual de las dos quedarme: si con el encanto y candidez de la protagonizada por Vincent Price o con la sordidez en el devenir del Jeff Goldblum de la segunda. Otro más, El enigma de otro mundo (The Thing from Another World, Christian Nyby, 1951; basados en el relato de John W. Campbell Jr.: Who Goes There?) y La cosa (The thing, John Carpenter, 1982), difícil decidir. Evidentemente hay otros tipos de remakes, los absolutamente insustanciales, ésos que no sabes muy bien qué ha pretendido el director filmando, plano a plano, escena a escena, secuencia a secuencia, exactamente lo mismo que el realizador original. Ejemplo de libro: Psicosis (Psicho, Alfred Hitchcok, 1960; Gus van Sant, 1998; ambas basadas en la novela de Robert Bloch). Y luego están los innecesarios, los que cuesta comprender quién tuvo la brillante idea de hacer un refrito de absolutos clásicos del cine y que, evidentemente, siempre van a salir perdiendo en cualquier comparativa: King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedshak, 1933; John Guillermin, 1976; Peter Jackson, 2005) o la reciente Desafío total (Total recall, Paul Verhoeven, 1990; Len Wiseman, 2012; a partir del relato Podemos recordarlo por usted al por mayor, Philip K. Dick)

Respecto a lo de las nuevas versiones, podemos utilizar la película de Blade Runner como ejemplo y de paso la revisamos en su totalidad.

La china

Blade Runner es una película de Ciencia Ficción, de éso creo que nadie tiene dudas. Pero no es sólo Ciencia Ficción, también es Cine Negro en estado puro, y se sitúa en una de las primeras posiciones del escalafón para cualquier amante del género CI-FI (siempre podemos discutir cuál es la primera, pero seguro que el film de Scott está siempre en un listado de 10 películas). El hecho de tener varias versiones de esta película hace que, por ejemplo, ese componente noir sólo se vea de forma clara en las primeras versiones, pero no en las últimas. Algún despistado puede estar, en este momento, preguntándose de qué estoy hablando. Tal vez, para que lo comprenda mejor, deberíamos explicar un poco la historia de la película.

La película es la adaptación cinematográfica de una novela, de título extraño, del norteamericano Philip K. Dick (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?), de la que sólo toma algunos conceptos y situaciones, pero alejándose mucho de la esencia de la obra original. Dirigida por Ridley Scott, está considerada como una de las obras cumbres de la Ciencia Ficción cinematográfica y precursora del subgénero conocido como ciberpunk. La obra se estrenó en 1982 con una acogida bastante pobre por parte de la crítica y de los aficionados al cine norteamericanos, no así en el resto del mundo, hecho que hizo que se convirtiera en película de culto.

El considerable éxito de la película hizo que la Warner se decidiera a ir sacando nuevas versiones de la misma, de tal modo que hoy día podríamos encontrar siete películas diferentes a partir de un mismo origen, con pequeños cambios en unas y cambios sustanciales en otras. Este maremagnum lo único que consigue es que cualquier conversación sobre Blade Runner haga que los aficionados se vuelvan locos intentando determinar de qué versión habla cada uno de los contertulios (¡Hostias, como con Star Wars!). El listado quedaría más o menos así:

Versión 1: La más conocida de todas porque fue la que se estrenó en todo el mundo, excepto USA: el montaje internacional. Contiene el happy end y la voz en off de Deckard.
Versión 2: La que se estrenó en los USA. Es prácticamente igual a la internacional salvo en algunas escenas violentas: el montaje doméstico.
Versión 3: La versión para TV, en la que aún se recortan más las escenas de violencia.
Versión 4 y 5: Dos versiones de trabajo, para preestrenos y festivales. Una de ellas se editó en 1991 como Director’s cut, sin el consentimiento de Ridley Scott.
Versión 6: Con motivo del 10º aniversario (y con la aprobación, ahora sí, de Scott) se puso a la venta y se reestrenó en 1992. Contiene pequeños cambios de edición, se incluye la escena de Deckard encontrado el unicornio de origami de Gaff, se elimina la voz en off, se reintroduce la escena del sueño del unicornio (es una toma de la película Legend) y se elimina el happy end. Estos últimos cambios hacen que el argumento sufra cambios sustaciales en su interpretación.
Versión 7: El Final cut, 2007. Remasterización digital, sonido 5.1 y mejora de los efectos especiales. Se añade una escena de bailarinas completamente insustancial.

Existe un pack (la edición superchachi es un maletín como el de Deckard lanzado en 2007) con 5 de las 7 versiones: faltan una de las versiones de trabajo y la que se creó para TV. Como buen friki, el menda la tiene (no el maletín), y la verdad es que viene de maravilla para ver las diferentes modificaciones.

Final cut pack

Las variaciones

Para mí, personalmente, la mejor de todas sigue siendo la primera versión. Llamadme nostálgico si queréis, pero es a la que más cariño le tengo y, por tanto, la que considero más completa. Eso sí, el puto happy end me toca mucho las narices. Es imposible creerse ese final. Hemos pasado dos horas de película entre oscuridad, lluvia, negativismo… y llega el tío Ridley y dice: ¡¡Toma ya, con dos cojones!! (realmente fue más cosa de los productores que se veían que el chiringuito se les venía abajo, pero mola más así 🙂 ). Un sol naciente, un cielo despejado, verdes montañas, un Cadillac descapotable (es broma), los dos tortolitos felices y que coman perdices. Pues no, colega, así no. Este final es una de las partes que cambian a partir de la versión del 92, es  eliminado y ahora finaliza cuando Deckard y Rachael entran en el ascensor, quedando así más dramático y acorde a la ambientación del resto del film.

La película tiene dosis de las viejas historias de cine negro de los 40’s, con esa voz en off poniéndonos en situación, mostrando la verdad subjetiva de Deckard y, por tanto, la única en la que podemos creer realmente. Al parecer, este recurso se adopta tras los preestrenos en USA ya que el público parecía no haber entendido muy bien la historia de la película. Lo gracioso viene cuando en la versión del 92 la quitan y te preguntas: ¿eran los espectadores del 82 más tontos que los del 92? No le preguntéis a Scott, que seguro que os intenta vender la primera chorrada que se le pase por la cabeza. Yo desde luego no me lo creo, pienso que con esta modificación lo que se pretende es conseguir que el  espectador dude si el protagonista es un ser humano o si, en realidad, es un androide y así vendernos una nueva película… sin tener que entrar en gastos de rodaje.

Y el tercer cambio (la adición de dos escenas: el unicornio del sueño y la que muestra a Deckard encontrando el origami) es el que hace que la eliminación de la voz en off sea una nimiedad, porque esta variación cambia por completo el significado de la película original, no sólo de estética sino de argumento: toda la historia que conocíamos en 1982 se va al garete y es girada 180º para ofrecernos una interpretación completamente contraria a la de la primera versión y, dicho sea de paso, terminar de distanciarse de la idea original del libro de Dick.

En resumen, las versiones podríamos resumirlas en dos: 1982, el montaje internacional, y 1992, la Director´s cut. El resto pueden ser tomadas como mera anécdota por contener simples variaciones estéticas.

(Fin de la primera parte)

Hay que ser muy hijo de puta


El mundo del cine ha bebido, desde los principios de su creación, de la literatura. Desde aquel Viaje a la Luna (Le Voyage dans la Lune, Georges Méliès, 1902), basado en De la Tierra a la Luna de Jules Verne, hasta las adaptaciones actuales (por ejemplo Mecanoscrito del segundo origen, en manos de Bigas Luna. ¡Qué miedo me da!), ambos mundos se han ido retroalimentando en una especie de simbiosis que en muchos casos ha sido realmente gratificante, hasta tal punto que en ocasiones es más fácil reconocer el nombre de la película que el del libro original. Seguro que muchos conocéis Blade Runner (Ridley Scott, 1982), pero algunos menos sabréis que el nombre original del libro es ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Philip K. Dick); o a todos os sonará Desafío total (Paul Verhoeven, 1990), pero casi seguro que no teníais ni idea que el relato se llama Podemos recordarlo por usted al por mayor (Philip K. Dick). Claro que, todo sea dicho, cualquiera que haya leído estos libros o relatos y haya visto las películas sabrá que los parecidos entre original y adaptación son pura coincidencia.

Philip K. Dick debe ser uno de los autores que más relatos o novelas tiene versionados en la gran pantalla, pero estoy seguro que Stephen King le gana por goleada. Entre tantas obras que han sido adaptadas del maestro del terror, en 2007, Frank Darabont (Cadena perpetua, 1994), decidió realizar un relato de King llamado La niebla. La idea original fue más o menos respetada: un pueblo, un banco de niebla denso, ruidos y monstruos surgidos de ese manto lechoso y problemas interpersonales, pero el director y guionista decidió cambiar el final. La película en sí no llega ni a pasable, pero ese cambio en el desenlace consigue que la muy puta permanezca en la memoria de forma inquebrantable.

(Si quieres ver la película no leas lo siguiente)

Trama previa: un pueblo, una banco de niebla que lo cubre todo, un supermercado, ruidos y gruñidos surgidos de la niebla, monstruos asesinos,  gente encerrada en el super, conflictos y gente que huye del pueblo en coches…

Escenario: un vehículo detenido en medio del camino por falta de combustible. El exterior completamente blanco, sin visibilidad.

Personajes: (5) David (el protagonista), su hijo, una chica que ha conocido en el supermercado y una pareja de ancianos.

Objetos relevantes: una pistola con 4 balas.

… Después de que el coche se detenga y de que los ruidos externos sean constantes, los ocupantes del vehículo toman la decisión de suicidarse. Pero existe un problema: sólo hay cuatro balas. David  se “sacrifica” y va matando a los otros personajes, incluido su propio hijo. Completamente abatido y destrozado por lo ocurrido, decide acabar con su vida, sale del vehículo y comienza a gritar hacia la niebla, pidiendo que lo maten de una vez. En ese momento, comienza a oírse ruidos, la niebla se va despejando poco a poco y nuestro protagonista ve como por delante de sus ojos va pasando un convoy militar que va recogiendo supervivientes y eliminando los monstruos que van quedando. Un par de soldados se acercan a él para comprobar que se encuentra bien…

(Fin del spoiler)

Evidentemente, el desarrollo de la película y el final tienen algunos detalles más que hacen que sea aún más cabrón, pero ver ese desenlace pone los pelos de punta del mal rollo que da. En el relato original, la historia acaba de forma esperanzadora, algo inadecuado para mi gusto, cuando los ocupantes del vehículo escuchan por la radio del coche una emisión de radio, lo que supone un hilo de esperanza. Asi, leído, no resulta excesivamente convincente, así que os recomiendo verlo y disfrutarlo.

(Abajo tenéis un video de youtube con el final, está en portugués, creo, pero sólo con ver las imágenes se entiende bastante bien)

Prometheus o el fuego extinguido


Cartel PrometheusDirector: Ridley Scott

Título en VO: Prometheus

Intérpretes: Michael Fassbender, Noomi Rapace , Charlize Theron, Guy Pearce, Patrick Wilson, Idris Elba

País: USA

Año: 2012

Fecha de estreno: 03-08-2012

Duración: 123 min.

Género: Acción, Ciencia ficción, Terror

Guión: Damon Lindelof

Hace muchos años, casi 35, un guionista y un director (sin casi experiencia ninguno de los dos) crearon una de las películas de referencia de la Ciencia Ficción actual: Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979). Sus nombres: Dan O’Bannon, el guionista, y Ridley Scott, el director. Dicha película marcó un hito al mezclar, en un solo film, los géneros de Ciencia Ficción y Terror. El éxito fue inmediato a pesar de los temores iniciales a que se convirtiera en un rotundo fracaso. Los avatares de aquella película podríamos narrarlos en otro artículo, pero hoy nos vamos a centrar en su (teórica) precuela.

Ante todo, indicar es que soy fan (muy fan) de la primera película de Alien, bastante fan de la segunda (Aliens, James Cameron, 1986), pero que ahí acabo. Ni la tercera, ni la cuarta, ni esos engendros de mezcladillo con el otro extraterrestre chungo me gustan. Es más, aborrezco de ellos. Resaltar también que, tras ver los trailers, tras rememorar la primera película por enésima vez, me había hecho ilusiones, muchas, y eso hizo que fuera de cabeza a verla el día del estreno.

Escena inical

3 de Agosto, 2012. 17:30 horas. Sólo. 8 euros, cargado de palomitas y Coca-cola. Móvil apagado (como suene alguno soy capaz de matar). Ojos como platos. Empieza el espectáculo… THE END

Si después de aparecer ese cartel (que ya no ponen, maldita sea la gracia), y tras el posterior encendido de las luces, alguien me hubiese preguntado qué me había parecido la película, probablemente lo único que le hubiera dicho es “¿Qué coño es ésto?”. El nivel de aturdimiento era tan grande que no hubiese podido decir nada más, absolutamente imposible. Afirmar que esa cosa era una precuela de Alien es el mayor sacrilegio que se puede cometer contra un amante de la Ciencia Ficción. Intentar digerir que Ridley Scott ha firmado semejante estupidez es muy difícil y complicado. Que un tío que ha creado el Alien original, que ha montado fotograma a fotograma esa joya llamada Blade Runner (1982), haya puesto su nombre en semejante bodrio es incomprensible para cualquier fanático del género.

(Lo que viene a continuación puede contener spoilers, herir sensibilidades y joderle la vida a más de uno. Avisados estáis)

Analicemos por partes, la historia, a grandes rasgos, es la misma del primer Alien con cuatro cosas cambiadas. El problema no sería mayor si el guión, su desarrollo, fuese bueno… pero es que no lo es. El guionista (o uno de ellos) fue uno de los creadores de Perdidos (Lost), aquella serie llena de engaños y trampas de los que al final ya no sabían ni como resolver la mitad de ellos. Pues bien, el tío ha debido creer que estaba haciendo un capítulo de Perdidos en el espacio (Lost in space), porque si no es imposible entender el batiburrillo de chorradas y memeces en que ha convertido la historia que intenta narrar, más propia de Bob Esponja que de una película de Ciencia Ficción.

El inico de la película parece un claro homenaje a 2001, una odisea espacial (2001, A space odissey, Stanley Kubrick, 1968), film del que Scott se declara gran admirador y a la que también recurre en otras partes del metraje. Tras los títulos iniciales, la película nos plantea la posible existencia de unos seres extraterrestres que han creado la humanidad y que nos han dejado un mensaje para que los encontremos. Todo esto queda corroborado y confirmado por siete coincidencias en diferentes muestras de arte antiguo (sí, sé que suena raro, pero es lo que hay). Por ello se monta una expedición privada con el fin de intentar alcanzar el planeta indicado y tomar contacto con dichos seres. Para intentar lograr el éxito de la expedición se contratan a los más granados científicos del momento, sin escatimar en gastos, así como los medios más sofisticados. Hasta este momento todo correcto, hemos visto en pantalla a un Michael Fassbender en su papel de androide “enamorado” del Peter O’Toole de Lawrence de Arabia (David Lean, 1962), que se dedica a estudiar viejas lenguas y a espiar en los sueños de los tripulantes hibernados. Hemos visto como estos se despiertan tras un sueño de dos años y hemos conocido a la jefa del chiringuito, Charlize Theron. Justo en ese momento empiezas a torcer la boca: aparece un Guy Pearce con un maquillaje que parece salido de La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968), y empiezas a no entender el por qué. ¿Tanto costaba contratar un actor mayor y no hacer semejante esperpento? El problema es que acabas olvidando eso, ese maquillaje se convierte en una nimiedad porque a partir de ese instante las idioteces se suceden una tras otra de forma vertiginosa y sin vaselina.

La nave consigue llegar sin problemas al planeta en cuestión y los científicos más fantásticos del planeta Tierra se convierten, de repente, en unos inconscientes púberes recién salidos de un colegio español tras los recortes en educación del gobierno de Mariano Rajoy. ¡¡Madre de Dios!! Y a ésto lo llaman Ciencia Ficción: científicos quitándose la escafandra en una atmósfera desconocida, geólogos capaces de crear un mapa tridimensional de su entorno y que se pierden dando vueltas por el mismo sitio una y otra vez (que sí, que el tío es punk y fuma maría, coño, pero ni por esas), biólogos que pretenden hacerle cosquillas a una serpiente extraterrestre… Y así, como diría Buzz Lightyear: “hasta el infinito y más allá“. Hubiese pagado por tener un espejo delante de mi rostro y ver las caras de alucine que estaba poniendo en esos momentos. Mi cerebro no se lo podía creer. Pero lo realmente jodido es que tonterías de esas hubo más, muchas más. Lo contado hasta aquí sólo supone el primer tercio de película, aproximadamente. Imaginaos el resto. Pero, probablemente, lo que más me indignó fue el tufillo a Creacionismo que flota en el ambiente de toda la película, algo muy coherente con la ciencia real y, por supuesto, con la Ciencia Ficción, y el reiterado encuadre sobre el colgante en forma de cruz que lleva la protagonista, Noomi Rapace. Supongo que será un guiño a todos los radicales ultraconservadores cristianos que hay repartidos por territorio USA, pero vete a saber.

Del resto de la película, por no estropearle nada más a nadie, volver a destacar que los esperpentos se siguen sucediendo uno detrás de otro, a cual más gordo. Insinuaré sólo unos más, en la nave existe una especie de cápsula médica capaz de realizar intervenciones quirúrgicas. Sólo existen unas pocas en el mundo y, por supuesto, valen un pastón. En un momento dado del film, la protagonista debe usarla de forma urgente y… ¡TACHÁN! no puede usarla porque la máquina está capada, sólo puede usarla una parte de la especie humana. ¿No me digáis que el guionista no es un putísimo genio? Y ahora una pregunta ¿Conocéis algún virus, bacteria o bichito cabezón e hijo de puta que a cada huésped invadido le afecte de una forma completamente diferente? Ahí lo dejo.

(Fin de los spoilers)

Respecto al reparto, solamente destacar a Fassbender y Theron. El primero porque consigue que creas que es un androide, aunque no entiendas por qué hace la mitad de las cosas, y la segunda porque o bien clava su interpretación o bien le pone tan pocas ganas que, sin quererlo, lo borda. No termino de tenerlo claro. El resto son todos más planos que una tabla de planchar, estereotipados, aburridos e intrascendentes. Nada que ver con el primer Alien en el que te da lástima que muera cualquiera de los personajes.

En cuanto a la parte técnica, la fotografía es absolutamente genial, todo sea dicho, muy en la línea de Ridley. Una imágenes iniciales espectaculares en Islandia y unas panorámicas realmente buenas en el planeta alienígena. Los efectos especiales están muy logrados y perfectamente encajados. En cuanto a la música, me resultó completamente insustancial y, por momentos, mal planteada o mal situada. Como puesta allí deprisa, sin pararse a pensar donde encajaba mejor. La escenografía (en las zonas pertenecientes al planeta extraterrestre) sigue la línea de las anteriores con diseños que continúan rememorando los originales de H. R. Giger. Respecto a la nave Prometheus, a mí sus interiores me recordaban más a la Discovery 1 (2001, una odisea espacial) que a la Nostromo de Alien.

El Space jockey de Giger

Respecto a si recomiendo verla: pues depende. Si eres un fan acérrimo de Alien o de la CI-FI, directamente NO VAYAS A VERLA. Si vas al cine y te da lo mismo ver una película de Luis Buñuel que una de Steven Seagal, o eres un amante de la fotografía paisajística, pues NO TE LA PIERDAS, seguro que le encuentras cosas buenas y todo.

Ah, una cosa que se me olvidaba, Alien hemos dicho que era una película de Ciencia Ficción y Terror. De Prometheus ya he comentado que es una Ciencia Ficción falsa, bueno pues el Terror no lo esperéis demasiado porque tampoco hay. Rizando el rizo, por no haber no hay ni acción. What the fuck??? Espero que a Scott el chiste le haya salido rentable, porque a mí no me ha hecho ni puta gracia.

Un saludo y buenas noches.

PD: En 2013 habrá Prometheus II, que no me esperen.