Diguem no – Raimon


Ara que som junts
diré el que tu i jo sabem
i que sovint oblidem:

Hem vist la por
ser llei per a tots.
Hem vist la sang
-que sols fa sang-
ser llei del món.

No,
jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d’eixe món.

Hem vist la fam
ser pa
dels treballadors.

Hem vist tancats
a la presó
homes plens de raó.

No,
jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d’eixe món.

No,
diguem no.
Nosaltres no som d’eixe món

Jo vinc d’un silenci


Muchos años, demasiados años, sin señas de identidad, exportando nuestros símbolos para convertirlos en parias de “lo nuestro”, haciendo de nuestra riqueza la mayor de nuestras pobrezas. Miedos, por no llamarlo desprecio, a lo distinto, al que piensa diferente. Demasiados años mirándonos el ombligo sin mirar a los ojos al compañero, al extraño, al “otro”. Demasiado tiempo sin una línea de horizonte que nos marque el camino para ser libres, para vivir.

Jo vinc d’un silenci (1975)
(Raimon)

Jo vinc d’un silenci
antic i molt llarg
de gent que va alçant-se
des del fons dels segles
de gent que anomenen
classes subalternes,
jo vinc d’un silenci
antic i molt llarg.

Jo vinc de les places
i dels carrers plens
de xiquets que juguen
i de vells que esperen,
mentre homes i dones
estan treballant
als petits tallers,
a casa o al camp.

Jo vinc d’un silenci
que no és resignat,
d’on comença l’horta
i acaba el secà,
d’esforç i blasfèmia
perquè tot va mal:
qui perd els orígens
perd identitat.

Jo vinc d’un silenci
antic i molt llarg,
de gent sense místics
ni grans capitans,
que viuen i moren
en l’anonimat,
que en frases solemnes
no han cregut mai.

Jo vinc d’una lluita
que és sorda i constant,
jo vinc d’un silenci
que romprà la gent
que ara vol ser lliure
i estima la vida,
que exigeix les coses
que li han negat.

Jo vinc d’un silenci
antic i molt llarg,
jo vinc d’un silenci
que no és resignat,
jo vinc d’un silenci
que la gent romprà,
jo vinc d’una lluita
que és sorda i constant.

La polla de Camboya


Antes de empezar con esta entrada, me gustaría que oyeseis el siguiente audio. Es bastante repetitivo, por lo que si sólo queréis oír unos 30 segundos sabed que el resto es igual.

El de la cara de atontao de la imagen fija es Pedro Morata Calvo,  Jefe de Deportes de la Cadena SER en Valencia (al menos hasta el momento de escribir esta entrada). La polla de Camboya, realmente, es un pollo (con bastante pasta y de nombre Peter Lim) y no es de Camboya, es de Singapur, que no anda lejos de Camboya pero que es otra cosa. Tampoco le pidáis demasiado a Perico, el pobre no entiende mucho de nada, así que lo normal es que de geografía tampoco sepa mucho. El caso es que este hombre de Águilas (provincia de Murcia), obseso de la Mirinda, con un padre que tiene un bar, dueño de una discoteca a la que tuvo que cambiar el nombre por amenazas yihadistas (tal cual) y ex socio de un gimnasio del que hacía publicidad gratuita en los reportajes de Cuatro y que tuvo que cerrar por la crisis, o porque se pensaba que en Valencia todos los agilipollaos iban a ir a su gimnasio pagando la pasta que a él le saliera de la polla (la suya, no la de Camboya), se tomó al señor Lim a cachondeo y comenzó a soltar, cada dos por tres, la tontería del título.

Morata lleva ya bastantes años en Valencia y siempre  ha tenido la suerte de que todos los anteriores presidentes del Valencia C.F. eran bastante más tontos que él (que ya es decir). Si a esto juntamos que pertenece a uno de los medios de comunicación más fuertes de este país, pues la cosa la ha tenido a huevo. El único que le encaró y le dijo cuatro cosas fue Paco Roig, pero al Tronaor Mestalla lo largó con cajas destempladas tras un desastroso partido contra el Salamanca, y los subsiguientes mandatarios no supieron seguir su estela. Eso sí, Mestalla tiene al murciano bastante atravesado. De hecho, es el único periodista que ha conseguido que buena parte del estadio repitiera al unísono la cantinela: “Morata, eres un hijo de p…” a ritmo de chotis.

Pero llegó Amadeo Salvo, puesto a dedo (como prácticamente los anteriores presidentes) por la Generalitat Valenciana, y con la idea de refinanciar la deuda que el Valencia C.F. tiene con Bankia. El caso es que Salvo no le ha dado a Morata absolutamente nada, más bien al contrario. Y el murciano, pensando que con el dueño de Power Electronics iba a poder hacer lo mismo que había hecho con los demás, comenzó a soltar puyas una detrás de otra contra el nuevo mandatario valencianista. Pero la cosa le ha salido rana. Tan rana que todas las cosas que ha intentado torpedear estos seis meses que llevamos de proceso de venta le han acabado explotando en la cara: ha mentido e intentado menospreciar una cuantas veces a Lim, ha apoyado constantemente al banco (del que recibe subvenciones para su Anuario del Deporte Valenciano) y se ha posicionado por la oferta de Cerberus (uno de los principales acreedores del Grupo PRISA). Y su credibilidad cae cada día más. Su propio eslogan, “Sin ataduras“, ha acabado convirtiéndose en un chiste de las Redes Sociales de los aficionados valencianistas.

Nadie sabe como acabará el experimento Lim en Valencia, aunque tenemos la esperanza de que sea algo bueno que nos permita salir de la cuasi quiebra en la que nos encontramos. De lo que sí estoy bastante convencido es que Morata no se va a recuperar de ésta.

Y de regalo la rueda de prensa de Salvo para explicar el punto de vista del Valencia  C.F. en la venta… Si os queréis evitar el rollo, dadle directamente al minuto 15:30, y sobre todo no os perdáis el último minuto XD

Proyecto “Arena Auditorium in Memoriam”


Hola a todos.

Se que llevo un tiempo con el/los blogs parados, pero en estos momentos estoy en una especie de proceso de desintoxicación. No es que deje de leer, es más bien una parada y punto de reflexión sobre lo que quiero hacer respecto a EPL. Es un punto en que, sin influir nada en concreto, siento que no termino de sentirme identificado con el trayecto que está siguiendo la web. Las decisiones son por mayoría, pero eso no implica que yo, individualmente, esté de acuerdo con ellas. Y el bajón en estos momentos es grande.

Bueno, mientras intento aclarar del todo ese aspecto, he empezado con otra cosa que me atrae un montón. Veréis, mi época juvenil (ya hace años de eso) pasó básicamente entre cuatro paredes de color negro y bajo una gran cantidad de focos de colores parpadeantes. Una discoteca, un nombre: Arena Auditorium Valencia. Para mí, y muchos como yo, la mejor discoteca que hubo en la ciudad de Valencia con diferencia. He buscado durante bastante tiempo por Internet páginas referidas a ella. No sé si por negación o por ausencia, pero no he dado con ninguna. Esto, junto con mi deseo de crear algo nuevo, me ha llevado a plantearme el desarrollo de un pequeño sitio web referido a dicha discoteca. Básicamente, la idea es crea un pequeño recopilatorio, o set list, de los grupos y música que sonaban allí. No de los conciertos que en ella se hicieron (hay un grupo de facebook brutal que contiene gran información de ellos) si no un listado de las canciones que se pinchaban.

Mi memoria es corta, sobre todo cuando eres más seguidor de unos grupo que de otros, pero la intención es ampliar poco a poco lo que haya. De momento sólo hay un diseño de la página inicial, que os dejo aquí por si queréis echarle un vistazo.

http://rosmar71.co.nf/

PD: Si alguno tenéis alguna canción que recordéis de allí me mandáis un comentario, gracias 😉

Rebelión en la granja, de George Orwell


Hace muchos años, más o menos como 24, andaba yo por las aulas de un instituto ya cerrado de Valencia. Era noviembre, concretamente el día 10, y nos encontrábamos comentando los sucesos del día anterior en Berlín: la apertura de fronteras entre las RDA y la RFA (los dos estados en los que estuvo Alemania dividida tras la II Guerra Mundial). La inocencia de los 18 años con que contábamos entonces nos hacía ver aquello con un punto de alegría y amargura simultánea. Se abría un nuevo mundo ante nuestros ojos pero, a su vez, lo que habíamos conocido hasta ese momento ya no volvería a ser igual.

Debo reconocer que, en aquella época, mi idea del comunismo estaba un tanto alejada de lo que hoy día puedo pensar: la idea de la igualdad, de la no-propiedad privada, el símbolo del Che o el bloque de los EE.UU. sobre Cuba… Idealismos de un adolescente (al menos me queda la excusa de que no era el único) que posteriormente fui transformando en realidades más atroces.

El caso es que aquel día, durante el almuerzo, mantuvimos una charla al respecto con nuestro profesor de Filosofía. Era un tipo curioso, no tendría más allá de 30 años, le gustaba almorzar con nosotros más que con el resto del claustro, tocaba temas que nunca se nos hubiese ocurrido hablar con un adulto… Como profesor era un desastre, pero siempre nos recomendaba libros. Tenía la puñetera cualidad de tener siempre un libro para recomendar que tratase sobre todo aquello que estuviésemos hablando. Aquel día nos habló de varios libros (algunos los comentaré no dentro de mucho), pero nos citó uno con una frase que recuerdo como si la estuviese escuchando ahora: “si queréis entender qué sucedió con el comunismo en el mundo tenéis que leer un libro de animales: Rebelión en la granja“.

La verdad es que en aquel momento nos descojonamos todos. ¿Qué coño tenían que ver una cosa con otra? A lo que nos respondió que en esencia nada, pero que este libro era una fábula, una sátira, con la que Orwell hacía una crítica brutal hacia lo que se había convertido el ideario comunista en el Este de Europa… Y lo leímos, vaya que si lo leímos. Y desde entonces es uno de mis libros de referencia obligatoria.

Una condena de la sociedad totalitaria, brillantemente plasmada en una ingeniosa fábula de carácter alegórico. Los animales de la granja de los Jones se sublevan contra sus dueños humanos y les vencen. Pero la rebelión fracasará al surgir entre ellos rivalidades y envidias, y al aliarse algunos con los amos que derrocaron, traicionando su propia identidad y los intereses de su clase. Aunque Rebelión en la granja fue concebida como una despiadada sátira del estalinismo, el carácter universal de su mensaje hace de este libro un extraordinario análisis de la corrupción que engendra el poder, una furibunda diatriba contra el totalitarismo de cualquier especie y un lúcido examen de las manipulaciones que sufre la verdad histórica en los momentos de transformación política.

http://www.epublibre.org/libro/detalle/1678

 

 

 

Y la versión original en inglés:

George Orwell’s classic satire of the Russian Revolution is an intimate part of our contemporary culture. It is the account of the bold struggle, initiated by the animals, that transforms Mr. Jones’s Manor Farm into Animal Farm-a wholly democratic society built on the credo that All Animals Are Created Equal. Out of their cleverness, the pigs Napoleon, Squealer, and Snowball emerge as leaders of the new community in a subtle evolution that proves disastrous. The climax is the brutal betrayal of the faithful horse Boxer, when totalitarian rule is reestablished with the bloodstained postscript to the founding slogan: But some Animals Are More Equal Than Others…

http://www.epublibre.org/libro/detalle/8872

The show must go on – God save the Queen (DSR)


He tenido la suerte poder ver en concierto a buena parte de los grupos que me gustan. Algunos incluso en más de una ocasión. Aunque siempre me quedará la espinita de no haber visto nunca a Queen. Y cuando digo Queen me refiero a la banda con sus cuatro integrantes originales. Los sucedáneos, fuera. La retirada del grupo de los espectáculos en vivo, a causa de la enfermedad de Freddie, hizo que fuera imposible cualquier intento de acudir a uno de sus conciertos. Es por ello que he tenido siempre que contentarme con visualizar una y otra vez el más grande de todos los conciertos: Wembley’86. No sé las veces que lo habré visto o escuchado, innumerables.

En mi proceso de desestresamiento, decidí acudir con mi mujer a ver el concierto Remember Wembley’86 de God save the Queen (DSR). Son una banda argentina de las llamadas “banda tributo“. Estas bandas basan todo su repertorio en otra banda a la que admiran. Ésta además es de las conocidas como”Look-like“, es decir, de las que imitan a la banda original en todo. Y cuando digo todo, quiero decir TODO: vestimenta, apariencia, gestos,… Debo reconocer dos cosas. La primera es que nunca había visto una banda tributo de ningún tipo. Sí he visto bandas “cover” de las que hacen versiones de canciones de otros grupos, pero nunca una dedicada a un solo grupo. La segunda cosa es que tenía miedo, mucho miedo. Miedo por ver un esperpento de dimensiones descomunales.

Joder, qué equivocado estaba.

Lo cierto es que lo tienen todo cuidado hasta el mínimo detalle: la iluminación, escenario, el vestuario (inmenso el bajista con los pantaloncitos amarillos de Deacon), la gesticulación, caracterizaciones,… Si estás en la primera fila supongo que cantará mucho, pero si estás en el gallinero de arriba, como estaba yo, no notas la diferencia. Y el cantante me parece magnífico. Con una voz bastante similar a la de Mercury, aunque sin llegar a alcanzar los registros de este. Aún así, muy muy meritorio. No todo el mundo dispone de la calidad de voz de Freddie.

Decir que el concierto es un calco exacto del Wembley’86 en cuanto a duración y set-list, aunque en Valencia incluyeron un bis, en el que cantaron I want it all (imposible que estuviera en Wembley 😛 ). Incluso incluyen en el repertorio los entreactos con los gorgoritos, solos de guitarra,… Igual hasta en los puntos y las comas.

El trabajo que debe llevar detrás todo el espectáculo detrás debe ser brutal, no sólo en lo musical, si no en el ensayo continuo de gestos y movimientos, realmente espectacular. Muy digno de ver si se tiene la oportunidad.

La banda la componen:

  • Pablo Padín (Mercury)
  • Francisco Calgaro (May)
  • Matías Albornoz (Taylor)
  • Ezequiel Tibaldo (Deacon)

Aún quedan algunos conciertos por hacer en España. Si tenéis la oportunidad no os los perdáis.

PD: Reflexionando un poco con mi mujer sobre lo de las bandas tributo, me quedo con un ligero sabor amargo. No hacia su trabajo, sino hacia el reconocimiento. Me explico, eres una banda tributo, una banda que se curra hasta el último gesto, hasta la última nota, para conseguir que se te reconozca como “el tío que imita a…”. Me parece sumamente injusto. Y puedo entender cierta frustración al ver que tienes una buena banda pero no tienes el reconocimiento a una identidad propia, y al saber que el público viene a ver al “otro” y no a ti. Repito, es una simple reflexión.

Un saludo y “Dios salve a la Reina